Roger Grimau ya sí tiene "la tecla": la revolución del Barça para ahuyentar la crisis
Apostar por un quinteto grande con dos ala-pívots más un '5' y cambiarlo de forma automática por otro con tres bases fueron parte de la valiente apuesta del técnico para vencer al Real Madrid.

Si hubiera que ponerle una banda sonora al Barça de Roger Grimau este inicio del 2024, sería la canción de 'Valiente' de Vetusta Morla. Porque si nos ponemos a analizar la letra de este tema que sacó la banda en el año 2008, casa a la perfección con lo que se vio este 3 de enero en el Palau ante el Real Madrid. Ante un rival que era (y es) más que eso; ante un partido, el primero del año, que era más que un simple duelo. Porque el Barça, pero, sobre todo, el técnico azulgrana diseñó un partido totalmente distinto y con un planteamiento arriesgado que hasta ahora no se había visto. Y como dice la canción mencionada al principio, "ser valiente no es sólo cuestión de suerte". La pizarra de Grimau por fin encontró esa "tecla" que él mismo decía que no hallaba. Y lo hizo con un sistema que sacó lo mejor del equipo y de cada uno de los jugadores. Aunque eso supusiera sacarlos de sus zonas de confort.
Cuando el pasado sábado Relevo adelantó que la apuesta de la directiva por Grimau se mantenía férrea, a ojos de muchos aficionados esto parecía un error. Pero lo cierto es que los cinco partidos en casa con los que el conjunto culé iniciaba el 2024 se veían como un escenario perfecto para demostrar el porqué, pese a caer de forma consecutiva por 20 puntos, desde arriba seguían manteniendo la apuesta por el técnico y la plantilla. Y no hubo que esperar mucho para ello. Porque en la primera cita, la de Euroliga ante el Real Madrid, se vio.
Vaya por delante que un Clásico siempre es un partido con un aura especial, sí, pero el Barça que se vio en el duelo ante el conjunto blanco fue mucho más que un equipo tiró de actitud. Porque, como bien dijo Grimau en rueda de prensa, "con sólo actitud no le ganas a este Madrid". Sino que la clave estuvo en ese cambio de guion y de papeles de los protagonistas que demostraron ser capaces de hacer una defensa férrea, algo que parecía que se había perdido sobre todo en el último mes.
Un quinteto defensivo con dos '4'
A Grimau no le tembló el pulso para jugar sin alero. O, mejor dicho, para hacer que un ala-pívot como Jabari Parker hiciera las veces de '3' y no de '4'. Y pasar al que es su alero, Nikola Kalinic, al puesto de escolta. Todo ello para crear un sistema donde predominase la altura y más aún el físico, algo clave ante un equipo como el Real Madrid donde se encontraban el gigante de Cabo Verde (Edy Tavares) y un Vincent Poirier que se mantiene en su mejor momento.
"Buscábamos igualar el físico. Tener, no sé si superioridad, pero sí controlar más a nivel defensivo y el rebote, donde el Real Madrid es muy poderoso, y encontrar la ventaja de tener un '5' grande", explicó Grimau. Y le funcionó a la perfección. De hecho, la defensa de Óscar Da Silva sobre Facu también hizo mucho daño. "Intenté al inicio poner a Óscar sobre Campazzo, que es rapidísimo, para con su envergadura tratar de contenerlo un poco. Y con Tavares, al final fue intentar tener mucho contacto, porque es realmente complicado pararlo, pero creo que se hizo bastante", decía el técnico. Pero no sólo en esto estuvo la clave.
Los cambios de sistema: de los 'grandes' a los bajitos
Otro de los golpes sobre la mesa de Grimau (y del Barça) fue el ser capaz de pasar de un quinteto grande a uno pequeño, con tres bases (Satoransky, Jokubaitis y Laprovittola) y romper los esquemas al rival. "Hicieron un grandísimo trabajo de cambios, de anticipación, y eso nos sacó bastante del partido. Creo que fue un gran planteamiento del entrenador contrario y nos sacó mucho del juego", reconoció Chus Mateo.
Es decir, que el mérito principalmente fue de un Grimau que, sin duda, salió reforzado de este duelo, en el que también dio con la tecla para contagiar a todos sus jugadores del buen hacer defensivo. "Todos los jugadores que han estado en pista han aportado y ahí ha estado la clave. Es el camino a seguir. Los jugadores han demostrado el compromiso que tienen y las ganas de revertir la situación. (...) Son momentos difíciles y la única manera de sortearlos es hacer piña. (...) Jan Vesely y Lapro han estado muy acertados, pero donde me gustaría destacarlos más que en ataque es en defensa. Para mí lo que han hecho tiene un valor increíble", decía el técnico culé.
Lo cierto es que la reinvención de este Barça llegó en el momento clave. En el punto exacto para despejar todas esas dudas que tendrá que terminar de irse en los próximos partidos. Y ante el mejor rival posible para hacerlo. Ahora, como decía el técnico, les toca mantener la regularidad vista este miércoles y, sobre todo, la defensa. Y Baskonia, este jueves, es la siguiente parada para demostrarlo.