Estados Unidos llega invicta a París tras vengarse de Alemania con LeBron James en modo imparable
Cinco partidos, cinco victorias, no sin sufrimiento. Los favoritos y defensores del título llegan a París en forma.

Una de las principales desventajas de jugar contra Estados Unidos este verano es que, en caso de hacerlo todo bien, siempre tienen un plan B. Hay nombres suficientes en la lista de estrellas que Steve Kerr se lleva a los Juegos Olímpicos para apagar cualquier fuego, referentes en sus franquicias, desde Steph Curry a Anthony Edwards, pasando por Joel Embiid o Jayson Tatum. Y si todo ello sale mal, si no funciona ninguno de ellos, queda el as bajo la manga. El truco final, el golpe definitivo. El líder de esta selección y uno de los mejores jugadores de la historia del baloncesto. Porque una tarea es ganarle a Estados Unidos; otra diferente, ganarle al Team USA de LeBron James.
Alemania lo intentó en el último amistoso antes del inicio de los juegos. El vigente campeón mundial llegó al último cuarto (71-68) tras remontar el partido a la salida de vestuarios de la mano de Andreas Obst, el verdugo del conjunto el año pasado, pero apareció James para evitar la derrota. Como hizo ante Sudán del Sur, donde anotó el tiro para ganar a falta de ocho segundos, LeBron tomó el control del partido en los cuatro minutos finales, convirtiendo 11 de sus 20 puntos y dándole la vuelta al marcador solito. Anotó todos los puntos desde el 82-81 para Alemania hasta el final del partido, superando a los teutones con un parcial de 11-6. Porque ganarle a LeBron es otra historia.
Para Estados Unidos no era un partido más, ni mucho menos. Para el equipo americano, especialmente Anthony Edwards y Tyrese Haliburton, era jugar contra el equipo que les alejó del oro el pasado Mundial. El equipo de Gordon Herbert, liderados por Dennis Schröder y los triples de Andreas Obst, se impuso 113-111 y mandó a los pupilos de Steve Kerr a pelear por el bronce contra Canadá. El equipo de este año es, cuanto menos, muy diferente, con solo Hali y Edwards repitiendo (y Steve Kerr) pero el orgullo nacional estadounidense es algo patrio y LeBron lo defendió como nadie. Aunque su mejor aliado esta vez fuera Joel Embiid, con 15 puntos y 8 rebotes, además de 5 asistencias en apenas 21 minutos.
La gira, que Estados Unidos cierra con un cinco de cinco y victorias sobre los tres medallistas del pasado Mundial, Alemania, Serbia y Canadá, además de Australia y Sudán del Sur. Y ha servido para identificar las fortalezas de este equipo, con Anthony Davis y Bam Adebayo haciendo pareja interior, Joel Embiid encontrando el ritmo y la duda del juego exterior y las pérdidas. Los triples han sido irregulares para un equipo que tiene en sus filas algunos de los mejores tiradores del planeta (Curry 1/7 ante Alemania), y otra vez perdieron demasiados balones, 14 en el último duelo. Dos aspectos clave a mejorar. Sí que salen de la preparación con los deberes hechos en defensa.
Solo Sudán del Sur, en una primera parte para el olvido, ha anotado más de 92 puntos a Estados Unidos que, por otro lado, todavía no ha bajado de los 86 (ante Canadá en su debut). El equipo ha sabido sacar su mejor versión al cerrar el aro, con perfiles como Davis, Embiid o Adebayo, o Jrue Holiday y Derrick White por fuera. Y todos los triunfos han llegado a la espera de Kevin Durant. Porque si LeBron James es uno de los mejores jugadores de la historia, Durant es el arma más poderosa que Estados Unidos ha tenido en el baloncesto FIBA en los últimos años. Indefendible, imparable y todavía pendiente de vestirse de corto.
Por algo es un superequipo, repleto de estrellas, jugadores All NBA y campeones de la NBA. Por algo son favoritos, por recursos, nombres y porque si todo eso falla, todavía tienen a LeBron James. El abanderado de la delegación estadounidense y del baloncesto mundial.