Boston Celtics: un anillo para cerrar un año casi perfecto y para la historia
El título sirve para redondear un año que se recordará para siempre en la NBA. Por el banner 18, y por cómo lo hicieron.

Pocas veces un equipo que empieza la temporada como favorito de la NBA consigue, nueve meses más tarde, levantar el anillo en junio. Los Boston Celtics lo han hecho, y además, con una superioridad insultante, algo no visto desde los Warriors de 2017. Han firmado una de las mejores campañas de la era moderna con los números en la mano. Y el anillo es solo el premio final para el equipo que ha creado Brad Stevens, un ejemplo del baloncesto moderno. Los verdes han ganado 80 de los 101 partidos que han jugado, 16-3 en los playoff tras llevarse 64 en temporada regular. Y lo han hecho dominando cada apartado del juego para recuperar el trono en la NBA, el banner 18 que les separa de los Lakers.
Brad Stevens construyó un monstruo de seis cabezas, con además de Jayson Tatum y Jaylen Brown, cuatro nombres que aterrizaron en Boston desde verano de 2021: Al Horford, Derrick White, Kristaps Porzingis y Jrue Holiday. Y con ellos han dominado la NBA a placer. Se convierten en el noveno equipo en conseguir el anillo con tres derrotas o menos, el primero desde los Warriors de 2017 (16-1), desde que la NBA expandió la postemporada a los 16 equipos en la actualidad. Han conseguido 153 puntos de diferencia, y eso incluye la paliza ante los Mavericks en el cuarto partido, la tercera derrota más grande en la historia de las finales, pero ese +8.05 es uno de los 15 mayores diferenciales vistos en un equipo que se ha acabado llevando el anillo, justo por detrás de los Nuggets del año pasado (+8.3).
Pero el dominio ha sido todo el año. El 79.2% de victorias es la undécima marca más alta nunca vista, la segunda en la historia de Boston tras el 82-18 de 1986. Solo en otra temporada, en 2008, Boston había logrado más triunfos, 82. En los 101 partidos han conseguido un diferencial de 1083 puntos, el cuarto más grande de la historia, con un +10.7 por partido. Y la estadística de basketball-reference SRS, que sirve para ilustrar qué tan buenos son los rivales a los que un equipo le gana, pone a Boston en 10.75. La quinta mejor campaña nunca vista en la NBA, por detrás de los equipos de Kareem, Jordan, Wilt Chamberlain y los Warriors de Curry y Durant. La diferencia es que los Celtics fueron, además, el mejor ratio ofensivo de la historia.
Fueron el segundo equipo que más triples metió en una temporada y lanzando casi al 39%, algo nunca visto. Y además, al otro lado, tenían a la segunda mejor defensa de la NBA. Una máquina perfecta sin tener ese jugador diferencial que los grandes equipos en la historia sí tuvieron. Sin Kareem, Jordan, Chamberlain o Curry, por citar a los cuatro que mejor balance tienen, o LeBron, Magic y Bird. Lo han hecho con el colectivo, como unidad completa y con un entrenador que se convierte en el más joven desde 1969 en ganar el anillo NBA. El anterior, un tal Bill Russell, leyenda de los Celtics y de la NBA.
Han batido el récord de victorias por 25 puntos en una temporada, con 19, y por 40 puntos, con 4 (igualan el récord). Se convirtieron en el primer equipo en ganar tres partidos por 50+ puntos, incluyendo una paliza a Golden State que mandó un mensaje de aviso a toda la NBA. Han perdido 19 veces en todo el año y solo cinco han sido por más de 15 puntos, demostrando la capacidad de luchar y de no rendirse. Y una parte importante, al menos en el playoff, ha sido sin Kristaps Porzingis. Por suerte para Boston, y desgracia para el resto de la NBA, los ocho jugadores principales de estos Celtics tienen contrato en vigor para el próximo año. Sin agentes libres, sin piezas a cubrir, el campeón volverá con todo en octubre. Dispuestos a batir más récords.