EUROLIGA

La broma de Chus Mateo que presagió el 'clic' del Real Madrid

El equipo volvió a jugar con orden, de forma colectiva, manteniendo la calma y planteando una gran defensa, sobre todo, con un sistema formado por cuatro ala-pívots.

Paco Redondo, segundo entrenador del Real Madrid, habla con Chus Mateo durante un tiempo muerto. /GETTY IMAGES
Paco Redondo, segundo entrenador del Real Madrid, habla con Chus Mateo durante un tiempo muerto. GETTY IMAGES
Noelia Gómez Mira

Noelia Gómez Mira

"La preocupación es cero", aseguraba el entrenador del Real Madrid, Chus Mateo, en la rueda de prensa previa al partido en Bolognia. Y es que si el baloncesto -y el deporte en general- se mide por algo es, precisamente, por sensaciones. Algo que el Real Madrid parecía haber perdido durante las tres derrotas consecutivas que acumulaba en la competición continental. Sin embargo, lo que transmitía el propio técnico, más allá de luego refrendarlo con palabras, era bien distinto al, quizá, exceso de seriedad de las semanas anteriores. Una broma a la hora de abrir la puerta de la sala de prensa y amagar con espiar para acabar cerrando la misma. Un segundo intento casi de la misma forma. Y un tercero en el que ya sí que pasó a la sala para confirmar que estaba tranquilo porque sabía que el equipo, por sensaciones, volvería a ser el de siempre. Y unas horas después así fue.

El Real Madrid volvió a ser el equipo que era. Ese que deslumbraba en una Euroliga en la que ya tiene la clasificación matemática para los playoffs y está a solo una victoria de asegurarse el factor cancha en los mismos. Y la clave de todo estuvo en la concentración. "Teníamos que afrontar el partido con buena mentalidad, sabiendo que no había que perder la bola y sabiendo que ellos tenían muy buenos jugadores", admitió Chus Mateo tras la victoria ante una Virtus Segafredo Bologna (74-89) que sólo había perdido en un par de ocasiones en casa, y ante la que lo primero que lograron recuperar y ajustar fue la solidez en defensa.

La solidez que tanto había caracterizado al equipo blanco y que parecía no terminar de encontrar tras la Copa del Rey regresó personificada en Yabusele. Pero no fue el único, porque más tarde se unieron a él el resto de jugadores para anular a las principales armas del equipo italiano.

"La defensa ha sido importante. Estoy muy contento con el trabajo del equipo en general porque no es fácil hacer una defensa sobre Belinelli. Sobre Shengelia, Yabusele lo hizo muy bien", admitió el técnico. Y lo cierto es que la apuesta por un quinteto defensivo, como fue el formado por Facundo Campazzo a los mandos, tres jugadores que o son ala-pívot o hacen las veces de ello, como son Deck -la de intangibles que da el argentino es algo superlativo-, Hezonja y Yabusele, además de Poirier al '5', que se vio en el último cuarto, fue un acierto.

Este tipo de planteamiento permitió al Real Madrid cambiar en todos los bloqueos y asegurar el rebote, sobre todo con Poirier. Y si a eso se le suma que, en el último periodo, apareció el Campazzo de siempre -otra crónica de un regreso anunciado, como podría denominarse, por Chus Mateo-, se resuelve la ecuación de manera perfecta. "Campazzo quizá está en su momento más bajo, podemos decir, de brillantez y clarividencia, sí, pero estoy preocupado cero porque va a volver a ser el de siempre. A veces parece un poco nuestro termómetro, el que marca si estamos mejor o peor, pero sin ninguna preocupación", había dicho previamente al partido Chus Mateo. Y así pasó.

Chus Mateo, en la previa del partido, cuando habló sobre Campazzo. NOELIA GÓMEZ MIRA

Porque la reacción de Campazzo en la recta final hizo que no sólo él se reconectara con el buen juego, sino también el resto de sus compañeros. Sobre todo Poirier, con el que recuperó esas conexiones que parecían haberse quedado olvidadas en Málaga.

La realidad es que el Real Madrid supo aguantar la calma y erradicar esa precipitación que, aunque aparecieron en algunos momentos del tercer cuarto, pronto se esfumaron por completo cuando el equipo jugó como tal: a una. Da igual que estuviera Abalde en pista, que aprovechó las bajas -no estuvieron ni Chacho, ni Rudy, ni Causeur- y firmó un buen papel. O Carlos Alocén, "estoy muy contento por cómo está trabajando", dijo el entrenador tras el partido en el que el maño jugó el mayor número de minutos en Euroliga desde su vuelta.

El Real Madrid volvió a mover bien el balón, mantuvo las pérdidas a raya -sólo tuvo nueve-, ganó el rebote (38) y repartió 19 asistencias. Es decir, que volvió a jugar en equipo y volvió a gustarse como acostumbraba. Por eso, que se escuchara al vestuario cantar el "cómo no te voy a querer" mientras Chus Mateo hablaba en rueda de prensa no era sólo por la victoria y el pase al playoff. Sino que, como ya dijo el propio Sergio Llull hace un par de jornadas, era porque "esto lo habían sacado juntos".