ATLETISMO

El origen del atletismo y sus primeros atletas

El atletismo es el rey de los Juegos Olímpicos, y es que no se pueden entender uno sin el otro. Al fin y al cabo, no hay actividad más primaria que correr.

Evans Chebet gana el prestigioso maratón de Boston./Reuters
Evans Chebet gana el prestigioso maratón de Boston. Reuters
Javier Mercadal

Javier Mercadal

No existe un deporte más primario que correr. Se trata de una acción humana básica, prácticamente animal. Por ello, comparar las habilidades de unos y otros en esta disciplina era un paso lógico. Tanto que sus orígenes se retrotraen a la antigua Grecia, concretamente a los primeros Juegos Olímpicos, celebrados en el 776 a.C. en honor de Zeus. Pese a que es probable que otras civilizaciones tuviesen pruebas y ritos similares, es la primera vez que se tiene la certeza histórica de una carrera a pie similar a las que todavía hoy se celebran. Por ello, se le considera el origen del atletismo.

De hecho, todavía hoy honramos aquellos JJ.OO. Principalmente con el nombre, que aún se mantiene pese a que en la actualidad se trate de un evento internacional que poco o nada tiene que ver con aquel celebrado en Olimpia. También con la periodicidad ya que los actuales, como aquellos, se celebran cada cuatro años.

Los Juegos clásicos se disputaron hasta el 393 d.C., momento en el que Grecia adoptó el cristianismo como religión y los Juegos fueron vistos como un rito pagano que prohibir. Para entonces, ya constaban de varias disciplinas que testaban las capacidades físicas de los hombres. Competiciones como el pentatlón, consistente en cinco pruebas: salto de longitud, carrera, lanzamiento de disco, jabalina y lucha. Algunas de ellas incluidas en nuestra versión del atletismo. Sin embargo, todo comenzó con una carrera a pie.

La primera carrera

Desde el 776 a.C. hasta el 724 a.C. la única competición que tenía lugar en los Juegos Olímpicos era la carrera llamada stadio (palabra de la que deriva la actual estadio). De hecho, se celebraba en un recinto con dicho nombre que constaba de 192,27 metros. Se trataba, por lo tanto, de una prueba de velocidad. En ella, el ganador se consideraba el campeón de los JJ.OO. y, como honor, se bautizaba con su nombre a los siguientes Juegos. Esto ha permitido mantener el palmarés de la competición hasta nuestros días.

A partir del 724 a.C. poco a poco se fueron incorporando más pruebas diferentes. Primero, carreras de diferentes distancias, después competiciones de distinta índole. Inspiración clara de lo que actualmente conocemos como atletismo.

El atletismo moderno

Evidentemente, que se cancelasen los Juegos clásicos no implicó que las competiciones deportivas de uno y otro tipo se dejasen de realizar. No obstante, para encontrar la raíz del atletismo moderno hay que desplazarse a Inglaterra. Allí se dieron forma a la mayoría de disciplinas que todavía se mantienen en la actualidad. De hecho, la primera carrera formal organizada se considera a la carrera del pollo del College Rugby de 1837. Una prueba creada para los alumnos mayores de 17 años que todavía se celebra en la actualidad. Poco a poco, diferentes citas similares fueron extendiéndose por el país, lo que daría en pie en 1864 a la creación del Amateur Athletic Club, una institución que organizaría los campeonatos que se celebran en Inglaterra.

Del mismo modo, se irían modelando las distintas disciplinas que engloban al atletismo. El triple salto, el salto de longitud, el triple salto, los obstáculos… Todo hasta llegar a los Juegos Olímpicos modernos. Desde su concepción, el atletismo ha sido el deporte rey de los JJ.OO. y, por tanto, uno no se puede entender sin el otro. En 1894, el barón Pierre de Coubertin creó el Comité Olímpico como parte de su plan para crear una competición deportiva en la que atletas de todo el mundo pudieran medirse bajo los principios de la hermandad y la concordia. Así, los primeros JJ.OO modernos se celebraron dos años más tarde, en 1896, en Atenas, claro. Dónde si no.

Una prueba de atletismo que se realiza en Cartagena. JM Rodríguez
Una prueba de atletismo que se realiza en Cartagena. JM Rodríguez

Las primeras disciplinas celebradas fueron nueve: atletismo, gimnasia, lucha grecorromana, natación, tenis, tiro, ciclismo y pesas. Y, dentro del atletismo, se encontraron 12 pruebas: 100 metros, 400 metros, 800 metros, 1.500 metros, maratón, 110 metros vallas, salto de altura, salto con pértiga, salto de longitud, triple salto, lanzamiento de peso y lanzamiento de disco. Estados Unidos ganó nueve de ellas, Australia dos y Grecia una.

Finalmente, en 1912, tras los Juegos Olímpicos de Estocolmo, se creó la Federación Internacional de Atletismo Amateur (IAAF por sus siglas en inglés) que para estandarizar el deporte a nivel mundial. Siendo el máximo órgano regulador desde entonces.

El atletismo en España

España no formó parte de la fundación de la IAAF ya que el desarrollo del atletismo en nuestro país fue más lento. Pese a que las carreras pedestres poseen gran tradición en zonas como Aragón, Navarra o Cataluña, la estandarización de pruebas y campeonatos tardó más tiempo en llegar. De hecho, en París 1900, los primeros Juegos en los que participa una delegación española, ninguno compitió en atletismo. Sí en otras modalidades más populares como pelota vasca, esgrima o remo.

La primera federación territorial en establecerse en España llega en 1915, cuando se funda la Federación Atlética Catalana. Antes se habían dado pasos previos como la creación del club Sport Atlético Barcelonés, el primero centrado únicamente en el atletismo, o la proliferación de distintos campeonatos inspirados en los Juegos de Estocolmo a lo largo de España. Finalmente, en 1920 se funda la Real Federación Española de Atletismo, que lleva a los Juegos de Amberes a la primera delegación de atletas españoles.

En total, 14 hombres participaron en aquellos Juegos. Sin lograr ninguna medalla. En total, España ha logrado 15 medallas en atletismo en toda su historia: tres de oro, cinco de plata y siete bronces. La primera no llegaría hasta Moscú 1980, cuando Jorge Llopart se colgó la plata en los 50 kilómetros marcha. Los Juegos más exitosos para el atletismo español fueron, como no podía ser de otra manera, Barcelona 92, en los que se consiguieron cuatro preseas, dos de ellas de oro (Fermín Cacho en 1.500 metros y Daniel Plaza en 20 km marcha).

Medallistas olímpicos españoles en atletismo

  • Jorge Llopart - Plata en 50 km marcha - Moscú 1980
  • Daniel Plaza - Oro en 20 km marcha - Barcelona 1992
  • Fermín Cacho - Oro en 1.500 metros - Barcelona 1992
  • Antonio Peñalver - Plata en Decatlón - Barcelona 1992
  • Javier García Chico - Bronce en pértiga - Barcelona 1992
  • Fermín Cacho - Plata en 1.500 metros - Atlanta 1996
  • Valentí Massana - Bronce en 50 km marcha - Atlanta 1996
  • María Vasco - Bronce en 20 km marcha - Sídney 2000
  • Francisco Javier Fernández - Plata en 20 km marcha - Atenas 2004
  • Jorge Lino - Bronce en longitud - Atenas 2004
  • Manuel Martínez - Bronce en peso - Atenas 2004
  • Ruth Beitia - Oro en salto de altura - Río 2016
  • Orlando Ortega - Plata en 110 m valla - Río 2016
  • Ana Peleteiro - Bronce en triple salto - Tokio 2020