REAL MADRID 93 - UNICAJA 99

Cómo se cocinó la victoria de Unicaja que rompió la imbatibilidad del Real Madrid

Ibon Navarro logró mantener la concentración de su equipo pese a estar 21 abajo, para subir la intensidad y atacar cuando el conjunto blanco menos lo esperaba.

Gaby Deck no llega a una bola ante la presión de Osetkowski y Kravish, pese a la ayuda de Tavares./ACB PHOTO/P. CASTILLO
Gaby Deck no llega a una bola ante la presión de Osetkowski y Kravish, pese a la ayuda de Tavares. ACB PHOTO/P. CASTILLO
Noelia Gómez Mira

Noelia Gómez Mira

Never too high, never too low. Cuando acabó el partido entre el Real Madrid y el Unicaja (93-99), antes de pasar por rueda de prensa, Ibon Navarro se dirigió a sus jugadores con esta mítica frase que tan popular hizo Ricky Rubio. "Ni muy arriba, ni muy abajo", en su traducción al español, dijo el técnico cajista a los suyos después de haber roto la imbatibilidad blanca. Esa que durante 19 partidos oficiales -20 si se cuenta también el de los Dallas Mavericks- había convertido al Real Madrid en un equipo intratable. Esa que parecía que iba a continuar ya que en el minuto 22 de juego, los de Chus Mateo iban 21 arriba en el marcador.

Pero si hace unos días Carlos Alcaraz, en los ATP Finals, hablaba de lo que viene a ser la 'tactica del cocodrilo' para intentar vencer a Medvedev, Unicaja se ha encargado este domingo de trasladar ese método al WiZink Center y llevarlo a la práctica para tumbar al Real Madrid. En eso (y en el rebote) está la explicación de cómo se ha cocinado la victoria de Unicaja ante el conjunto blanco.

"Hemos tenido fe; hemos hecho 40 minutos de trabajo y no nos hemos frustrado por el marcador", aseguró Ibon Navarro tras el partido. Y añadió: "Ese era el camino. Intentar hacer el partido de 40 minutos y saber que podíamos llegar. El equipo ha creído en lo que estábamos haciendo". Y es que lo cierto es que, como reconoció el técnico, de haber tenido el partido otro guion, lo más probable es que el Real Madrid se hubiera repuesto con mayor facilidad. Así que la gran clave de todo fue llevar el partido hasta el final y ser capaces de reaccionar y ganar el rebote cuando el conjunto blanco se había confiado. Es decir, aplicar la táctica del cocodrilo -la de la paciencia y esperar tu oportunidad- al baloncesto.

Ibon Navarro tras vencer al Real Madrid. REAL MADRID BALONCESTO

"Lo de los planes quedan súper bien en el papel, pero hay que llevarlos a la cancha. Si al Madrid le enfadas pronto, luego no puedes ganarle. Evidentemente no queríamos encajar 54 puntos en la primera parte, pero es verdad que si haces un partido largo, en el que te metes al final, tienes más opciones que sin planteas un partido muy duro contra ellos porque es un equipo que ante la incomodidad se crece. Si enfadas pronto al Real Madrid en un partido como este, tienes pocas opciones", dijo Ibon Navarro.

Durante el descanso, el técnico de Unicaja aprovechó ese 52-25 en el marcador para darle la vuelta al partido. Para convencer a los suyos de que era viable, pese a todo, y de que la clave estaba en subir la intensidad, estar más atentos en defensa y, sobre todo, en el rebote. Precisamente todo esto hizo que el Real Madrid cometiese más pérdidas y que ellos pudiesen correr mucho más en busca de contraataques rápidos y lograr equilibrar el marcador cuando sólo quedaban cinco minutos para el final.

"Estábamos cometiendo muchos errores de intensidad en la primera parte. Errores que no son propios nuestros. Evidentemente ellos llevaban un porcentaje de triples del 60% y eso hemos conseguido bajarlo en la segunda parte evitando que tirasen fácil. Si haces eso y le quitas el rebote, que llevaban casi un 50% de rebote ofensivo en la primera parte, ya la confianza no es la misma. Aún así las pueden meter porque es un equipo extraordinario, pero no es lo mismo. Por subir nuestro nivel y conseguir asegurar el rebote defensivo nos han llegado las opciones de ganar", explicó el técnico cajista.

Unicaja supo leer el partido a la perfección y atacar en un momento clave, aprovechando también el cansancio físico de los de Chus Mateo, al ser su cuarto partido en siete días: Bilbao el pasado domingo en Liga Endesa; Valencia y Mónaco entre semana en Euroliga. Pero, también, volvió a salir a relucir su gran juego colectivo, pues esta vez fue Kravish quien acabó con la capa de superhéroe al final, después de que todos remasen hasta ese momento. Y eso es algo que ya han demostrado en más ocasiones. Porque, como dijo el técnico cajista, "son dos partidos los que hemos remontado esa diferencia fuera de casa".

Por eso, para Chus Mateo, la lectura de todo lo ocurrido era simple y clara: "Han jugado mejor que nosotros y nos han ganado". Y ahí, lo que sí que matizó fue que "cuando un equipo corre como corre Unicaja, si tú no atacas bien... Hoy nos hemos pasado el balón peor en la segunda parte y hemos encontrado peores tiros. Hemos lanzado más veces punteados y no hemos encontrado las ventajas tan claras como en la primera. Cuando no te pasas igual el balón, es más fácil que el equipo contrario corra un contraataque".

De este modo, Unicaja ha podido cocinar su victoria ante el Real Madrid y acabar así con un invicto que, en palabras del técnico blanco, era una "derrota que en algún momento tenía que llegar". Porque como bien dijo su homólogo en el banquillo de Unicaja, el que ahora lleva ya nueve victorias consecutivas -entre Liga Endesa y Basketball Champions League, "cuando ganas uno más estás más cerca de perder". Y de ahí la filosofía del "never too high, never too low" que tanto ha destacado Ibon Navarro dentro del vestuario tras el triunfo.