Los Celtics sobreviven a su noche negra desde el triple y se quedan a dos triunfos del anillo
Boston firmó triunfo coral, con cuatro jugadores superando los 18 puntos para luchar contra el triple-doble de Luka Doncic.

No se va a ganar un anillo sin sufrir, y estos Celtics, tras barrer de la pista a Dallas en el primer partido, ya han empezado a sentir la presión de los Mavericks. Cuando tenían el partido en la mano, un parcial de 9-0 de Luka Doncic dejó el TD Garden en silencio y solo un polémico tapón de Derrick White evitó una remontada visitante. Apareció Jaylen Brown para cerrar el partido (105-98) y Boston se queda a solo dos partidos de levantar el banner 18. Pese a Doncic, que consiguió un triple-doble en otra noche donde estuvo muy solo, mejor acompañado, pero sin ayuda: 32 puntos, 11 asistencias y 11 rebotes, con 4 robos y 8 pérdidas de balón.
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— 3030 (@jose3030) June 10, 2024
PJ Washington fouled by Jaylen Brown on the block by White? pic.twitter.com/Mf8JKMnwrt
Fue, hasta la fecha, la mejor oportunidad de los Mavericks para ganar. Boston tiró un triste 25.6% desde el triple, su herramienta favorita. Aunque desde ahí mataron a Dallas, al final, con uno de Payton Pritchard sobre la bocina y dos, de White y Jrue Holiday en el último cuarto cuando la diferencia era de ocho puntos. Y sin Kristaps Porzingis, revolucionando desde el banquillo como en el primer duelo, que se tuvo que retirar a falta de cinco minutos por lesión. Habrá que esperar a las pruebas médicas para saber si estará el miércoles. Desde el banco, el letón metió 12 puntos con 2 tapones, siendo clave en defensa.
Sin él, los Mavericks se aprovecharon del cortocircuito ofensivo de los Celtics para ponerse a solo cinco puntos (103-98) con minuto y quince segundos por jugarse, pero no volvieron a anotar. Para entonces, el pabellón ya celebraba el 2-0 pese a la horrible noche en el tiro de sus dos estrellas, Jaylen Brown y sobre todo Jayson Tatum. El alero hizo un 6/22 en tiros de campo, con 18 puntos, pese a quedarse a solo un rebote del triple doble, con 12 asistencias y 9 capturas, y los 21 puntos de Jaylen Brown. El máximo anotador fue un Jrue Holiday que se aprovechó del nivel físico de Luka Doncic, cuestionable hasta el último segundo. El esloveno, que en ataque hizo lo que quiso, le costó mucho marcar el ritmo en defensa.
Metió 23 en el primer tiempo, en solo 13 tiros, con tres triples. En la segunda se quedó en solo 9, capaz de involucrar a sus compañeros con 8 pases de canasta y otros 8 rebotes, pero 5 pérdidas. "Mis pérdidas y mis tiros libres fallados nos han costado el partido" decía Luka, pero el foco está en sus compañeros, sobre todo Kyrie. Volvió a jugar mal el australiano en el TD Garden, y suma doce derrotas seguidas contra Boston. Los 16 puntos no son suficientes, otra vez en 18 tiros y sin impacto más allá del primer cuarto y jugadas puntuales. Lejos de Luka, los Mavericks lanzaron 2/17 en el triple, fallaron cuatro tiros libres y no ejercieron ningún tipo de presión para la defensa rival que pudo centrarse en Doncic.
Boston ganó el partido, como el otro día, en el tercer cuarto. Se pusieron a dos los Mavericks tras el descanso y como pasó en el primer encuentro, Jaylen y Tatum decidieron atacar la pintura. Los mejores Celtics aparecen siempre a raíz de penetrar y mover el balón, hacer rotar a la defensa rival y tener tiros liberados. Seguían sin entrar los triples, pero abusaron de la pintura (23/34) y supieron usar las pérdidas para anotar 21 puntos fáciles. Un parcial de 10-0 rompió el partido, le dio el liderato a Boston y el +12 (75-63) sirvió para que los Celtics pudieran por fin marcar el ritmo hasta el final. Porque Dallas había dominado, mandado y liderado desde la salida.
Y si en la noche que Tatum falla 16 tiros, que Boston se queda lejos de sus promedios en triples y porcentajes, que Porzingis no puede jugar al final y Doncic firma un triple-doble, los Mavericks no pueden ganar, Dallas tiene un problema. Uno grave, porque los equipos que se han puesto 2-0 en las finales han ganado 31 veces de las 36 que ha sucedido. La esperanza para los Mavs es que Kyrie ya sabe lo que es remontar unas finales, en 2016. Aunque Dallas, en 2006, perdió estando 2-0 arriba.