NBA | MAVS 109- WOLVES 108

Luka Doncic pone el 2-0 para los Mavericks con un triple mágico y Dallas sueña con las finales

El esloveno metió el tiro para ganar, logró otro triple-doble y Dallas roba los dos partidos en Minnesota, al borde del abismo.

Luka Doncic, esta madrugada. /REUTERS
Luka Doncic, esta madrugada. REUTERS
Alejandro Gaitán

Alejandro Gaitán

Solo hay un Luka Doncic en el mundo. Solo hay uno, y juega en Dallas, para desgracia de Minnesota Timberwolves y de Rudy Gobert. Porque fue Doncic, el único, el de los Mavericks, el que ganó el partido con un triple inverosímil por encima del cuatro veces mejor defensor del año. Con los Mavs dos abajo, con 12 segundos en la posesión, Minnesota le dio una última oportunidad a Dallas. Error de novato darle el último tiro a Doncic porque no falla. "No puedes defenderme" le decía a Gobert, entre otras palabras de poco cariño. Y un triple para cerrar un triple-doble (32 puntos, 13 asistencias, 10 rebotes), una noche perfecta que deja a los Mavericks a solo dos triunfos (109-108) de volver a las finales de la NBA.

No estaban tan cerca desde 2011, cuando se pusieron 2-1 ante Oklahoma City Thunder. Acabaron ganando el anillo 4-2 ante los Heat en el primer año de LeBron. Queda mucho para mirar tan lejos en el futuro, pero ese 0-2, con los dos siguientes partidos en casa, suena interesante. Los equipos que han ganado los dos primeros partidos de la serie fuera de casa están 36-5 (87.8%) en la historia, aunque el último en dejarse remontar fueron casualmente los Mavericks. Ya con Doncic, en 2021, ante Los Angeles Clippers en primera ronda, aunque este equipo es muy diferente. Mucho más maduro, profundo, y listo para la pelea, algo que le ha faltado a Minnesota en la segunda parte. Porque como en el primero, dejaron escapar el partido en el tercer y último periodo. 

Tras robar el primer partido, Dallas volvía al Target Center soñando con volver a ganar en Minneapolis, pero los Timberwolves tenían otros planes. Naz Reid se convertía en el mejor jugador del partido y Minnesota llegaba al descanso cómodamente por delante con Anthony Edwards anotando. Solo Luka Doncic, a mitad de camino del triple-doble mantenía a los Mavs en el partido con la distancia por encima de los dobles dígitos. Para nada se iba a rendir Dallas, que en el tercer cuarto conseguía bajar la diferencia a solo dos puntos, con el esloveno trabajando solo. No apareció hasta el último Kyrie Irving, con 13 puntos en los primeros 36 minutos y otros 13 para cerrar la noche. Para entonces, Naz Reid ya llevaba siete triples y 23 tantos, aunque las estrellas de Minny no se presentaban al duelo.

Edwards, autor de 21 puntos (5/17) perdió dos balones clave en los segundos finales y Towns, con 15 (4/16) acabó el partido en el banquillo por Reid, mucho más efectivo en ambos lados de la pista. Tenía que surgir Conley en ataque, con 18 tantos y 5 asistencias, y un Gobert pluriempleado en ambos lados de la pista, con 16 puntos, 10 rebotes, la mitad en ataque, además de 2 robos y un tapón. Insuficiente ante Dallas, que recortaba cinco puntos en el tercer periodo y otros ocho en el último hasta ponerse por delante 87-86 por primera vez desde el primer cuarto. Once veces cambió el equipo que iba en cabeza, tres veces estuvo el marcador empatado, pero apareció como siempre Luka Doncic. Porque siempre es él.

Aunque el tiro para ganar acabe en las manos de PJ Washington, sea una bandeja de Kyrie Irving o un mate de cualquiera de la rotación interior de los Mavericks. Siempre es Luka quien aparece en estos finales. Buscó el duelo con Gobert, tras un bloqueo de Dereck Lively II y la defensa de los Timberwolves lo aceptó como si fuera una gran decisión. Nadie vino al rescate del francés, cuatro veces defensor del año y un niño sin flotador en una piscina gigante ante Doncic. Ni McDaniels, elegido en los mejores quintetos defensivos del año, ni nadie salió a la ayuda, al dos contra uno. Permitieron a Luka encontrar su tiro favorito, el que buscaba, ante el defensor que buscaba en la posición que mejor le sienta. Casi eligieron estar en esa posición.

Entró a falta de 3.8 y los Timberwolves aún tuvieron una última, pero el barco ya había zarpado Minnesota. Falló Reid, porque la defensa de los Mavericks le cerró la puerta a Edwards. Y la noche se cerró con Doncic celebrando ante la grada, con palabras que seguramente le traigan una sanción de al menos 25,000 dólares. Poco dinero si este triple implica un viaje a las finales de la NBA. Nada se compara con ganar, con seguir ganando. Y mientras el Madrid sueña con otra Euroleague, a miles de kilómetros, Doncic tiene su propio reto.