El maratón todavía resiste la revolución de los jóvenes: "Veremos si Kiptum sigue en el candelero con 28 años"
Kiptum y Assefa, de 23 y 26 años, respectivamente, han batido en las dos últimas semanas los récords mundiales de maratón.

En 1975, la organización del Tour de Francia decidió crear un nuevo premio, un maillot de color blanco con el que distinguir al mejor corredor joven. Era un guiño para las futuras promesas, para los hombres llamados a dominar en años posteriores la cita más importante del ciclismo mundial. El límite que establecieron fue los 25 años: era lógico, porque el ciclismo no era un deporte de imberbes.
Miguel Indurain y Lance Armstrong, por ejemplo, ganaron su primer Tour con 27 años. Y hay muchos más ejemplos de campeones en la treintena que en la veintena. Pero algo está cambiando con la nueva edad de oro del ciclismo: Jonas Vingegaard ha ganado ya dos Tours a sus 26 años, Remco Evenepoel suma dos arcoíris y una Vuelta a España con 23 primaveras y Tadej Pogaçar luce en su palmarés dos Tours y cinco monumentos con 25 años.
En el maratón, hay una sensación general similar: que mientras los grandes fondistas de la historia llegaban a la distancia tras curtirse muchos años en la pista, como Kenenisa Bekele o Haile Gebrselassie, ahora los jóvenes empiezan especializándose directamente en los 42 kilómetros. Lo ocurrido en las últimas semanas en Berlín y Chicago vendría a refutar esta tesis 'en pleno boom de las superzapatillas': en la capital alemana, la etíope Tigist Assefa pulverizó el récord mundial con 26 años (2:11:53), mientras que el keniano Kelvin Kiptum voló en Chicago con 23 años y se acercó como nunca antes un ser humano hizo a la barrera de las dos horas (2:00:35).
⏱ 02:00:35
— Eurosport.es (@Eurosport_ES) October 8, 2023
😍 ES UN DÍA PARA LA 𝐇𝐈𝐒𝐓𝐎𝐑𝐈𝐀
🇰🇪 𝐊𝐞𝐥𝐯𝐢𝐧 𝐊𝐢𝐩𝐭𝐮𝐦 bate el récord del mundo de maratón bajando por primera vez de los 02:01
📲 Lo ha hecho en Chicago y lo has visto en la APP de @Eurosport_ES pic.twitter.com/J4khoAeuR0
Sin embargo, el análisis de los datos demuestra que el maratón sigue siendo un asunto para los veteranos del atletismo. La percepción general que hay no se corresponde con la realidad. Es cierto que Kiptum es el plusmarquista más joven desde 1988, cuando el etíope Belayneh Densamo paró el crono en Rotterdam en 2:06:50, pero no deja de ser una excepción.
En Relevo hemos analizado los años de nacimiento de las 25 mejores marcas de cada año de las últimas tres décadas y, a diferencia de lo que muchos puedan pensar, los mejores siguen siendo los veteranos. Para ello hemos escogido la mediana de las edades de los atletas, es decir, qué edad se sitúa en el centro de todas ellas colocadas en orden. Mientras que la media varía más en cuanto un atleta sea muy joven o muy mayor respecto al resto, la mediana (este punto central) corrige tal sesgo.
MEDIANA DE EDAD DESDE 1995
La historia del maratón muestra un pulso de edades entre veteranos y jóvenes. En 1995, las edades centrales fueron 31 años para hombres y 30 para mujeres. Desde entonces hubo varios altibajos y, en 2010, las edades bajaron a 25 y 26 años en hombres y mujeres, respectivamente. Pero en 2019 empezó una tendencia: una subida, esta vez sin cesar, a favor de los veteranos hasta unas cifras similares a las de 1995.
La madurez del maratoniano, entre los 28 y los 32 años
Martín Fiz fue campeón del mundo de maratón en Gotemburgo 1995 y dos años después sumó otra plata mundial en Atenas. Retirado hace ya mucho tiempo, Fiz, de 60 años, sigue corriendo maratones, aunque ahora lo hace con unas de las nuevas 'superzapatillas'. Alucina con el poco cansancio que tiene en las piernas. "Ya no viene el hombre del mazo", dice riéndose sobre los últimos kilómetros.
"Vamos a ver a Kiptum, que tiene 23, si con 28 años está en el candelero atlético"
"La madurez perfecta de un maratoniano está entre los 28 y los 32 años. Es la edad para explotar como maratoniano. Tienes madurez y experiencia, tienes energía, tienes ese hambre de competir y las piernas frescas", explica a Relevo por teléfono. "A partir de ahí son pocos los pétalos que quedan después. Quedan algunos que lo ven como una forma de ganarse la vida y otros que tienen mucho talento, que les gusta y que mantienen el hambre, como Kipchoge".
"Normalmente, el recorrido habitual del maratoniano es curtirse en la pista, en pruebas como 5.000 o 10.000 metros y después ya dar el salto al maratón. Todavía recuerdo a Kipchoge ganando al mismísimo El Gerrouj en los 5.000 metros de los Mundiales de París 2003. Ha llovido, ¿eh? Y ahí sigue, volando en los maratones", añade.
Kipchoge, de 38 años, es uno de los culpables de que la edad media de los mejores fondistas no baje, pero Fiz cree que la tendencia en los próximos años será como en el ciclismo.
"En los últimos años ha habido muchos atletas jóvenes que se han especializado directamente en el maratón. De momento están Kipchoge y Bekele ahí, que han sido los dominadores de los mejores registros, pero esto poco a poco va a ir cambiando porque los jóvenes están dejando de hacer entrenamientos en pista y se meten directamente en la ruta porque económicamente salen mejor parados", cuenta. "Vamos a ver a Kiptum, que tiene 23, si con 28 años está en el candelero atlético".