PARTIZAN 80 - REAL MADRID 82

Una dedicatoria, un botellazo y un "lo siento" por la frustración en el Stark Arena

El ambiente, sobresaliente durante el partido, quedó manchado al final por una mala organización del Partizan al poner a seguidores sentados junto a periodistas.

Un momento de la presentación del Partizan, este martes, ante el Real Madrid. /Srdjan Stevanovic/Getty Images
Un momento de la presentación del Partizan, este martes, ante el Real Madrid. Srdjan Stevanovic/Getty Images
Noelia Gómez Mira

Noelia Gómez Mira

Belgrado.- "Esto es el Stark Arena y esto en España no lo tenéis", me dijo un seguidor del Partizan que, aunque de periodista mostró poco, estaba en el asiento contiguo al mío en la tribuna de prensa durante el partido ante el Real Madrid. Y ahí llevaba razón. El ambiente del Stark Arena no lo hay en España, más que nada porque… ¿en qué pabellón de baloncesto caben más de 20.000 personas? No lo hay. Y los que tienen mayor capacidad sólo se llenan en las citas importantes. Belgrado es un ejemplo en este sentido. Un espejo al que mirarse por lograr tener más de 16.000 personas de media en cada partido que el Partizan juega en casa. Y ante eso, es cierto que España no puede competir. Pero, por suerte, sí que lo hace en otras cosas. Eso también hay que destacarlo. Y ahí, debería aprender de ellas el Stark Arena.

A la previa del partido no se le puede poner un pero. La seguridad desbordaba desde primera hora de la tarde en los aledaños del pabellón. La tienda oficial del Partizan -que se quedó pequeña ante tanta afluencia de gente- lucía bufandas en las que rezaba la cita: "Partizan - Real Madrid" y hasta había en memoria de lo de Fuenlabrada. Ay, qué hubiera sido del equipo serbio de no haber sido por la ciudad madrileña y aquella acogida como equipo local que le dio en la temporada 91-92, durante la Guerra de los Balcanes y que lo aupó a ser campeón de Europa…

Y a nivel de afición durante los prolegómenos tampoco se puede poner ningún reproche. Los cordones policiales se respetaron, los equipos llegaron sin incidentes y a dos horas del partido ya había quienes calentaban la voz con cánticos y palmas dentro del pabellón. Era una cita grande y se notaba. Los pitos al Real Madrid durante la rueda de calentamiento y la presentación no fallaron. El fuego, sí, fuego, durante la presentación del Partizan, tampoco. Pero sí que falló algo que empañó el buen hacer del resto: lo que pasó en la tribuna de prensa.

Así fue la presentación del Partizan. RELEVO/NOELIA GÓMEZ MIRA

Por si alguien tiene dudas, lo aclaro: si un medio manda a un periodista al extranjero a cubrir uno o los partidos que sean, esa persona va a trabajar. Y puedo asegurar que se hace mucho más que cuando se está en redacción. Y ahí tanto Partizan como la propia Euroliga deben hacer una reflexión ya que eso en España, por ejemplo, no pasa. Vale que hay demasiada gente que quiere estar en el partido y no hay sitio, pero, ¿qué trabajo cuesta agrupar a los periodistas de verdad en una zona y dejar que los demás de la tribuna ocupen el sitio que quieran? Y la pregunta no es por capricho, sino por productividad y orden.

En el primer cuarto el ambiente era increíble. El Partizan arrollaba a un Real Madrid seco de ideas y eso en la grada se traducía en una fiesta. Pero alguno se pasó de la raya y escribió de más, sin ser periodista. "¿Me dejas un boli y papel?", le dice un seguidor del Partizan sentado en la tribuna de prensa a un compañero de RNE. Él, creyendo que era del gremio, se lo deja. Escribe en un papel, le devuelve el boli al compañero y me entrega la hoja. "Puta Madrid", rezaba. Le miré y le dije con un inglés más fluido de lo que pensaba: "Ok, pero no soy de Madrid. Soy de Granada. Y aquí he venido a trabajar no a aplaudir ni a Real Madrid ni a Partizan". Guardó el papel, fumó de un vaper y miró al frente para seguir el partido. El papelito no lo volvió a sacar a relucir durante el partido. Pero sí después.

Cuando quedaban segundos para el bocinazo final y el Real Madrid acababa de poner el 80-82 en el marcador, agentes de seguridad se pusieron delante de la bancada de prensa. La gente de las sillas de a pie de pista que había delante de la tribuna de periodistas estaba de pie y los compañeros de las radios no veían. Y se levantaron. Y ahí empezó la polémica que terminó por manchar lo que, salvo por el famoso papelito y los gritos, cánticos y golpes de celebración en la mesa, había sido un ambiente de intensidad pero de baloncesto.

La frustración de verse sin la victoria en un partido en el que casi los suyos habían puesto el +20, pesó de más en él y en los aficionados que tenía alrededor. Y optaron por tirar botellines de agua y hasta agua a quienes estaban haciendo su trabajo. La agresividad comenzó a subir cuando otro compañero, de Onda Cero, que recibió uno de los botellazos por la espalda, se giró para decir que no veía y que tenía que hacerlo porque estaba en directo narrando, y entonces vino el empujón. Y ahí fue cuando se dieron cuenta de que si eso iba a más, el jueves se quedaban sin asiento en el Stark Arena.

El protocolo lo avisaba: ante el mínimo incidente, partido a puerta cerrada. Así que el del famoso papel se dirigió a mí, le expliqué lo que pasaba -que no veían y tenían que trabajar- para mediar y me dijo: "Lo siento por ti y tu compañero -en referencia al enviado de ABC- porque vosotros no os habéis puesto de pie".

Acto seguido, frenó al del empujón, pero no dejó pasar la ocasión de dejarle, como recuerdo, al compañero de la radio: el famoso papelito de "Puta Madrid". Y a raíz de ahí mejor fue dejar aquellos sitios y tratar de buscar una zona mixta que también brilló por su ausencia, pero que se intentó, de algún modo, improvisar. El jueves, segundo asalto en Belgrado y, esperemos, con un gran ambiente, como el de ayer, pero con unas condiciones algo mejores.