El precedente que pone en entredicho las sanciones tras la tangana en el WiZink
Una trifulca en 2013 entre Olympiacos y Galatasaray, de mucha menos dimensión que la de Madrid, acabó con sanciones de entre tres y cuatro partidos. "Los castigos son de Chupachups", según el exárbitro Miguelo Betancor.

Hay daños que van más allá de lo físico. Y lo que se vivió este jueves en el WiZink Center es un ejemplo de ello. La batalla campal entre jugadores del Real Madrid y el Partizan ha dado la vuelta al mundo. Y las sanciones que ha impuesto el Juez Disciplinario Independiente de la Euroliga dejan la impresión que no son suficientes para lo que ocurrió y la imagen dada. El baloncesto ha quedado manchado por un episodio sin parangón y las sanciones son "de Chupachups", más si se tiene en cuenta lo ocurrido hace una década en un partido de Euroliga entre Olympiacos y Galatasaray.
En diciembre de 2013, una pugna por el rebote en un tiro libre acabó con Mirza Berzic y Pops Mensah-Bonsu a golpes en una tangana en la que también estuvo implicado Georgios Printezis. Aquello nada tuvo que ver con la batalla campal que se vivió en el WiZink y sin embargo acabó con Berzic sancionado con cuatro partidos y una multa de 15.000 euros, mientras que a los otros dos les cayeron tres partidos a cada uno y 10.001 euros. Además de cuatro sanciones económicas a Olympiacos que en total sumaban 39.000 euros y el cierre del pabellón durante un partido.
Respecto a lo de este jueves, finalmente el ala-pívot del Real Madrid Yabusele ha sido sancionado con sólo cinco partidos de suspensión; el base de Partizan Kevin Punter con dos partidos; y el alero blanco Gabriel Deck y el pívot del cuadro serbio Mathias Lessort con un partido. Así como se ha multado con 50.000 euros a cada equipo por lo ocurrido. Y, claro, si uno compara lo de este jueves con aquel episodio de 2013, la impresión es que la Euroliga se ha puesto de perfil ante un conflicto que debería haberse resuelto de forma ejemplar.
"Son sanciones de Chupachups para lo que es algo que se considera una liga profesional", indicaba a Relevo el exárbitro profesional y exdirector general de FIBA Europa, Miguel Ángel (Miguelo) Betancor, que reconocía que, a su juicio, la Euroliga "se ha quedado un poco corta" con la decisión.
Vaya por delante que, en estas circunstancias, al tratarse de una eliminatoria, las sanciones no pueden apelarse. Y, ante ello, quizá ya se haya emitido el veredicto con una rebaja en los castigos. Pero, aún así, dado el grado de gravedad de lo ocurrido y la imagen proyectada a nivel mundial de un deporte que, como explica Betancor", ha defendido el fair play", el juego limpio.
"El impacto de lo que ha sido no deja una buena imagen para la Euroliga. Porque si uno se da cuenta de todo lo que ha ocurrido ve que hasta los jugadores han pedido perdón públicamente. ¿Qué ejemplos anteriores hay de jugadores que se les sancione y pidan perdón? Normalmente, cuando se pone una sanción de dos, tres partidos, lo que sea, se queda ahí y no pasa nada. No salen a pedir perdón. Si ha salido todo el mundo a comentar e incluso los mismos implicados que han dado esa mala imagen, claro que creo que se queda corto", analiza Betancor.
Si bien, si las sanciones han sido las ya expuestas es porque el reglamento las debe amparar tal que así. Entonces, ahí residiría el fallo: en el reglamento. "Una cosa es lo que dice el reglamento, que habrá que respetar porque para eso está la parte legal, pero en mi opinión personal, lo que se ha visto no es baloncesto. La imagen es malísima y tendría que hacerse una revisión inmediata porque la sanción no refleja todo el impacto que se ha creado".
A nivel de reglamento, cada competición es un mundo. Pero lo cierto es que, por ejemplo, en Liga Endesa, esta misma temporada al entrenador de Gran Canaria, Jaka Lakovic le cayeron cuatro partidos de sanción por encararse con los árbitros. Es decir, en una escena sin violencia física, 4 partidos de sanción, sólo uno menos que lo que ha recibido Yabusele. "Ese es un ejemplo que demuestra que todo depende de los reglamentos, que todo depende de las interpretaciones, de los informes... Y como aficionado y gente que está dentro del baloncesto creo que hay que revisar ese reglamento", indica Betancor.
"Esto no es baloncesto, es una malísima imagen y debe ser tomado como una reflexión para una revisión inmediata. Porque, ¿qué imagen vamos a dar? Al final, la gente se queda con ese mal sabor de boca y dice que para qué se ha hablado tanto de eso y se han sacado tantas imágenes porque la sanción no refleja todo el impacto que ha tenido", considera el exárbitro.
Más allá de los implicados, de que sea Partizan o Real Madrid, Betancor considera que "es una falta de respeto a algo que siempre se ha defendido en el baloncesto, que es un deporte limpio. Y era el momento de guardar la imagen y decirle al mundo que con esto no se juega". Porque aún queda, como mínimo, un partido en Belgrado y el mensaje parece que es el de que, pese a todo, tampoco ha sido tan grave. Y la comparativa con lo que ocurrió hace una década en aquel partido entre Olympiacos y Galatasaray es un ejemplo perfecto para comprobarlo.