Boston remonta 18 puntos y se planta a un partido de las finales de la mano de Tatum, Holiday y Horford
El equipo de Joe Mazzulla cerró con un parcial de 13-2 en los últimos dos minutos y medio para poner el 3-0.

No será posible volver a acusar a los Celtics de no aparecer en los momentos calientes, de no saber ganar. De no tener la capacidad de sobrevivir cuando la pelota más quema. Llegaron al descanso 12 abajo, estuvieron a 18 puntos de Indiana en el tercer cuarto y se llevaron el partido (114-111) en los segundos finales. Un dos más uno de Jrue Holiday, seguido de un robo y dos tiros libres finiquitaron el partido y muy probablemente la serie: nunca se ha remontado un 0-3 en la historia de la NBA, y parece complicado que estos Pacers vayan a ser el primer equipo en hacerlo. Y más sin Tyrese Haliburton.
Le faltó la estrella a Indiana, pero sin su base, el equipo subió el nivel. La primera parte, en especial el segundo cuarto, fue una oda ofensiva. Atacaron el aro, 42 puntos en la pintura (21/30) y rompiendo el partido. Andrew Nembhard se vestía de héroe, con 21 puntos, y Pascal Siakam encontraba cada grieta en la defensa verde. Sumaba 15 al descanso, como Myles Turner, con ambos dominando el juego interior y los Celtics dependiendo del triple. Entre Tatum y Jaylen se combinaban para 34 puntos y Horford sumaba sus primeros cuatro triples del partido para mantener al equipo vivo. Lejos, superado en ambos lados, pero todavía vivo. Y se acabaría notando, sobre todo con un 8-0 de parcial para cerrar el cuarto, tras llegar a estar 17 puntos abajo.
El tercero empezaba con el mismo guion, Siakam anotando a placer y TJ McConnell convirtiéndose en una pesadilla para la defensa de Boston. A mitad de cuarto, Indiana lograba la máxima de todo el partido, 18 puntos (66-84) que salvo cambio de mentalidad importante, podían ser definitivos. Y solo la defensa de los Celtics lo evitó. Arrancó una zona el conjunto de Mazzulla, con Jayson Tatum como referente, y un parcial de 15-4 dejaba la diferencia en apenas siete puntos, nueve tras un palmeo sobre la bocina de Doug McDermott al final del cuarto. Dejar a Indiana en solo cuatro puntos en apenas seis minutos de reloj era el primer aviso de lo que se venía en el último cuarto. Porque los Celtics fueron el mejor ataque de la liga, pero también la segunda mejor defensa.
Se pusieron a solo tres antes de que otra vez la pareja de bases de Indiana tomara el control. McConnell y Nembhard abrían la distancia otra vez. Seis puntos seguidos dejaban el partido en 109-101 a falta de 2:38 por jugarse, y en ese momento, Boston tomó el control. Un parcial de 13-2 en los últimos 158 segundos le dio la vuelta por completo y puso el punto y final al encuentro y la serie. "Fue un esfuerzo colectivo, no de un jugador" decía Jrue Holiday, definitivamente protagonistas. Aparecieron todos los titulares en ese parcial. En ataque, lo lideró Jayson Tatum con un triple y tres asistencias para sus compañeros, aunque fue Jrue Holiday quién lo abrió y lo cerró. El base fue cuestionable hasta el último momento por estar toda la mañana con fiebre.
Tatum metió 36 puntos (12/23 en tiros) con 10 rebotes, 8 asistencias, 2 tapones y 1 robo de balón. Le acompañó Jaylen Brown, más humano esta madrugada, con 24 puntos, o los 23 de Al Horford, con siete triples en 12 intentos. Derrick White y Jrue Holiday, que no tuvieron el mejor partido de cara al aro (27 puntos, 7/21 combinados) fuero clave en defensa. Ellos cinco metieron 110 de los 114 puntos de Boston, con apenas dos de Payton Pritchard y Xavier Tillman. A falta de Kristaps Porzingis, quien podría volver el lunes para el cuarto partido, esos cinco serán la base del proyecto de unos Celtics que están a las puertas de volver a las finales de la NBA. Lo intentará evitar Indiana, pero todos los datos están contra ellos. Boston lleva siete triunfos seguidos fuera de casa, y aunque consigan evitar el barrido, remontar un 0-3 es algo nunca hecho.
151 veces ha sucedido, 151 veces el equipo que empezó la eliminatoria ganando se la ha llevado. La NBA sigue siendo la única de las grandes ligas donde ningún equipo ha conseguido darle la vuelta, con la MLB (39-1) y la NHL (201-4) habiendo visto historia. Boston ahora puede escribir la suya, volviendo a las finales tras la derrota de 2022. Y en la mente un único objetivo: el banner 18. Lo demás es parte del proceso.