EUROLIGA

Ettore Messina y su dolorosa dimisión en el Real Madrid: "No me haga volver ahí. Cuando somos jóvenes se cometen errores…"

El entrenador del Olimpia Milán atiende a Relevo para hablar de su etapa en España y su trayectoria.

Messina, en su etapa en el Real Madrid./Archivo
Messina, en su etapa en el Real Madrid. Archivo
Julio Ocampo

Julio Ocampo

Uno de los técnicos más laureados de Europa (cuatro Euroligas en su palmarés) atiende a Relevo por teléfono desde Milán. Ettore Messina (Catania, 1959) dirige desde hace más de un lustro el Olimpia, quien en apenas un mes se medirá al Barça en el célebre Forum (tres días antes visitará el Movistar Arena). Aunque venidos a menos en el Viejo Continente, estos colosos ansían arañar nuevas y mejoradas cotas. Recuperar sus viejos y lujosos trajes con lentejuelas, en definitiva.

La ocasión, como pretexto, es idónea para que el técnico siciliano desglose un buen puñado de recuerdos, revestidos entre insignes éxitos y alguna que otra desilusión. De Bolonia a Treviso, pasando por Moscú, Madrid, San Antonio y Los Ángeles… Son las ciudades, los capítulos, las etapas que han curtido a uno de los más grandes en el star system del baloncesto continental. Un estudioso, un mago de los principios ético-tácticos de este complejo deporte, que tiene mucho de espectáculo, pero también de ajedrez.

Comencemos hablando de dos nombres importantes que conoce bien. Mirotic, a quien hizo debutar en el Madrid, y el Chacho Rodríguez, amadísimo también en Milán. Parece banal la pregunta, pero en realidad no lo es: ¿qué les ha hecho tan especiales?

El talento, las ganas de trabajar y mejorar que siempre demostraron. También la capacidad de divertirse jugando, sobre todo el Chacho. Cuando estaba en activo, contagiaba su ilusión y esa necesidad de disfrutar del baloncesto que poseía. Es único. En realidad, ambos lo son. No olvidar la competencia, la aptitud mutua de jugar con presión. Las cosas difíciles se convierten en fáciles con ellos. Lo último, y esto solo se lo he visto a los elegidos, es saber que -aun siendo fueras de serie- lo más importante es el equipo. Sin él no se puede conseguir nada. Se antoja clave esa faceta solidaria que siempre les distinguió. Saben que tienen que ayudar a la escuadra. Así se crece recíprocamente.

Es verdad. De hecho, Niko llegó al Barça de Jasikevicius como estrella, pero siempre trató de ser un gran jugador dentro del bloque. Era el mejor del roster, pero su praxis no pasaba por demostrarlo constantemente.

Sí, exacto. A todo eso me refiero.

Usted alcanzó la cota más alta en los banquillos en 2001, cuando hizo triplete con la Virtus Bolonia. Menudo equipazo, con Ginóbili, Sconochini y Rigaudeau, entre otros.

Te equivocas, porque volví a hacerlo años después en Rusia con el CSKA (con Bynum, Smodis, Siskaukas, Holden, Langdom o Papaloukas). Volvimos a ganar todo lo posible. Una vez más.

En Bolonia fue el primero de todos y quizás el más inesperado.

Jugamos muy bien. Recuerdo que tuvimos una racha de treinta y tres victorias seguidas. Un año importante en la entonces Kinder, sobre todo porque tenía una gran rival en casa: la Fortitudo de Bolonia. Disponíamos de un equilibrio perfecto entre veteranos y jóvenes. Fue maravilloso… Y, después, Ginóbili ¡Mamma mia! Ya se veía madera, ya lo creo.

¿Aprendió mucho de las derrotas -muchas- contra otro coach tótem como Obradovic?

Por supuesto, pero es muy doloroso. ¿Quién era? Nelson Mandela, que decía esto: "Nunca pierdo en realidad. O gano o aprendo de la derrota". No todos tienen la fuerza de Mandela para llegar a esta sabia y certera reflexión. Insisto, para mí la derrota es un dolor inmenso. El otro día leía una entrevista de Sinner…

¿Y?

Decía que el dolor por perder es mucho más grande que la felicidad por ganar. Creo que tiene razón.

Usted que ha ganado tanto en Europa… ¿Sigue sufriendo mucho cuando las cosas no van bien?

Sí, y creo que les pasa a todos. Las victorias, los éxitos… Mientras sigues en activo, no los recuerdas tanto. Son más pasajeros. El dolor cuando sucede lo contrario, sin embargo, permanece. Ya lo creo que sí. Es probable que cuando termine la carrera sea más justo conmigo mismo para calibrar como dios manda tanto una cosa como la otra. Sin embargo, hoy no puedo decirlo.

Lakers (2001-12) y San Antonio (2014-19), junto a un emblema como Popovich. ¿Qué aprendió al otro lado del Atlántico?

Fue estupendo. Primero, decir que he tenido la posibilidad de estar con estrellas como Duncan, Kobe, Parker, Pau Gasol… Además, ha significado mucho para mí trabajar en dos franquicias top. Entender su cultura, cómo funciona, sus pretensiones para seguir ganando, sus prioridades… Ha sido magnífico.

Describa a Gregg Popovich, por favor.

Impresionante competencia técnica, liderazgo, capacidad de gestionar diferentes situaciones, tanto con jugadores como el ambiente y la prensa. Es el maestro número uno. Un honor, una oportunidad para mí haber estado junto aél. Acaba de cumplir 76 años. Un fuoriclasse absoluto.

Tengo la sensación que no nos hemos hecho bien la idea de la magnitud de Pau con los Lakers. Su relevancia, eterna, en la historia del club californiano. Usted, que estuvo allí, quizás nos la puede acercar un poco más.

Retiraron su camiseta (dorsal 16), ¿no? Bien, no tengo más que decir. Cuando una franquicia hace esto quiere decir que la gratitud, la consideración que tiene hacia ti es máxima. El respeto, como jugador y persona, es total y absoluto. Gasol, como Kobe, Jabbar, Magic… Es parte de la historia, y así lo han reconocido. ¿Te parece poco todo eso?

Messina en su rueda de prensa de despedida de Madrid. AFP
Messina en su rueda de prensa de despedida de Madrid. AFP

Esta pregunta la hago siempre, sí, pero no me la puedo guardar. Me gusta mucho más un Olimpia-Barcelona de Euroliga que un partido NBA de la regular season. Sí, hay excepciones, pero no demasiadas.

Estoy de acuerdo, pero en lugar de hacer esta comparación… Verás, lo que quiero decir es que el nivel de los partidos de la Euroliga, la intensidad… Es nuestro punto fuerte. Es nuestra marca registrada, y está dentro de la cancha. Hay que sacarla fuera, extrapolarla más allá.

¿Qué quiere decir?

Pues que está solo ahí. El resto debe crecer muchísimo aún. ¿Entiendes? Es un producto de nivel absoluto, pero hay que mejorar la capacidad de venderlo mejor, de promoverlo y maximizarlo más como producto grupal y unificado. Ahí también los clubes deben aportar su granito de arena.

¿Habla también de la televisión?

Sí, claro. Debemos encontrar mejores contratos televisivos. Es la clave para poder desarrollar la competición. Para eso es necesaria la cohesión entre todos los equipos y entidades. De lo contrario, es imposible. Hay que crear un modo para que esta liga sea sostenible. Así, indirectamente, también surgirán más y mejores jugadores de baloncesto.

La Final Four se disputará en Arabia. ¿Eso qué le parece? ¿Está de acuerdo?

Prefiero no responder a esto. No sé si es la solución. En fin…

Bueno, cambiemos de tema. Una vez estuvimos hablando en Relevo con Fucka sobre la final de 2003 entre su Benetton (Marconato, Garbajosa, Nicola, Langdon…) y el Barça de Pesic, que pescó la primera Copa de Europa. ¿Cómo la recuerda?

Ese año hicimos algo muy grande si te acuerdas. Ganamos la Supercopa, la Coppa Italia, la estación regular del campeonato italiano perdiendo solo cuatro partidos. Después, alzamos el scudetto y llegamos a la finalísima europea. Enfrente estaba el Barça, un equipazo. Nosotros acusamos la ausencia -vital- de Dante Calabria, quien tuvo que volver a América por temas personales. Centrándonos ya en ese partido, hicimos demasiadas faltas y tuvimos un mal porcentaje de tiros de tres, algo raro en nosotros. Estuvimos cerca, pero perdimos contra un súper equipo. De todas formas, pese a la derrota, el recuerdo no fue malo. La dinámica de ese año fue muy positiva en todos los sentidos.

Usted estuvo cerca del Barça. Varios medios le situaron allí cuando entrenaba en Rusia, justo antes de fichar por el Madrid. En la Ciudad Condal, por entonces, se sufría con Dusko Ivanovic. ¿Rumores o negociaciones serias con los culés?

Yo también escuché esos rumores de hace muchos años, sí. Me asociaban al Barça. Sinceramente, te digo que me habría gustado mucho entrenar allí. Habría sido un gran honor para mí dirigir a ese equipo. No tengo problemas en decirlo hoy. Sí, he tenido la suerte de dirigir otros clubes enormes, pero el Barça me habría gustado mucho también. No lo puedo negar.

"No tengo problema en decirlo hoy. Me habría gustado mucho entrenar al Barça, habría sido un gran honor"

Llegó al Madrid, sin embargo, años después. Era 2009. De largo, en ese periodo era el mejor de Europa sin ninguna duda. ¿Qué sucedió?

Muy sencillo. Las cosas no fueron según lo esperado y soñado. Tuvimos un grandísimo rival, quizás uno de los mejores de siempre (el Barça de Xavi Pascual), que logró la Euroliga en París.

¿Tiene algún recuerdo positivo de Madrid?

Sí, que en mi segunda temporada estaban Sergio Rodríguez, Lull, Carlos Suárez, Mirotic y Ante Tomic. Chicos muy jóvenes que después hicieron historia en el baloncesto.

De esto hablamos con Lorbek cuando nos atendió. Él estaba en ese Barça, y dijo que su Madrid era un equipo en construcción. ¿Está de acuerdo entonces?

Claro. Una escuadra de estrellas en potencia que después, efectivamente, demostró serlo. Te diré una cosa… A Niko y Sergio Rodríguez les volví a entrenar, pero Lull, por ejemplo, cuando viene a Milán siempre se acerca a darme un abrazo. Antes de comenzar el partido. Por esto ya merece la pena haber entrenado allí. El Madrid ha sido un honor para mí; siento mucho que las cosas no hayan salido bien.

"Lull siempre se acerca a darme un abrazo., por esto ya merece la pena haber entrenado allí"

¿Por qué dimitió?

Ha pasado mucho tiempo. No me haga volver ahí. Cuando somos jóvenes se cometen errores… Me faltó paciencia para afrontar la situación, que en ese momento parecía imposible de resolver.

¿A Tomic le faltó algo para ser la estrella que apuntaba?

Jugador de un talento increíble. Inteligencia y calidad al servicio del equipo. En el Barça lo hizo muy bien desde mi punto de vista.

Messina manteado por los jugadores del CSKA. Efe
Messina manteado por los jugadores del CSKA. Efe

Esos Barça-Real Madrid en el parqué coincidieron con los duelos fratricidas del fútbol entre Mourinho y Guardiola. Su némesis, entonces, era Xavi Pascual. Deportivamente hablando, una maldición, un anatema. ¿Qué opinión le merece como entrenador? Ahora está fuera de foco, aunque vuelve a sonar para el Barça.

No creo que esté fuera de foco. La suya es una elección de vida. Ha aceptado entrenar en el Zenit, que desgraciadamente -por culpa de la guerra- no puede competir en la Euroliga. Es un coach de gran competencia y óptima personalidad. Un grandísimo entrenador al que estimo.

A sus 65 años, y habiendo sido incluso seleccionador italiano, ¿cuáles son sus retos aún?

Todo muy momentáneo. A corto plazo. Ganar el próximo título con el Olimpia Milano. Espero que sea pronto. Nada más.