ATLETISMO

Octavio Pérez, el entrenador español del último positivo por dopaje en Kenia: "Me siento estafado"

El preparador de Esther Chesang se muestra hundido tras el positivo de su antigua pupila, ocultado por los organismos oficiales durante meses.

Esther Chesang, a la izquierda, celebra la victoria en la Sierre-Zinal junto a Octavio Pérez, a la derecha. /GOLDEN TRAIL SERIES
Esther Chesang, a la izquierda, celebra la victoria en la Sierre-Zinal junto a Octavio Pérez, a la derecha. GOLDEN TRAIL SERIES
Daniel Arribas

Daniel Arribas

Nunca es fácil descubrir una mentira. Menos aún, claro, si el engañado creía ciegamente en quien engañaba, como es el caso. Octavio Pérez, preparador físico y fundador del Sky Runners Kenya, el primer equipo oficial de trail en el país africano, entrenaba a Esther Chesang desde el pasado mes de junio. A sus órdenes, la atleta, de 28 años, cerró un 2022 de ensueño, ganando la Sierre-Zinal y la Marató Pirineu, pruebas a las que viajó tras financiarse los vuelos con la venta de pulseras solidarias en España. Un cuento de hadas, vaya. Salvo por un detalle. Todo era mentira. Chesang, como tantos otros atletas kenianos, ha dado positivo en triamcinolona, una sustancia dopante que ha convertido al país africano en el edén de los tramposos.

"Estoy muy decepcionado", confiesa el técnico a Relevo desde Xátiva, donde reside. "Esther me ha engañado. Ha vivido en mi casa, con mi mujer y con mis hijas. La hemos apoyado en todo y ha sido parte de la familia desde el primer momento. Me siento estafado, como si me hubieran engañado en la cara", asegura.

Razones, en principio, no le faltan. El 6 de octubre, mismo día en el que, para alegría de Pérez, la atleta fue convocada por Kenia para competir en el Mundial de trail de Tailandia, el preparador recibió una llamada de la organización de la Sierre-Zinal: "Me dijeron que, posiblemente, Esther había disputado la prueba arrastrando un positivo por dopaje desde febrero [seis meses antes de unirse al equipo de Pérez]. Yo, claro, no tenía ni idea. De saberlo, no la había traído a competir a Europa. Fue un palo durísimo".

De inmediato, con el shock todavía en el cuerpo, el entrenador llamó a su atleta para pedir explicaciones: "Cuando hablo con ella, primero me da una versión, luego otra... Al principio me mosqueo, pero termino creyéndola. La acababan de seleccionar para el Mundial. Si en Kenia conocían el positivo, no la hubieran llevado, me parecía lógico, así que le pedí que me mandara urgentemente el certificado federativo que le permitía seguir compitiendo".

Esther Chesang, a la izquierda, posa junto a Kilian Jornet (de blanco) y Octavio Pérez (arriba, de azul) con las pulseras solidarias de Sky Runners Kenya.  BIEL RAFOLS
Esther Chesang, a la izquierda, posa junto a Kilian Jornet (de blanco) y Octavio Pérez (arriba, de azul) con las pulseras solidarias de Sky Runners Kenya. BIEL RAFOLS

Pero nada. Pese a la insistencia del técnico, Chesang no enviaba ningún certificado. "Ya después de varios intentos, y tras meterle mucha presión, se derrumbó y nos dijo que era mentira, que necesitaba el dinero para su padre, que estaba enfermo, y que pensaba que, si no decía nada, no nos íbamos a enterar", recuerda Pérez. La atleta no enviaba ningún documento porque sencillamente no existía. Aun con el positivo en el control antidopaje, Chesang había conseguido competir, cuenta, gracias a una persona anónima que no podía desvelar.

A Pérez se le cayó el mundo a los pies. No solo por la noticia, sino por no poder contársela a nadie durante meses. "Hasta Kilian Jornet se había sumado a la causa y tenía fotos con Esther apoyando el proyecto", dice el técnico al otro lado del teléfono.

"Pasaba el tiempo y el positivo no salía en las listas oficiales. Ni la Agencia Antidopaje de Kenia ni la AMA incluían su positivo en los listados. Claro, yo no podía decir nada porque no era oficial... ¡Si lo hacía, Esther me podía demandar! Era como una pesadilla. Veníamos de vivir el mejor momento del proyecto y pasé las peores semanas de mi vida", relata.

Un caso ocultado por los organismos

Chesang, que había dado positivo en una maratón disputada en Kenia en febrero de 2022, mucho antes de unir su camino al de Pérez, no fue incluida en una lista oficial hasta el pasado viernes, día de Reyes, casi un año después de saltarse las normas. La duda, por tanto, es lógica, y todavía hoy revolotea sobre los hombros del preparador: ¿por qué se ocultó el caso? 

"No puedes estar un año sin informar de un positivo", lamenta Pérez, que señala a la Agencia Antidopaje de Kenia como una de los principales culpables del desastre. "Conocen el caso desde mayo de 2022, pero no lo han incluido a los registros hasta seis meses después. ¿Por qué? Todavía hoy, su caso sigue sin aparecer en los listados de la AMA, que conoce el positivo desde octubre", denuncia.

La atleta, entre tanto, mentía. Insistía en que no había problemas, que su caso estaba cerrado, y apresuraba a Pérez para que le adelantara el dinero de sus victorias. El preparador, ahora dolido, confío siempre en su versión. "Le adelanté más de la mitad de algunos premios", admite. E insiste, todavía sin respuestas: "Es que su caso no aparecía en ningún documento oficial... Yo no tenía otra forma de comprobarlo. Tenía que creerla".

Desde febrero, mes en el que Chesang hizo trampas, hasta junio, cuando fichó por el equipo de Pérez, la atleta no encontró trabas para competir en varias pruebas, algunas de ellas en Europa. Nadie hizo nada por impedirlo. Desde junio, ya en el Sky Runners Kenya, justo después de que Adidas dejara de contar con ella, y con su positivo ya notificado —aunque sin aparecer todavía en ningún listado oficial de tramposos—, la keniana no solo siguió compitiendo, sino que triunfó en varias carreras.

"En la Sierre-Zinal, por ejemplo, no estaba en las quinielas; llegó fuera de las diez favoritas y terminó ganando... ¡Imagínate!", dice Pérez. Era el mejor momento de su proyecto, creado en 2021, en plena pandemia, para brindar oportunidades en Europa a atletas kenianos del segundo y tercer escalón.

En Iten, localidad de 44.000 habitantes al oeste del país, caminos de tierra, polvo y maleza, el técnico español todavía paga la vivienda a varias familias, contagiado por los ánimos que un día le empujaron a lanzar el proyecto. "Queríamos brindar oportunidades a aquellos que no las tienen. Era un plan bonito", confiesa.

Pero la ilusión se ha esfumado. "Ya no tengo ganas de seguir", declara con la voz a punto de romper. "Cuando te engañan así, se te mezcla un sentimiento de vergüenza y de culpa. Llegué a dudar de mí mismo. Me hundí", reconoce.

Pérez expulsó a Chesang del equipo el 14 de octubre de 2022, antes de que su nombre apareciera en ningún registro oficial. No le hizo falta. Había perdido toda la confianza en quien un día se sentó a comer con sus hijas. "Anímicamente ha sido el momento más duro de mi vida", explica. Y sentencia: "Mi traductora me ha dicho que allí me necesitan, que no lo puedo dejar, pero ahora mismo no tengo el cuerpo para seguir. Necesito reflexionar y apartarme unas semanas".