ATLETISMO

Los motivos que hacen hincar la rodilla a Mo Katir y renunciar a su defensa

Los plazos de las alegaciones, el miedo a 'frenar' la sanción y el alto coste le hacen aceptar los dos años de sanción por la AIU.

Mo Katir ha decidido aceptar la sanción de dos años./EFE
Mo Katir ha decidido aceptar la sanción de dos años. EFE
José M. Amorós

José M. Amorós

La sanción definitiva de dos años para Mo Katir por sus tres controles fallidos ha llamado la atención por su celeridad, pero más todavía ha sorprendido que el vigente subcampeón mundial de 5.000 metros haya aceptado la pena renunciando a acudir al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) y a una poco probable opción de participar en los Juegos Olímpicos de París del próximo verano.

En la gran mayoría de los casos internacionales y en todos los episodios similares de deportistas españoles destacados en una situación que les involucraba con una sanción de dopaje, los señalados decidieron ir hasta el final para demostrar su inocencia. En esta ocasión, y de manera sorprendente porque el equipo jurídico que asesoraba a Katir ya había trabajado en una posible de escape, la sanción se confirma de primeras y el murciano no podrá volver a competir hasta febrero de 2026. Pero, ¿cuáles son los motivos que le han llevado a renunciar a su defensa?

Según ha podido conocer Relevo, el entorno de Katir señala que la defensa habría traído más problemas que ventajas para el devenir futuro del atleta. Comenzar una guerra burocrática contra la Unidad de Integridad de World Athletics (AIU), responsable de la sanción, alargaría los plazos de tal manera que, en ningún caso, hubiera podido llegar a competir en París 2024 y la fecha de su vuelta se habría retrasado a niveles desconocidos.

Plazos largos y tiempo de sanción interrumpido

Los primeros pasos de la defensa de Katir le obligaban a recurrir al Tribunal Disciplinario de la propia AIU —llamado Sports Resolutions y formado por 47 miembros de 31 países— sin muchos visos de éxito tras un anuncio de sanción tan detallado como el publicado este viernes. Seguramente, este organismo hubiera rechazado los argumentos de Katir en un periodo de uno a dos meses. En los primeros días de abril, la única vía de defensa sería el TAS y sus plazos demasiado variables.

Como ocurrió en el caso de Mechaal en 2017, los tiempos se alargarían a un periodo de seis o siete meses desde que la presentación del recurso de apelación hasta la resolución definitiva. Una decisión final que, en este caso, Katir necesitaría (y a su favor) antes de los Juegos para poder participar, porque aunque el TAS le otorgara una cautelar durante el proceso tampoco cumpliría los Criterios de Elegibilidad de la Real Federación Española de Atletismo para formar parte de su equipo nacional por tener un expediente abierto. Esto es: estar en París 2024 era, salvo milagro, imposible.

Katir, en la final del 1500 metros del campeonato de España 2023.  MIGUÉLEZ/RFEA
Katir, en la final del 1500 metros del campeonato de España 2023. MIGUÉLEZ/RFEA

Entrar en la defensa de sus intereses también provocaría otro problema: la interrupción en el transcurrir del tiempo de sanción fijado en dos años, impidiendo que ese tiempo pasara y retrasando una posible vuelta mucha más allá de febrero de 2026 como será en la situación actual. Además, con pocas posibilidades de tener un resultado favorable. Esta postura se deduce claramente en el comunicado enviado a los medios por Katir en el que anuncia que acepta la sanción: "Me veo abocado a asumir la sanción que propone AIU, y así poder empezar a cumplirla cuanto antes y de esta manera poder regresar lo más pronto posible y no dilatarla en el tiempo".

El coste económico

El otro gran componente importante es el alto coste económico de los diferentes recursos. Según el entorno del atleta, y confirmado por abogados especializados en estas situaciones, una defensa de este tipo necesita de un fuerte aporte económico en gastos de personal jurídico, peritos para cimentar las posibles pruebas y demás gastos difíciles de cuantificar. Todo, de nuevo, sin visos de terminar ganando los recursos.

Por ello, Katir y su entorno deportivo y jurídico han decidido hincar la rodilla ante la decisión de la AIU y aceptar la sanción de dos años sin rechistar. A riesgo, como ha ocurrido desde el primer momento del anuncio, de ser señalado como un tramposo. Ante estas afirmaciones, voces cercanas al atleta insisten que Katir pasó más de una veintena de controles antidopaje durante 2023 —antes, durante y después de los controles fallidos— y todos fueron negativos, volviendo a destacar que este ha sido un problema administrativo "por ser despistado" y no por utilizar sustancias prohibidas.