Caitlin Clark, la heredera de Steph Curry, se queda sin corona en la NCAA
Iowa perdió la final del torneo universitario, pero Clark dejó claro al planeta que es la mejor jugadora colegial. Y su parecido a Steph Curry es insólito.

La llegada de Caitlin Clark a la liga universitaria cambió el baloncesto colegial. Las universidades la empezaron a reclutar cuando todavía estaba en séptimo grado, con 13 años. Aterrizada en Iowa, donde nació y creció, Clark ha sido un fenómeno por cada equipo por el que ha pasado, y desde hace tres años, desde que empezó a jugar en televisión nacional, ha sido comparada con Steph Curry. Su torneo de March Madness ha sido la última exhibición.
caitlin clark is so damn cold pic.twitter.com/Ig0RgIdjDB
— Chris Montano (@gswchris) April 2, 2023
En la ronda de cuartos de final, conocido como Elite Eight, consiguió el primer triple-doble de la historia de la competición con 40+ puntos, firmando 41 puntos, doce asistencias y diez rebotes, con ocho triples. La mitad de ellos pisando el logo desde media pista. Iowa se metía en la Final Four. Por segunda vez en la historia de la universidad, las Hawkeyes estarían entre los cuatro mejores, como sucedió en 1993, aunque aquel año acabarían perdiendo en las semifinales contra Ohio State. Con Clark la historia siempre será diferente, un talento generacional capaz de marcar la diferencia. La mejor triplista que el baloncesto universitario ha visto, por cantidad y calidad.
Unos días después, con el pase a la final nacional en juego, se cargó a la gran favorita para ganar el título, la universidad de South Carolina, prácticamente sola. Otra vez 41 puntos, con ocho asistencias, seis rebotes y los cuatro tiros libres para sentenciar el partido ante un rival que sumaba 42 victorias seguidas, más de un año sin perder y que era el vigente campeón. Y es que no existe el vértigo para Clark. Mandaba a casa al máximo candidato y quedaba solo la final. Delante, LSU. El equipo de Angel Reese, Flau'jae Johnson y Kateri Poole, uno de los mejores conjuntos de la temporada y con un récord de 33-2 en todo el año. Y sobre todo, liderados por Kim Mulkey, leyenda de los banquillos en NCAA. Y entre ellas y los colegiados, arruinaron la fiesta de Clark.
Las Tigers jugaron el partido perfecto, anotaron 102 puntos y se llevaron el título más que merecidamente, pero la sombra quedará por las cuatro faltas señaladas a Caitlin Clark, que privó al mundo de ver a la mejor jugadora del país en el partido más importante del año. Aun así tuvo tiempo de dejar su huella, pero volvió a quedarse a las puertas del título nacional. En su primer año fue en el Sweet Sixteen, el curso pasado cayó en segunda ronda de manera sorpresa y como junior, se quedó a un partido de proclamarse campeona universitaria. Le queda una última oportunidad, ya que por normativa WNBA, no puede presentarse al draft hasta acabar el ciclo de cuatro años en universidad.
En la final batió el récord de más triples en un torneo, que eran 25, en el primer intento de la final, y dejó la marca en 32. También la de más triples en un partido por el título, que eran seis. Al final del primer cuarto llevaba cuatro y 14 puntos, acabó con ocho lanzamientos de tres puntos y 30 tantos. Necesitaba 17 para batir el récord de más puntos en un torneo nacional, superando a Sheryl Swoopes. Y no son solo sus triples lejanos, también su juego sin balón y su movimiento para conseguir el tiro liberado pasando bloqueos, o el juego de pies. Todo lo que Clark hace recuerda a Steph Curry.
Caitlin Clark es lo más parecido a Steph Curry que hemos visto, por el rango de tiro. Y hasta su manera de mover los pies en la pintura se parece. pic.twitter.com/XJkPHUbIdC
— Alejandro Gaitán (@alejandroggo) April 1, 2023
Nombrada jugadora del año, ganadora de todos los premios individuales, la WNBA tendrá que esperar al menos un año más para ver jugar de manera profesional a Clark. Como Angel Reese o Paige Bueckers, las tres caras de la NCAA, todas tendrán que jugar su temporada senior en el baloncesto colegial. Tanto Clark como Bueckers buscarán su primer título nacional, al contrario que Reese, campeona con LSU y nombrada MOP del torneo, pero al mismo tiempo aprovecharán para llenarse los bolsillos. La nueva normativa NIL permite a los atletas-estudiantes firmar acuerdos de publicidad, y el dinero que generan las jugadoras de baloncesto universitario es muchísimo mayor a los salarios en la WNBA.
2024 será cuando Clark entre al draft, donde se le proyecta como primera elección, y empiece a jugar baloncesto profesional. Antes tendrá que acabar la tarea con Iowa. La mejor jugadora de baloncesto universitario en varias generaciones que, al contrario que las Maya Moore, Cheryl Miller o Breanna Stewart más recientemente, todavía no tiene un título. Iowa será una de las favoritas con Clark a los mandos, pero la historia de Clark solo acaba de empezar.