BALONCESTO

Baskonia y Joan Peñarroya, la crónica de una 'muerte' anunciada en el banquillo de Vitoria

La directiva cesa al técnico, cuya renovación en verano no era la primera opción, y ficha a Dusko Ivanovic que cumplirá su cuarta etapa en el club.

Joan Peñarroya, durante un partido con Baskonia. /GETTY IMAGES/AITOR ARRIZABALAGA
Joan Peñarroya, durante un partido con Baskonia. GETTY IMAGES/AITOR ARRIZABALAGA
Noelia Gómez Mira

Noelia Gómez Mira

La historia entre Joan Peñarroya y Baskonia ha tocado a su fin. Una relación que empezó en junio de 2022, que pudo romperse tan sólo un año después y que finalmente ha acabado por truncarse este octubre de 2023 tras una serie de cuestiones que van más allá de los resultados. Tanto es así, que realmente esta ruptura no se cuece sólo por lo visto esta temporada, sino que se remonta a meses atrás en los que ya entonces aparecieron varios nombres para sustituirle. Aunque finalmente la opción -casi dada por casualidad cuando la decisión de cambiar de técnico estaba tomada- haya sido la de recuperar a un viejo conocido en Vitoria: Dusko Ivanovic.

Cuando Joan Peñarroya dejó Valencia Basket y firmó con Baskonia el verano de 2022 el objetivo era claro: romper esa dinámica de subidas y bajadas que había tenido el equipo y que no le había llevado a ningún puerto tras (la última hasta ahora) etapa de Dusko Ivanovic y la de Neven Spahija al frente del banquillo. El conjunto de Vitoria había cerrado un año totalmente en blanco, sin siquiera lograr meterse en la Copa del Rey de Granada en 2022 y con pinchazo en Euroliga incluido pese a la caída de los equipos rusos.

Una temporada que fue un sí... pero no

Sin embargo, la temporada 2022-2023 tampoco fue lo que quizá en Vitoria se esperaba. O, al menos, lo que apuntaba al principio. La realidad es que la llegada de Markus Howard fue un acierto absoluto. El base-escolta no tardó en convertirse en el jugador franquicia para Josean Querejeta, presidente de Baskonia, y, cómo no, también para Peñarroya. Pero es que, además, el impulso que obtuvo con la presencia en pista de Darius Thompson (cerebro del equipo) y de Pierriá Henry, que volvía a la que era su casa, fue un combo letal para los rivales del conjunto vasco. Si bien, todo empezó a truncarse con la abrupta suspensión de Henry tras ese resultado adverso en un control antidopaje. Un revés del que, realmente, Baskonia nunca se repuso porque aunque sí que mostró una buena versión a nivel de juego, al final esta acabó siendo insuficiente.

A diferencia de la temporada anterior, los de Peñarroya se metieron en Copa del Rey. Pero pincharon a la primera de cambio contra el anfitrión, Joventut Badalona, que también fue su verdugo en los playoffs de la Liga Endesa. En Euroliga, lo cierto es que el conjunto vasco firmó una gran temporada… pero insuficiente de cara al playoff. Porque se quedaron a las puertas de acceder a esa última plaza que acabó agenciándose Zalgiris Kaunas, equipo que, por cierto, terminó de hacerlo saltar todo por los aires este pasado jueves tras imponerse en el Buesa Arena.

Una renovación que fue una carambola

Así, el pasado mes de junio, cuando se hablaba de si Peñarroya seguía o no de cara a la presente temporada las dudas eran infinitas. No había nada claro y el nombre de otros entrenadores, como el del griego Ioannis Sfairopoulos o el seleccionador de Letonia y ahora técnico de la Virtus, Lucas Banchi, comenzaron a sobrevolar el Buesa Arena. Sin embargo, la falta de acuerdo económico en la mayoría -o de poder compaginar la selección en el caso de Banchi- hizo que se truncasen finalmente todas las opciones que se manejaban y al final el técnico de Tarrasa acabó renovando por un año más aunque aquel contrato tuvo muchos matices.

Primero, porque renovó a la baja ya que no era la opción principal, ni siquiera secundaria, de la directiva. Después, porque básicamente se quedó sin el que había sido su staff (Álex Fomento, quien era su segundo acabó recalando en Girona y su asistente David Gil sólo ayuda en los partidos que Baskonia juega como local). Y más tarde, porque realmente no se reforzó la plantilla respecto a lo que se había tenido la temporada anterior.

Una plantilla que echa en falta un director de juego

Con la salida de Darius Thompson rumbo a Anadolu Efes, Baskonia hizo caja, pero la llegada de Nicolo Mannion, que realmente no es base, no ha suplido esa ausencia de un uno puro que sepa leer, dirigir, hacer jugar al resto y, sobre todo, lograr que lleguen los balones a los jugadores interiores en la pintura. Mientras que también se fueron jugadores con buena mano en el tiro exterior como Rokas Giedraitis (ahora en Estrella Roja) o Daulton Hommes. Y se ha notado en el inicio de esta temporada.

Bien es cierto que el resto de fichajes, como Kalifa Diop o Chima Moneke están haciendo las cosas bien; o que Codi Miller-McIntyre y Nikos Rogkavopoulos están dando básicamente lo que se preveía de ellos. Pero no es suficiente. Y eso se ha traducido en unos resultados que no son los que se esperaba.

Aunque cuando empezó todo el revuelo, en Liga Endesa las cosas no estaban saliendo del todo mal -entonces sólo había perdido contra un UCAM Murcia que está firmando muy buen baloncesto, en Euroliga ya pasaba todo lo contrario. Perdió en la primera jornada ante el Real Madrid, logró la victoria ante el ALBA Berlín y a partir de entonces, dos derrotas consecutivas ante el Bayern Múnich de Pablo Laso y el Zalgiris Kaunas en apenas 48 horas que han evidenciado las carencias del equipo. Y ahí, la cabeza de turco ha sido Peñarroya. Porque pese a que el pasado domingo también cayera ante el conjunto de Ibon Navarro en Liga Endesa (84-93), tampoco le fuese bien este viernes ante un Panathinaikos al que tampoco le va muy allá (95-81) y volviese a caer este domingo ante Morabanc Andorra (viajó con sólo ocho jugadores y se quedó sin Markus Howard por lesión toda la segunda mitad), la decisión ya estaba tomada desde el jueves.

"Evidentemente hay ruido. Lo oigo. Es una situación que yo no puedo controlar. Está hablado con el vestuario. Lo que yo puedo controlar es lo del campo. Y ese es mi trabajo. Es un equipo nuevo, muy joven e inexperto compaginando estas competiciones. Seguramente esas costuras se nos han visto esta semana. Pero es lo que hay. Estoy muy tranquilo con mi trabajo", aseguró Peñarroya durante la rueda de prensa postpartido ante Unicaja. Pero aunque la agonía continuase ya no había más cuerda que tensar a ojos de la directiva tras tres derrotas consecutivas en una semana, a las que se sumó la cuarta ante Panathinaikos con un equipo en cuadro (sin Moneke, con Costello eliminado, Tadas Sedekerskis tocado y Mannion sin poder acabar por lesión) y la quinta ante Andorra, con un equipo aún más insólito (siete jugadores).

Confianza en entredicho, muchos nombres en la mesa y Dusko libre

La confianza de la directiva hacia el técnico estaba en entre dicho desde hace mucho y dado como fue su renovación no resulta extraño. Y la inicio de temporada con tanto traspié (algo también lógico al tratarse de un equipo bastante nuevo y sin todas las piezas que realmente hacían falta) ha provocado finalmente por que desde el club se empezase a buscar un sustituto para el técnico. Según pudo saber Relevo, la idea principal era que Joan Peñarroya se siguiera sentando en el banquillo mientras que se cerraba alguna de las opciones de entrenador que había sobre la mesa, porque pasara lo que pasara, la decisión estaba tomada: iba fuera.

Por un lado, apareció el nombre del griego Ioannis Sfairopoulos, ese que ya sonó con fuerza durante los meses de mayo y junio, pero cuya opción se esfumó el pasado sábado cuando Relevo pudo confirmar, tal y como se oficializó horas después, que finalmente su destino sería Belgrado para suplir a Dusko Ivanovic en el banquillo de Estrella Roja. Por otro, sobrevoló la opción de Andrea Trincheri, sin equipo desde que fue relevado en el Bayern. Pero la realidad es que ambas opciones suponían un alto desembolso económico que podía lastrar la llegada de un fichaje (necesario) para el puesto de uno. Es más, Baskonia ya tendría apalabrado ese movimiento, a expensas de que se resolviese la situación del banquillo.

La opción b era un técnico de un perfil más bajo, como podía ser el caso de Natxo Lezkano, actual entrenador de Morabanc Andorra, cuyo contrato tiene cláusula de salida para un equipo de doble competición. Si bien, el movimiento conocido hace una semana en el banquillo de Estrella Roja, que hizo que Dusko Ivanovic quedase libre, irrumpió con fuerza también entre las posibles cartas a jugar dentro de la baraja de la directiva baskonista y finalmente ha sido la ganadora para Quereja. Un entrenador conocido, con el que comparte mucha visión, que ahora inicia su cuarta etapa en el club vitoriano.

Lo que estaba claro es que Querejeta ya tenía claro que la etapa de Peñarroya había llegado a su fin. Pese a que, como se vio en el OAKA, el equipo empezase a encontrar su juego aunque sin premio en forma de victoria. Una historia que continuó hasta este mes de octubre casi por una carambola, pero que a ojos de la directiva baskonista siempre tuvo muy presente ese punto y final que ya sí que ha llegado.