Este otro Barça sí que carbura: los cambios de Grimau para despejar las dudas
El conjunto culé mostró ante el Efes una imagen totalmente distinta a la que dejó en el Clásico. Confianza, concentración defensiva y lucidez en ataque fueron los ingredientes principales de la victoria.

A priori puede parecer difícil pensar que el Barça que ayer se impuso en Euroliga ante Andalu Efes sea el mismo que sólo cuatro días antes caía con contundencia ante el Real Madrid en Liga Endesa. Pero así es el baloncesto. Y las palabras de Chus Mateo, sí, el técnico del eterno rival culé, tras el Clásico cobran más sentido que nunca. "Hay que pasar una travesía por el desierto para que las cosas funcionen", dijo el entrenador blanco al ser preguntado por el nuevo Barça. Y si hay un partido que demuestra que a esa frase es a la que hay que acogerse, sobre todo con un proyecto tan nuevo como este, es el de ayer.
Tras la victoria (91-74) ante el equipo que hace dos y tres años se coronaba campeón de la máxima competición continental, a Roger Grimau no le tembló la voz a la hora de decir que "el equipo tiene confianza. Sí, ganar siempre da confianza, tranquilidad y más cosas que otro resultado, pero el equipo ya tenía confianza". No hacía falta ser muy lúcido para entender a lo que se refería. Pero, por si quedaba duda, con su siguiente respuesta en rueda de prensa lo dejó todo claro: "Me da bastante igual lo que se piense. Sé que tengo buen equipo y grandes jugadores y me rompo la cabeza 24 horas al día para que esto funcione. Tengo la confianza plena del staff, jugadores, el club y con eso me basta", dijo el técnico azulgrana.
Y es que la realidad es que la figura de Grimau había quedado muy señalada durante los últimos partidos y, sobre todo, tras el Clásico del pasado domingo. Hasta ahora, al Barça le faltaba solidez, equilibrio y capacidad de reacción a la hora de saber reponerse de los malos momentos del juego. Y el problema era que octubre llegaba con la exigencia del calendario por bandera con el inicio de la Euroliga y semanas de hasta tres partidos con la doble jornada. Pero bastó un partido para que sirviera de punto de inflexión -aunque esto habrá que corroborarlo próximamente- para cambiar la dinámica y, sobre todo, las sensaciones.
Un gran espíritu colectivo, actividad, defensa y ataque
Primero, con un gran espíritu colectivo. Algo que llevaba buscando Grimau desde el principio y que, la realidad, es que le faltaba tiempo (y más rodaje) para conseguirlo. "Tenemos que seguir creciendo. Cuando tienes un partido como este, con buen baloncesto no sólo por la victoria, te da este plus. Seguir trabajando, conjuntándonos todos, conociéndonos bien porque solo son 5 o 6 semanas todavía. Estamos en ese proceso. Hay prisa porque el calendario es el que es y hay muchos partidos. Pero un partido como el de Efes suma mucho", decía Grimau. Que añadía: "En general es el Barça que quiero y que veo".
Segundo, por la actividad e intensidad que mostró durante todo el partido. Sobre todo, de actividad colectiva e intensidad en ataque que se plasmaba, por ejemplo, con la conexión entre Nico Laprovittola (a diferencia de lo del domingo, este jueves sí fue el de siempre) y Jan Vesely, un jugador que, como dijo Grimau, es "excelente en la lectura del pick and roll y casi el 100% de las veces sabe dónde tiene que estar". O entre el base argentino y un Willy Hernangómez que salió del Palau totalmente reforzado y con muy buenas sensaciones. Y también con Darío Brizuela y su recital de asistencias o con ese clic que hizo Jabari Parker en el último cuarto para machar el aro cada vez que se lo propusiera. O con la sujeción de Jokubaitis, Da Silva, Abrines (hizo buena defensa a Clyburn) o Kalinic.
Tercer, por la defensa. Aspecto en el que la colectividad fue clave para mantener el equilibrio ante los buenos momentos del Efes y evitar que el partido se torciese. Precisamente, fue la buena defensa coral del Barça la clave para neutralizar el juego colectivo de los de Erdem Can. Y cuarto, por la absoluta gran lectura que hicieron en todo momento para, esta vez, sí saber ajustarse, sobre todo defensivamente, intentando colapsar espacios interiores. Y todo eso, sumado al gran acierto de cara aro que mantuvieron. Aunque, eso sí, el 'pero' volvieron a ser las pérdidas... Y los puntos encajados tras ellas, pese a que esta vez sí que estuviese más equilibrado entre los dos equipos.
Un partido completo de los titulares, los nuevos y la segunda unidad
"Tendríamos seguramente que analizar más cosas, pero sí es evidente que la actividad que hemos tenido hoy ha sido clave. Incluso la gestión de los errores, cuando había un error y otro ayudaba… Así, esa es la idea. No siempre es perfecta, pero la actividad que hemos tenido hoy ha sido perfecta", explicó Grimau. Porque lo cierto es que estuviera quien estuviera en pista, el nivel no bajaba.
"Los jugadores que han salido desde el banquillo han dado intensidad máxima. Están todos preparados y con la energía suficiente para, cuando surja, sumar", manifestó. "Creo que ha sido un partido muy completo", mantuvo Grimau, y ese fue el resumen de todo. Evolución positiva del Barça en el mejor momento posible. El camino ya está empezado y toca seguir en esa senda.