Así vivió la afición del Barça la no clasificación a la Final Four: del himno a capela al silencio absoluto
Los aficionados azulgranas sufrieron una noche en el Palau que pudo ser mágica y acabó de la peor manera posible.

El Palau Blaugrana vivió el mágico ambiente de las grandes ocasiones. La afición cumplió con las expectativas de Roger Grimau, su entrenador, que pidió el apoyo de todos los suyos para clasificarse a la Final Four: "Espero una noche como todas las grandes noches del Palau que yo conozco". Y así fue, el público no falló. Entre ellos Pau Cubarsí y Marc Guiu que tampoco quisieron perderse el espectáculo. Sin embargo, no todo salió como esperaban los azulgranas. La gente pasó de la confianza a la decepción que provocó que abandonaran sus asientos segundos antes de acabar el encuentro. El silencio invadió el templo culer, mientras, de fondo se oía la alegría del centenar de griegos que se situaron en lo más alto del Palau.
En los aledaños del pabellón se respiraba atmósfera de partido grande. Cientos de aficionados de 'Els Dracs' llegaron al Palau muy animados y con cánticos a favor de su equipo. Ya dentro, mientras se acercaba la hora del inicio, la gente se animó con 'Besos', la canción del Canto del Loco, más propia de una previa del Atlético de Madrid en el Civitas Metropolitano que del Barça. En la presentación de ambos equipos no se escuchó prácticamente nada. El ruido fue ensordecedor por los silbidos a los jugadores de Olympiacos y por la devoción a los del Barça. Justo después, la afición se vino arriba y cantó el himno azulgrana a 'capela' y las bufandas al aire con el lema "Camino hacia Berlín". Un momento que pondría la piel de gallina a cualquier seguidor culé.
Los nervios se apoderaron de todo el mundo con el inicio del partido, tanto de aficionados como de jugadores, que estuvieron muy fallones en los primeros instantes. Probablemente, conscientes de la importancia del encuentro. El Palau estalló de alegría con los dos primeros triples de Laprovittola que pusieron al Barça 8-2 por delante en el marcador. La tónica del partido fue esta, explosión de júbilo con cada canasta de los suyos; protestas y silbidos con cada decisión arbitral en contra o ataque de Olympiacos. Además, el público se ponía en pie y hacía mucho ruido en cada tiro libre de su rival para distraer a su rival. El Palau jugó su partido y provocó que Olympiacos tan solo tuviera un 54,2% de acierto en tiros desde dentro del semicírculo.
🔥 Impresionante ambiente en el Palau 🔥
— Relevo (@relevo) May 8, 2024
Barcelona - Olympiacos
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De la confianza a la tensión y la decepción final
En pista, el Barça contenía a su rival gracias a una gran defensa, mientras que en ataque seguía sin imponerse con porcentajes muy pobres en tiros de campo. Ricky Rubio fue uno de los grandes destacados de su equipo en el aspecto defensivo con cinco robos y acciones de garra que hizo levantar al Palau con grandes vítores. El jugador del 'Masnou' es muy querido por la afición azulgrana y recibió más de una ovación en todo el encuentro. Sin embargo, no se vio muy a gusto a Ricky con sus acciones en ataque. Tras un triple fallido y una recuperación en defensa, mientras la gente le aplaudía, Rubio renegaba con la cabeza.
La tensión se palpaba en el ambiente con el empate a 40 a final del tercer cuarto. El público no dejó de creer ni de animar en ningún momento. A falta de cinco minutos para el desenlace, McKissic anotó un triple que puso por primera vez en el encuentro por delante a Olympiacos. La canasta provocó la euforia de los griegos que se situaban en la parte alta del Palau. Los azulgranas no dejaron de animar, pese a que se temía lo peor con la desventaja de ocho puntos a falta de dos minutos. Los culés consiguieron acercarse a tres puntos, pero un inoportuno resbalón de Laprovittola y la posterior canasta de dos de Olympiacos provocó que muchos aficionados del Barça abandonaran sus asientos a falta de menos de un minuto del final.
El silencio invadió a los aficionados del Palau Blaugrana que vieron como la Final Four se les escapaba. Mientras, los jugadores de Olympiacos saltaban de alegría en la pista y sus aficionados cantaban eufóricos celebrando el billete de su equipo a las semifinales de la Euroliga. Una noche que pudo ser mágica acabó en trágica por la derrota del Barça. La segunda en el Palau en esta eliminatoria, la cuarta en total de toda la Euroliga esta temporada.