¿Por qué se quedan fuera de los playoffs de la NBA 2024 LeBron James y Curry?
LeBron James y Stephen Curry son inequívocamente las dos mayores estrellas de la NBA.
La NBA es una liga de superestrellas. Los grandes jugadores controlan el relato y todo se focaliza en torno a su figura. Dentro de esta lógica, no existen estrellas mayores que LeBron James y Stephen Curry. Son los dos grandes tótems del baloncesto actual. Con toda seguridad, una vez decidan colgar las botas, ambos pasarán a ser considerados entre los mejores de la historia (elíjase la posición que se desee). Sin embargo, tanto LeBron como Curry se han quedado fuera de los playoffs de la NBA 2024.
Al menos parcialmente. Los Ángeles Lakers y Golden State Warriors deben jugar el playin previo a las eliminatorias por el anillo. Un peaje que refleja una mala temporada en lo colectivo, muy por debajo de las expectativas que han de manejar dos jugadores de su nivel. Especialmente, teniendo en cuenta que, sobre todo, LeBron, aunque Curry también, se encuentran en el tramo final de sus carreras deportivas. Sin nada que demostrar, pero con la urgencia de cerrar su legado deportivo.
Por qué se ha quedado LeBron James fuera de los Playoffs 2024
Cabe matizar que, como todo en esta vida, la decepción posee grados. Los Ángeles Lakers han finalizado la temporada regular en octava posición, con un balance de 47 victorias y 35 derrotas. Antes de la entrada en vigor del playin en la temporada 2020/21, los californianos hubieran sido equipo de playoffs sin condiciones. Sin embargo, en la actualidad, deben jugar una eliminatoria previa contra New Orleans Pelicans, séptimos, por un sitio en la postemporada. Si ganasen en Luisiana, serán equipo de playoffs (con la dudosa recompensa de enfrentarse a los vigentes campeones, los Denver Nuggets). En caso de derrota, todavía tendrán una segunda bala en la repesca del playin.
La temporada de Los Ángeles Lakers ha sido extraña cuanto menos. Globalmente, la actuación del equipo púrpura y oro podría dividirse en dos fases claramente marcadas. Aunque, para ser precisos, habría que hacer una distinción también en el primer tramo del curso. Cabe recordar que, en diciembre de 2023, los Lakers se proclamaron campeones de la edición inaugural del In-Season Tournament. La conocida popularmente como la Copa NBA, en la que permanecieron invictos y que ganaron en la final de Las Vegas a los Indiana Pacers.
Sin embargo, el equipo nunca terminó de arrancar. Con la misma base de la pasada temporada, en la que alcanzaron las Finales de Conferencia, aunque también partiendo del playin, los Lakers han tenido que lidiar con varios problemas de lesiones, fundamentalmente en sus jugadores secundarios. Además de una irregularidad alarmante durante los primeros meses de competición. Todo cambió en la segunda fase de la temporada. A partir de febrero, los angelinos se han mostrado como un equipo completamente distinto. Sobre todo, en sus partidos como locales. En el segundo mes del año ganaron nueve partidos y solo perdieron tres. Desde entonces comenzaron una remontada que ha desembocado en la octava plaza del Oeste.
Por su parte, el año de LeBron James ha sido irreprochable en lo individual. Cabe recordar que The Chosen One cumple 40 años en 2024. Sin embargo, sigue rindiendo prácticamente al mismo nivel que el resto de su carrera. James ha terminado la temporada regular promediando 25,7 puntos, 7,3 rebotes y 8,3 asistencias por partido, con un 54% de acierto en tiros de campo y un 41,3% de efectividad desde la línea del triple. Unos guarismos muy similares a los que ha promediado a lo largo de sus 21 temporadas en la mejor liga del mundo (27,1 puntos, 7,5 rebotes y 7,4 asistencias). Semejante consistencia sostenida a lo largo de más de dos décadas supone una anomalía histórica. Una marcianada nunca visto antes.
Por qué se ha quedado Stephen Curry fuera de los Playoffs 2024
Muy diferente es el panorama para los Golden State Warrriors de Stephen Curry. Es importante tener en cuenta que los Warriors de la temporada 2023/24 son el equipo más caro de la historia. Un equipo con más 209 millones de dólares comprometidos en sueldos que ha finalizado en la décima posición del Oeste. Esto es, para estar en los Playoffs, los de San Francisco deben avanzar dos rondas en el Playin. Ambas, además, jugando como visitantes. El aroma a fin de ciclo, en un equipo que fue campeón por última vez en 2022, es innegable.
Sobre todo, porque en los Warriors ha fallado todo menos Stephen Curry. Aunque no lo parezca por los resultados de su equipo, el mítico dorsal número 30 ha cerrado una de las mejores actuaciones individuales de su carrera. En total, Curry ha promediado a lo largo del curso 26,4 puntos, 5,1 asistencias y 4,5 rebotes con una efectividad del 40,8% desde el lanzamiento del triple. Steph, además, ha jugado un total de 74 encuentros, el número más alto desde la 2016/17. Sin embargo, en líneas generales, ha estado muy solo.
Especialmente mal han estado sus compañeros de dinastía: Klay Thompson y Draymond Green. Ambos piezas indiscutibles durante los días de vino y rosas. Thompson parece haber dejado atrás los problemas físicos que le han condicionado severamente durante los últimos años, sin embargo, ha perdido la fiabilidad que una vez le convirtió en uno de los mejores tiradores de la NBA. Por segunda vez en su carrera, el dorsal número 11 ha terminado por debajo del 40% en lanzamientos triples (concretamente ha firmando un 38,5%). Aunque lo peor es la sensación de intrascendencia que ha dejado casi siempre que ha pisado el parquet. Es verdad que su temporada va claramente de menos a más (en diciembre promedió 15,3 puntos por partido, mientras que ha terminado con 23,1 tantos por encuentro en el mes de abril), lo que da ciertas esperanzas en el playin. Sin embargo parece claro que ya hemos visto al mejor Klay, quien además termina contrato este verano.
Algo similar podría decirse de Draymond Green. Resulta imposible explicar el éxito de los Warriors sin el concurso del ala-pívot. Un jugador único, capaz de repartir juego desde el poste bajo y con la fortaleza necesaria para ejercer de referente interior a pesar de su falta de altura. Lamentablemente, la temporada de Green ha estado marcada por sus problemas extradeportivos y peleas sobre el parquet. En noviembre recibió cinco partidos de sanción por agarrar a Rudy Gobert del cuello. No aprendió la lección y en diciembre recibió una sanción indefinida por agredir a Jusuf Nurkic. Finalmente, Green estuvo 12 encuentros apartado antes de volver al equipo. Su imagen, no obstante, ha quedado fuertemente ensuciada en la Liga.
Los jugadores designados para apoyar al Big-Three de los Warriors tampoco han estado a la altura. Ni Andrew Wiggins, jugador capital en el anillo de 2022, ni Chris Paul, principal refuerzo del equipo para esta campaña, han estado al nivel requerido. Tampoco los jóvenes destinados a dar el relevo generacional. Ni Jonathan Kuminga, ni Mooses Moody o, incluso, Dario Saric, han dado el paso adelante que se necesitaba de ellos. Sobre todo, en cuestiones de consistencia. A falta de ver qué rendimiento da en postemporada, el proyecto de los Warriors emite sensaciones inequívocas de estar agotado.