NBA

Darko Milicic, el gran 'robo' del draft que se coló entre LeBron y Carmelo: "En la NBA no estaba preparado para ser feliz; hoy cultivando manzanas lo soy"

El que fuera número 2 del draft de 2003 repasa su carrera mientras acompaña en el camino a su hijo, flamante fichaje del Club Baloncesto Las Rozas.

Guillermo García

Guillermo García

Darko Milicic (Novi Sad, 1985) sigue impresionando físicamente en las distancias cortas. Su estatura y su tamaño recuerdan al pívot serbio que un día encandiló a la NBA. Sin embargo, la barba ahora tapa cualquier rastro de aquel rostro juvenil que lucía junto a David Stern, cuando los Pistons le eligieron como número 2 del draft de 2003. Su nombre sólo quedó por detrás de un tal LeBron James.

Por delante, nombres de la talla de Carmelo Anthony, Dwyane Wade o Chris Bosh. Con todo lo que eso supuso. La presión y una forma equivocada de asumirla le llevaron a no cumplir con las expectativas generadas ("Ni siquiera me habían visto entrenar", asegura) y se convirtió en uno de esos jugadores malditos para la NBA y para el baloncesto en general hasta su retirada hace 12 años.

Hoy ya no mete canastas, pero sigue muy cerca de la cancha. Concretamente, en las gradas desde donde sigue las evoluciones de su hijo Lazar, que es una de las nuevas estrellas del Club Baloncesto Las Rozas. Un pequeño equipo de Madrid que a partir de ahora contará con un espectador de lujo en las gradas del Alfredo Espiniella, donde el equipo roceño juega sus partidos como local.

Pero, ¿por qué ha elegido Las Rozas tras haber incluso hablado con el Real Madrid?

Es cierto que tuvimos alguna conversación con el Real Madrid, pero nada definitivo. Hablé con Vlado Savic [entrenador serbio de Las Rozas] hace un año y me contó cómo se trabajaba aquí y la forma de funcionar de este club. Me gustó la forma de trabajar, de desarrollar a los jóvenes talentos.

Aquí no hay mucha presión, porque estos jóvenes jugadores no deben sentir mucha presión. Deben trabajar, mejorar todos los días, pero no tienen que tener presión. La presión llegará más tarde. Me gusta mucho la forma en que trabajan aquí. Estuve hablando con mi hijo y le dije que tenemos respeto por todos esos grandes nombres, y grandes clubes que preguntan por él, pero en esta parte de su carrera creo que esta es la mejor solución.

¿Y por qué España y no Serbia?

Aquí va a hacer un gran trabajo, con buenos entrenamientos. España tiene la mejor liga de Europa, si me preguntas. Así que va a tener la posibilidad de disputar una gran competición, con buenos partidos y creo que eso es lo que necesitan este tipo de jugadores jóvenes ahora mismo.

¿Cuáles han sido tus primeras sensaciones estas semanas?

Nos han aceptado aquí como parte de una familia, como si lleváramos aquí los últimos 10 años y no sólo dos semanas. Realmente, nos sentimos aceptados por este club, por la ciudad, por esos padres… Todos están tratando de ayudarnos. Intentan echarnos una mano para obtener un apartamento, para ver dónde vamos a vivir y todo lo demás. Estamos muy agradecidos por eso.

¿Cómo es Lazar como jugador?

Vive por el baloncesto. Lo ama y espero que todo le vaya bien. Y cuando digo que le salga bien no hablo de NBA o de la Euroliga. Que le vaya bien es llegar a ser deportista profesional. No muchos chicos lo van a conseguir, así que ya sólo convertirse en profesional sería un éxito para mí.

¿Qué consejos le da a su hijo un exjugador profesional que llegó a ser número 2 del draft como tú?

Los consejos son muy simples, tiene que trabajar, escuchar, disfrutar del juego y no debe sentir, como ya he dicho antes, presión por esto. Ahora tiene que disfrutar, trabajar y jugar. Tiene que estar en esto al 100%, dar lo mejor de sí y, entonces, le irá bien.

¿Qué ha cambiado entre tu época de jugador y la de tu hijo?

Ahora todo es muy diferente. La manera en la que yo crecí y en la que él lo está haciendo es distinta. Yo crecí en una familia muy pobre, así que tenía que perseguir mis sueños con todo. No miraba a los lados, sólo al frente. Fue duro para mí, pero nadie me preguntó entonces. Fue duro, pero tenía que ir a por todas. Pero para él es diferente y yo me estoy adaptando a él porque sé que es diferente. Él tiene talento y el deseo de ser profesional y esa es la parte más importante, pero es una persona distinta a mí. Como tú y yo. Todos somos diferentes.

Darko Milicic habla de su nueva vida fuera del baloncesto.Relevo | Álex Corral

¿Y la presión?

Yo sé lo que es. Sé lo que es que hablen de ti incluso antes de que llegues a una liga, ya sea la NBA o cualquier otra. Sé lo que es que hablen de lo que se supone que tienes que ser o lo que tienes que hacer. Hablan, incluso antes de llegar y conocerte, de cómo tienes que jugar o de los números que tienes que hacer para tener éxito. Y eso es mucha presión para cualquiera.

Primero déjame llegar a la liga, déjame hacer un entrenamiento, déjame sentir lo que se supone que tengo que hacer. Es decir, no empieces a hablar de mis números y mi juego antes de tiempo.

En tu caso, ¿cómo fue?

Ni siquiera tuve un entrenamiento con los equipos de la NBA y eso es mucha presión para los jóvenes. Hoy te draftean, ya seas número uno, dos, tres o lo que sea y ellos ya saben cómo se supone que vas a jugar. Y eso es una locura, pero es el mundo de hoy en día. Así es cómo funcionan las cosas en el deporte. Llegar a ser profesional se está convirtiendo en un desafío para estos jóvenes.

Han pasado ya 12 años desde que te retiraste. ¿Cómo recuerdas tu carrera cuando echas la vista atrás?

Fue una carrera con muchos altibajos. No tuve consistencia y cuando no tienes eso en una liga, y más en la NBA, no puedes tener éxito. Si hubiera tenido una carrera de 10 puntos y 9 rebotes habría estado bien, pero tener una carrera como la que yo tuve, arriba y abajo… Tuve grandes partidos, pero también tuve partidos terribles. Todo eran altibajos. Un día quería irme a casa, al siguiente, no. Un día quería quedarme en la liga, otro día no. Y todo esto pasó por la forma en la que traté al deporte.

"Era el mayor talento de Europa, pero era solo eso, talento, porque en la NBA no jugaba"

¿Cómo fue eso?

Lo traté de la forma equivocada porque, desde el principio, el baloncesto no era mi prioridad. Antes de llegar a la NBA el baloncesto sí era lo primero, pero cuando llegué allí, mis prioridades cambiaron. Para mi todo era más importante que el baloncesto. Y eso es un gran error. Cualquier cosa que haces en la vida, si no estás concentrado en ello, no puedes tener éxito. Eso fue lo primero de todo.

¿Y después?

Llegué desde Europa con 18 años. Pensaba que era único, que era especial, que no había nadie más ahí fuera como yo. No me importaba nadie más. Me daba igual el resto. Yo estaba en un equipo campeón y quería jugar. Era único. Y está bien pensar así si además de hablar pones trabajo en ello, pero yo sólo hablaba, no trabajaba. Eso fue otro error. Si hubiera trabajado más a lo mejor alguien habría dicho 'ok, este chico lo está intentando, está dando lo mejor de sí mismo. A lo mejor merece una oportunidad'. Pero sólo hablaba, no trabajaba. Eso es lo que le digo a mi hijo, que se olvide de hablar y de toda esa mierda y que dé lo mejor de sí mismo en la cancha. Que trabaje y escuche y que eso hará que todo funcione.

¿Cuánto pesó sobre tus hombros el hecho de ser elegido como número 2 del draft, por delante de nombres como los de Carmelo o Wade?

Realmente no lo sentí, porque al comienzo de mi carrera apenas jugué durante dos años y medio. No podía sentir la presión de no estar produciendo porque no jugaba. Si hubiera podido estar en la cancha y no hubiera producido, a lo mejor podía haber sentido esa presión. De todos modos, la gente hablaba y hablaba de mi. Nunca pararon porque yo había sido elegido número 2 del draft y no jugaba.

Sentía presión por no jugar. Me preguntaba, ¿por qué estoy aquí? ¿Por qué he venido aquí? ¿Por que me estás pagando durante tres años para dejarme sentado en el banquillo? Podían haber encontrado a alguien mejor para sentarse en el banquillo. ¿Por qué yo?

No lo podía entender. No entendía el estilo de vida americano. Eso de "tienes que estar listo cuando llegue tu oportunidad". Yo siempre pensaba, ¿qué oportunidad? ¿Cuándo va a llegar? No me ponían.

Milicic y la presión de ser número 2 del drat.Relevo

¿Y cuando lo hacían?

Tuve algunas oportunidades para jugar, pero no estaba preparado. Alguna vez algún compañero se lesionaba y yo podía jugar 10, 15, 20 minutos, pero no estaba listo. Me recordaba a mí mismo que eso era lo que intentaban explicarme.

Estuviste 10 años en la NBA y has llegado a catalogar tu carrera como una pesadilla. ¿Por qué no volviste a Europa? ¿Por qué pasaste tanto tiempo en Estados Unidos?

Ese fue mi mayor error, pero no tenía a nadie a mi lado que me diera esa opción. Mira, si ahora mismo mi hijo o mi hija tienen éxito en los deportes, yo estaré a su lado para intentar darle algún buen consejo. Pero yo estaba en la NBA, estaba ganando dinero, tenía mi contrato garantizado, así que no me podía mover. Pero si alguien me hubiera explicado que lo mejor para mí era dejarlo todo y volver a Europa a jugar y a retomar mi carrera, a lo mejor seguiría jugando a día de hoy.

Pero no, estaba esperando una oportunidad. Esperando, esperando… y nunca llegó. Y cuando lo hizo, no estaba preparado. Todo eran altibajos y estaba confundido.

¿Tuviste alguna oferta de España, quizás del Madrid o del Barça?

Le gente hablaba mucho de que ese tipo de equipos me querían, pero eso fue en los primeros años de mi carrera, cuando estaba en Detroit o en Orlando. Pero como te he dicho antes, nunca pensé en esa posibilidad. Si lo hubiera hecho, me habría ayudado.

Además de la NBA, ¿cómo fueron tus años con la selección de Serbia?

Igual. Mi carrera fue un poco un desastre. Me encantaba jugar para el equipo nacional y fui parte de él durante tres años. Pero fueron los tres peores años.

Fui parte del equipo durante el Eurobasket de Serbia y fuimos novenos o décimos. Luego estuve en el Mundial de Japón, donde perdimos contra España en octavos de final. Estaban en su mejor momento y perdimos. Y, por último, en el Eurobasket de España en 2007, donde fuimos eliminados en la primera fase sin ganar un partido. Así que no es algo de lo que esté orgulloso, pero me encantaba jugar con la selección.

¿Y cuál fue el problema?

Era una época de transición. Todos aquellos grandes jugadores de la generación anterior habían dejado el equipo y estaban buscando gente joven que luchase por el equipo nacional. Se suponía que yo tenía que ser el líder de ese equipo. Lo esperaban porque yo era el mayor talento de Europa. Pero era eso, sólo talento porque en la NBA no jugué durante dos años y medio. Esperabas de mí que, sin jugar y sólo trabajando en los entrenamientos, llevara las riendas del equipo nacional. Y no estaba preparado. Quería llevar el peso del equipo, ser el líder, pero no tenía esa habilidad, ese poder dentro de mí porque no tenía partidos, no tenía todo eso que echaba tanto de menos. Esperaban que hiciese algo para lo que no estaba preparado.

¿Cuál es el mejor recuerdo que guardas de esos años como profesional?

Hay muchos buenos recuerdos. Especialmente, de los primeros años en Serbia. Luego tuve varios intentos de rehacer mi carrera, sobre todo en Orlando. Allí me sentía genial. Me gustaba la ciudad, me gustaba el equipo, pero finalmente no hablábamos el mismo lenguaje.

Y cuando pensaba que todo se había acabado apareció Minnesota, me cogió y me permitió jugar. Allí estaba jugando y era feliz. Pero fue sólo durante unos meses. Algo pasó y es que no estaba preparado para ser feliz. No estaba listo para que la gente dijera "Darko se está levantando". Así me sentía. Cuando veía a tantos periodistas alrededor de mí, cuando tenía a tanta gente a mi lado diciendo que "Darko ha vuelto" sentía que tenía que dar un paso atrás. Es difícil de explicar, pero es como me sentía.

Tenía todos esos malos recuerdos en Detroit y luego llegué a Orlando. Me ofrecieron un contrato. Estaba en mi segundo año en Orlando y me ofrecieron un contrato que yo acepté. Al día siguiente retiraron la oferta. Estaban jugando conmigo. Yo era joven y todo eso se llevó parte de mí.

Milicic y su personalidad.Relevo

Me ha sorprendido que digas que no estaba preparado para ser feliz. ¿Por qué piensas eso?

Es difícil de explicar. Sentía que estaba en contra de todos. Estaba peleado contra todos. Así soy yo. Cuando veo a gente amigable que viene a intentar ayudarme, me pongo en guardia [hace el gesto con los puños] porque pienso que me quieren hacer daño, que quieren jugármela, hacerme daño de alguna manera. Estaba confundido, y es por eso que cada vez que las cosas iban bien, yo era en plan 'no, no quiero estar en este ambiente'. Me gustaba estar en contra de todos, que hablaran mal de mí y poder pelear contra todos. Esa mentalidad es complicada de explicar.

Antes preguntaba por el mejor momento de tu carrera. ¿Hay alguno del que te arrepientas?

No. Realmente hice las cosas pensando que todo iba a salir bien. Igual me fui muy pronto a la NBA. Creo que habría necesitado dar un paso más porque jugando en Serbia habría necesitado al menos una temporada de baloncesto más competitivo en Europa, como jugar en Euroliga. Para madurar y sentir lo que se necesita para llegar a ser un gran jugador de baloncesto. Trabajar con más entrenadores y jugar partidos bajo más presión.

Jugué en Serbia y está bien, pero no fue lo mejor. Yo estaba jugando bien, pero tenía que haber intentado jugar contra algunos de los mejores jugadores europeos para ver todo lo que podía hacer.

"¿Por qué me pagas para estar tres años en el banquillo?"

Ahora tienes una nueva vida. Te dedicas al huerto, a recoger manzanas y cerezas. ¿Has encontrado paz en esa nueva vida? ¿Eres feliz?

He encontrado la paz, gracias a dios. Tengo un huerto, tengo tres hijos, una familia… Más allá de los negocios, intento estar con ellos lo más que puedo. Como aquí con Lazar. Estoy en calma. Voy a estar aquí durante unos días y después volveré a casa y será mi mujer la que venga a estar con él hasta que aprenda el idioma y todo lo demás. Así que ahora soy feliz y no todos pueden decir eso. Veo a muchos jugadores en la NBA, que tuvieron éxito durante sus carreras, pero después no fueron realmente felices. La vida no les ha ido de la misma forma que sus carreras. Les deseo lo mejor porque veo muchos grandes jugadores pasándolo mal después de sus carreras. Pero, gracias a dios, yo estoy bien. Tengo mi negocio. El huerto está produciendo y estoy trabajando mucho porque creo que el trabajo que pongo en él me hace sentir bien.

Luego intento ayudar a estos chicos, diciéndoles todo lo que yo hice mal. Les digo que no lo hagan, simplemente que no lo hagan porque soy la persona viva que les puede decir todos los errores que cometí. Mi vida iba arriba y abajo y yo estaba en medio, por lo que puedo decirles todos los fallos que cometí y puedo estar a su lado para ayudarles.

El joven Darko Milicic, ¿tendría hueco en la NBA hoy en día?

Yo soy muy crítico conmigo mismo, pero yo sé todo lo que podría hacer ahora mismo. Respeto a todos los grandes jugadores, pero yo sé todo lo que podría hacer en la cancha. Te respeto por todo lo que estás haciendo, porque yo no lo hice. Tuve una muy mala manera de tratar a este deporte y él me lo dio todo. Yo podía hacer muchas cosas como alguien de 2,13 que podía correr, que podía tirar, podría hacer de todo hoy en día. Pero la forma en la que traté al baloncesto, el baloncesto me lo devolvió.