BALONCESTO

Yo entrené con el sargento Dusko Ivanovic: "Me acuerdo de estar corriendo, darme un blancazo y desmayarme"

Ferrán López, Sergi Vidal, José Manuel Calderón e Igor Rakocevic cuentan para Relevo algunas anécdotas vividas con el entrenador montenegrino, que afronta su cuarta etapa en el banquillo vitoriano.

Dusko Ivanovic realiza una indicación en el desarrollo de un partido. /Efe
Dusko Ivanovic realiza una indicación en el desarrollo de un partido. Efe
José Luis Lorenzo

José Luis Lorenzo

Dusko Ivanovic vuelve a casa. Su llegada a Gasteiz era un secreto a voces que alcanzó su oficialidad la tarde del lunes. La destitución de Joan Peñarroya le ha abierto de par en par las puertas del Baskonia a un entrenador que se encontraba sin equipo tras su salida del Estrella Roja. El técnico montenegrino,el más laureado en los más de 60 años de historia del club, vivirá su cuarta etapa al frente del banquillo vitoriano. Con Dusko Ivanovic, el club gasteiztarra vivió la época más exitosa completando un palmarés con tres Ligas ACB (2002, 2010 y 2020), otras tantas Copas del Rey (2002,2004,2009) y una Supercopa ACB (2008). Sin olvidar las dos finales de Euroliga, ante Kinder Bolonia (2001) y Maccabi de Tel Aviv (2005), entre otros grandes hitos deportivos.

Exigente, honesto, hermético, escueto y, por momentos, obsesivo. Su lema es que el ser humano, si se convence, puede dar mucho más de lo que él mismo cree. Con esa máxima, si consigue que sus jugadores crean y se preparen para ello, convierte a sus grupos en ganadores de títulos contra todo pronóstico. Así, por el ejemplo, llegó la liga de la 'burbuja' de Valencia. Con él no puedes bajar la guardia. "¿Esto es lo máximo que puedes ofrecerme?", le espetó a Ferrán López en el primer entrenamiento del base catalán a las órdenes del sargento Ivanovic. Un clásico suyo es, después de un duro entrenamiento... ejercicio extra. Subir escaleras, sprints, saltar vallas, ejercicios de defensa... Para él, el estado físico es básico.

Relevo se ha puesto en contacto con varios de los jugadores que sufrieron en sus carnes la dureza de los entrenamientos del nuevo técnico del Baskonia para recordar los métodos de un entrenador que deja huella.

Ferrán López solo estuvo mes y medio a las órdenes de Dusko Ivanovic, pero no lo olvida. "El recuerdo es el de entrenar mucho porque en un mes y medio que estuve con él no tuve ni un día libre", rememora. Fue en la temporada 2001/02. Baskonia, por aquel entonces, tenía como bases a Elmer Bennet y a Christopher Corchiani, pero éste se lesionó y su lugar lo ocupó Ferrán López. "Era muy exigente, pero a los jugadores jóvenes de aquella época, los Noccioni, Scola y compañía, les puso a un nivel superior", asegura el exbase, para quien el origen balcánico de Ivanovic ha influido en sus métodos. "Allí entrenaban así", puntualiza. Fuera de la pista, Dusko se transformaba. "Era un gran tío, un entrenador muy cercano aunque pueda parecer otra cosa", sostiene. "Jugué poco, pero estuve bien, cansado, pero entiendo la exigencia que el club tenía con aquellos jugadores. Es algo que va acorde con el carácter de Baskonia. Un club tiene que tener jugadores que aguanten esa exigencia. Me han dicho que ahora entrena un poco memos", deja entrever.

"El recuerdo es el de entrenar mucho porque en el mes y medio que estuve, no tuve ni un día libre. Me han dicho que ahora entrena un poco menos"

Ferrán López Ex del Baskonia

Ferrán López llegó a Gasteiz después de haber hecho la pretemporada con el Real Madrid. Ese año se había quedado sin equipo: "Estaba a un nivel físico muy bueno, pero me llamó al vestuario tras el primer entrenamiento y me preguntó: '¿Esto es lo máximo que puedes darme?'. Me quedé blanco. Pensaba que había hecho un entrenamiento muy bueno y me fui diciendo: 'Pues no sé qué más quieres que haga'". Fue ahí cuando se dio cuenta del nivel de exigencia del protagonista de esta historia. "Era su manera de funcionar en directo, quería que hubiera tensión, que no pensaras que estabas entrenando bien. Era muy exigente", concluye.

Tampoco olvida las broncas, sobre todo una con Luis Scola como protagonista. "Ganamos a Olympiakos y Scola hizo un partidazo y cuando acabó el partido, le pegó una charla que yo no entendía nada. Acababa de meter 30 puntos y le estaba diciendo que el partido no había sido bueno". Frente al Asvel Villeurbanne, en otro partido de Euroliga, Baskonia ganó de 28. "Cuando acabó el duelo, dijo que a las nueve de la mañana teníamos que ir a correr porque habíamos perdido el parcial en el tercer cuarto", recuerda cariacontecido Ferrán.

"Creo que le habíamos ganado de 28 al Asvel en Euroliga y cuando acabó el duelo nos dijo que a las nueve de la mañana teníamos que ir a correr porque habíamos perdido el parcial en el tercer cuarto"

Ferrán López Ex del Baskonia

Para el catalán, el mensaje de Ivanovic "cala porque no ha dejado de entrenar. Si te puede sacar el 100% no te va a sacar el 90%. Persigue siempre eso. No estoy hablando en plan mal. Es su manera de funcionar. Pero con el tiempo, si estás muchos años, a un jugador le cuesta mantener el nivel de exigencia mental y físico. Pero no cabe duda de que es un buen entrenador", resume.

Dusko Ivanovic y Sergi Vidal, en su época en el Baskonia.  ACB
Dusko Ivanovic y Sergi Vidal, en su época en el Baskonia. ACB

Sergi Vidal fue uno de los pretorianos de Dusko Ivanovic. Se declara a sí mismo 'produskista' y eso que le 'padeció' durante seis temporadas. Sabe de lo que habla. "Es un entrenador súper exigente, muy duro tanto a nivel físico como mental, pero a la misma vez, es de esos entrenadores que son justos con la gente que trabaja y con los que están comprometidos", valora. A su llegada a Vitoria se libró de la primera charla del nuevo entrenador de Baskonia, pero sí tiene el recuerdo de todas las demás y no olvida esa sensación de "las vamos a pasar canutas".

En esta vida, todo depende del prisma con el que lo mires. En ese sentido, para Vidal, "hay trabajos, vidas y situaciones mucho más duras que las que nosotros hemos vivido, pero si haces una comparación con todos los entrenadores que he tenido el resto de mi carrera, no era tan duro como se decía, era peor", deja claro. Las pretemporadas eran una locura. "No es lo mismo contar algo que vivirlo. Los dolores estaban a la orden del día. Te levantabas y casi no podías andar y te preguntabas: '¿Cómo voy a hacer para correr hoy?'". Eso sí, a su entender "hay una parte en esa superación mental que te exigía, que hacía que pudieras llegar a otros niveles sabiendo, eso sí, que estabas en esa fina línea de acabar lesionado o forzar más de lo que el cuerpo pudiera estar preparado".

"Si haces una comparación con todos los entrenadores que he tenido el resto de mi carrera, Dusko no era tan duro como se decía, era peor"

Sergi Vidal Ex del Baskonia

Está seguro de que "la versión actual de Dusko Ivanovic no es la misma que la del 2000, cuando yo estuve a sus órdenes". Sergi Vidal, físicamente hablando, era un portento, pero también protagonizó episodios de bajón. "Me acuerdo de estar corriendo, darme un blancazo, desmayarme y tener que sentarme". Y tampoco se libró de las broncas: "Me he comido unas cuantas. Era lo normal, pero seguramente me he llevado algunas menos que algunos otros. No me puedo quejar", afirma esbozando una amplia sonrisa. Pese a todo, "no me oirás nunca hablar mal. Las cosas son como son. Si fuera entrenador, yo no haría todo lo que él hace, pero algunas de sus cosas, sí las haría. Nunca voy a hablar más de él, todo lo contrario. Y yo puedo hablar mucho más que otros, que estuve seis años con él", argumenta.

«Si no hacías lo que te mandaba, sabías cuáles eran las consecuencias»

Una leyenda del baloncesto español como es José Manuel Calderón también estuvo a las órdenes del sargento Ivanovic. Siendo consciente de que "ha cambiado mucho como entrenador" desde la época en la que estuvo bajo su batuta, recuerda que el montenegrino "era un entrenador duro, que entrenaba como se hacía antiguamente, muchas veces, no con castigos, pero teniendo atento a todo el mundo, sabiendo lo que tenías que hacer y si no lo hacías, sabías cuáles eran las consecuencias", reconoce. Siendo sincero, Calderón no sabe cómo entrena ahora Dusko, pero recuerda que tanto las pretemporadas como el día a día "eran muy duros".

Igor Rakocevic, por su parte, solo estuvo una campaña a las órdenes de Ivanovic, pero guarda el mejor de los recuerdos porque con él alcanzó su mejor versión por lo que se muestra "muy agradecido". Desde la distancia ve "con muy buenos ojos" su aterrizaje en Vitoria. "Tengo muy buenos recuerdos de Dusko", confiesa. "Yo jugué a su lado una de mis mejores temporadas como profesional y el club pudo ganar la Copa del Rey y ofreció un alto nivel competitivo en el resto de competiciones. Todos quedamos muy satisfechos", recuerda el nacido en Belgrado. "Yo conozco la mentalidad de los entrenadores balcánicos, porque toda mi vida tuve entrenadores de esa zona y no me sorprendieron sus métodos. Son entrenadores que trabajan duro", resalta.

Es más, ese nivel de exigencia lo agradeció el ex de Baskonia, Valencia y Real Madrid entre otros equipos. "Soy de esos jugadores que quiere, le gusta y necesita trabajar muy duro porque con buen físico era la única manera en la que podía ofrecer mi mejor versión en la cancha", reconoce. Va más allá: "Me siento mejor cuando entreno muy duro y para mí Dusko fue el mejor entrenador posible", agradece. "Fue el técnico que más calidad pudo sacar de mí", apostilla. "Él fue muy duro, pero no me molestaba. Yo siempre quería trabajar fuerte. Es cierto que había muchos compañeros que no les parecía bien trabajar tanto cada día, tan duro y con tanta intensidad, pero todos somos diferentes. En mi opinión era necesario", deja claro.

Dusko Ivanovic e Igor Rakocevic se abrazan en un partido en su etapa en Baskonia.  Relevo
Dusko Ivanovic e Igor Rakocevic se abrazan en un partido en su etapa en Baskonia. Relevo

Conociendo cómo se las gastaba Dusko Ivanovic, en uno de los primeros entrenamientos que coincidieron en la cancha, Igor Rakocevic intentó ganarse su confianza, pero le salió el tiro por la culata, tal y como el baloncestista reconoce. "En plan de buenas le dije que yo había tenido entrenadores de allí y sabía que daban más caña a los jugadores. Le dije que me criticara más a mí que a otros para que no hubiera ninguna duda de favoritismo, que me respetara más. Y me dijo: 'A mí eso no me interesa. Yo trato a todos por igual, al peor y al mejor. El trabajo es la única manera de tener respeto'. Fue una respuesta perfecta y supe que iba a tener una gran conexión con él como así sucedió", rememora 'Rako'.