EUROBASKET SUB-18

Un Eurobasket inmerso en el caos: sin ventilación, una rebelión sin jugar y un virus multitudinario

Una infección múltiple a seis selecciones, entre ellas España, pone en jaque un campeonato envuelto en más de una polémica.

Polonia y Turquía se plantaron en el Eurobasket./FIBA
Polonia y Turquía se plantaron en el Eurobasket. FIBA
Jonás Pérez

Jonás Pérez

El Eurobasket Sub-18 que se está disputando en Nis (Serbia) está inmerso en el más profundo caos. El campeonato, que navega ya por la ronda de octavos de final, ha acumulado polémicas de todos los gustos que han desembocado en consecuencias fatales, como incluso un plantón de dos selecciones en los cinco minutos finales del partido. La última, aunque por razones ajenas a la organización, es el contagio múltiple de seis selecciones con un virus que pone en jaque la planificación establecida hasta ese momento.

FIBA ha anunciado en la tarde de este martes que Finlandia, Grecia, Lituania, Eslovenia, Turquía y España se encuentran afectadas por un virus. "La causa exacta de la enfermedad y el diagnóstico aún no se ha establecido", cuenta la organización en un comunicado oficial. De momento, no se espera cambiar la programación del torneo, si bien la nota emitida deja en el aire la posibilidad de que así suceda: "Continuaremos vigilando la situación y compartiremos cualquier actualización, incluida una posible decisión sobre el calendario del juego, con todas las partes interesadas".

Una decisión que deben tomar en tiempo exprés. Sin ir más lejos, la Selección juega este miércoles a partir de las 15:30 por un pase a los cuartos de final del campeonato europeo ante República Checa, un combinado que no se ha visto afectado por el virus. El resto de equipos también tendrá, a priori, que competir pese a que parte de su elenco esté afectado por la enfermedad. Eso sí, se desconoce el estado de salud y el número total de implicados, ya que FIBA no lo ha comunicado.

Este entramado organizativo no es más que otro contratiempo para el torneo de baloncesto más agitado del verano. En fase de grupos, el partido entre Polonia y Turquía fue el detonante definitivo de un malestar generalizado por el estado de las canchas. El pabellón OS Mika Antic no ha tenido a lo largo del torneo ni la ventilación adecuada ni ha contado con aire acondicionado para la correcta disputa del torneo.

Incluso han llegado a caer gotas del techo, que han dificultado enormemente a los equipos. Este problema ya ha sido enmendado por la organización, pero tuvo un punto culmen en una escena insólita en un campeonato del más alto nivel. Se dio en el duelo entre Polonia y Turquía, donde los dos equipos se negaron a competir en los últimos cinco minutos de partido por el mal estado de la pista.

Precisamente en el ecuador del último cuarto, con el marcador ya decidido en favor de los turcos (63-78), Szumert cayó al suelo tras resbalarse por la condición del parquet. Se llevó un fuerte golpe y tuvo que retirarse a la zona de banquillos con ostensibles gestos de dolor. Algo que, por otro lado, ya intuían los protagonistas. En el tercer cuarto, se detuvo el encuentro con el fin de hablar sobre si se podía seguir con el suelo continuamente húmedo. Entonces, los colegiados no contaron con la potestad de suspender el encuentro y tuvo que seguir su curso.

Pero la lesión de Szumert fue la gota que colmó el vaso. En ese momento, tras transformar Polonia el tiro libre, el marcador reflejó un 63-78 que sería el marcador final. Mientras se atendía al jugador, ambos banquillos hablaron y acordaron plantarse, indignados por lo que estaba ocurriendo. Incluso se lo comunicaron a los colegiados, que se dieron la mano con los implicados.

Desde entonces, las posesiones se redujeron a consumir los 24 segundos del electrónico y ceder la bola al rival. Así en bucle hasta el pitido final de la bocina. Los jugadores se pasaban y pasaban el balón de forma pasiva y sus familiares y aficionados en la grada les ovacionaban por la valentía de una rebelión así en mitad de un campeonato. Para evidenciar que se trataba de una protesta por el estado de la cancha, en la primera posesión del plantón, el combinado turco chocó el balón contra el suelo antes de iniciar el protocolo acordado.

Un Eurobasket que llegó para consagrar a Aday Mara y mostrar al mundo el espectáculo de los mejores jóvenes del continente, se ha convertido en un recipiente de desdichas entre las que se incluyen rebeliones, mal estado de las canchas, falta de ventilación en pleno mes de julio y, para colmo, un virus multitudinario que puede afectar al rendimiento deportivo de seis de sus selecciones. Por el momento, el campeonato sigue su curso y, esperemos, con todos sus protagonistas en plenitud física.