Audi Crooks, la estrella del baloncesto que tuvo que superar el odio y la gordofobia: "Intenta matarlos con amabilidad, así no tendrán munición para responder"
La jugadora de Iowa State perdió 20 kilos tras su primera temporada en la NCAA y promedia 23 puntos por partido.

Iowa State es una de las universidades más importantes de Estados Unidos. Uno de los equipos más prestigiosos que ahora mismo luce con un balance de 21 victorias y 10 derrotas, ocupando la séptima plaza de la Big 12, una de las conferencias más importantes de la NCAA. Números que hablan de una buena temporada para las Cyclones y de la que tiene buena parte de culpa Audi Crooks.
Una jugadora que saltó a la fama en su etapa en el instituto por su físico imponente y que desde muy joven tuvo que compaginar los elogios -como las comparaciones con Shaquille O'Neal por su físico- con las críticas por su peso. Algo con lo que lleva viviendo desde que era una niña, cuando empezaba a destacar en su Algona natal.
"Para mí era difícil porque era muy niña", aseguraba la jugadora en una entrevista concedida a On3 en 2022. "La primera vez que ESPN posteó sobre mí estaba en séptimo u octavo grado y definitivamente no estaba desarrollada ni en forma. Ver que cuando tienes 13 años hay adultos hablando de ti y de tu cuerpo más que de tu juego es una locura. Fue demasiado para mí, manejarlo a esa edad tan temprana".
"Ver que cuando tienes 13 años hay adultos hablando de ti y de tu cuerpo más que de tu juego es una locura"
Crooks encontró refugio en el deporte. En cualquiera que se pusiera a tiro. De hecho, fue triple campeona estatal de lanzamiento de peso y fue parte del mejor equipo de su conferencia en voleibol en su tercer año en el instituto Bishop Garrigan. Sin embargo, Audi tenía especial querencia por el balón naranja y la canasta.
Un deporte en el que encontró refugio a todos los ataques que recibía por su físico: "Sólo trata de matarlos con amabilidad, porque entonces no les darás munición para responder", recuerda Audi sobre el consejo que le dio su madre para hacer frente a los insultos y los ataques de gordofobia que llevaba sufriendo tiempo y que no cesaron ni cuando su padre murió con 16 años. "Nadie está preparado para eso".
La pívot hizo caso a su madre y usó el baloncesto para responder a los ataques, a los que dedicaba sonrisas y números a partes iguales. Cifras que fue mejorando temporada tras temporada en el instituto con el que ganó dos títulos estatales (49 puntos en su último partido) siendo la máxima anotadora y reboteadora en la historia escolar del estado de Iowa.
Con esos guarismos, Crooks, que todavía reza antes de cada partido para conectar con su padre, pronto llamó la atención de varias de las universidades más prestigiosas del país. Pero fue Iowa State la que se llevó el gato al agua. La jugadora quería quedarse cerca de casa y no dudó en enrolarse en las Cyclones con las que marcó territorio desde el principio.
Tras perder 20 kilos, Audi empezó demostrando que también podía ser dominante en la liga universitaria a pesar de ver limitado su tiempo de juego. Valga como muestra el partido ante Maryland, donde anotó 40 puntos con 18 de 20 en tiros de campo, igualando una marca que no se veía desde Bill Walton. Sin embargo, sus números no rebajaron la carga en las críticas ni en el odio en redes.
"Es muy difícil contenerme", aseguraba su entrenador, tentado en más de una ocasión de responder a sus haters. "Mi esposa me ha quitado el teléfono de las manos muchas veces. Es como tu hija o tu nieta. Hemos hablado varias veces y ella ha terminado abrazándome y diciéndome 'entrenador, lo tengo, está bien. No te preocupes por eso, no bajes a ese nivel".
Esa confianza y ese escudo fabricado a base de sonrisas y canastas le ha llevado a ser una de las jugadoras más destacadas de una NCAA que se ha rendido a Crooks. Séptima mejor anotadora de la NCAA con 23 puntos de media y 7,7 rebotes por partido, la pívot de Iowa State se ha desatado como un ciclón para terminar con cualquier duda sobre su físico. Y con cualquier prejuicio también.