NBA

A mi me entrenó "un fuera de serie" como Jordi Fernández: "Veías lo que tenía preparado para nosotros, chavales de EBA..."

Hablamos con diez jugadores que han pasado por las manos de Jordi Fernández para conocer cómo es el primer entrenador español en dirigir un equipo en la NBA.

Jordi Fernández abrazado por Dillon Brooks durante el pasado Mundial de 2023./Getty Images
Jordi Fernández abrazado por Dillon Brooks durante el pasado Mundial de 2023. Getty Images
Alejandro Gaitán

Alejandro Gaitán

La llegada de Jordi Fernández a los banquillos NBA era una cuestión de tiempo. Tras casi dos décadas en Estados Unidos y todo tipo de experiencias, solo tenía que esperar a que la puerta adecuada se abriera. El trabajo hecho hasta la fecha y el respeto conseguido en la liga estadounidense le han premiado, por fin, con la oportunidad de entrenar una franquicia NBA, en un hito histórico para el deporte español. Uno que ya se conjuga en presente. Porque Jordi Fernández ya ha sido presentado oficialmente como entrenador de los Brooklyn Nets, ha sufrido su primer 'Media Day' con la prensa neoyorkina, ha visto cómo le desmontaban parte del equipo, con la salida de Mikal Bridges rumbo a los Knicks. Ahora le toca saltar el último listón: debutar al frente del equipo. Algo que hará esta noche frente a los Atlanta Hawks.

Su objetivo sigue siendo, a medio y largo plazo, devolver a los Nets a lo más alto del Este, y para ello tiene sus tres pilares fundacionales como entrenador: defensa agresiva, ritmo alto en ataque y un juego físico tanto al rebote como en la intensidad en ambos lados de la pista. El sueño de cualquier entrenador en un mundo ideal, pero que Jordi ha sabido ejecutar previamente.

Pero para entender cómo puede ser el Jordi Fernández entrenador, hemos hablado con 10 jugadores que han pasado por sus manos. Desde su época inicial en Cleveland ―en la que fue su primera vez como head coach en un banquillo de la G-League― hasta los últimos dos veranos con Canadá, su currículum es tan extenso como exitoso. Y todos los jugadores tienen grandes recuerdos de Jordi, tanto del entrenador como de la persona. Tanto los que compartieron apenas cuatro partidos con él en Canton o los que pasaron varios años a sus órdenes como entrenador asistente. Ahora, cuando por fin le toca ser la cara de un banquillo NBA, sus jugadores le recuerdan como alguien especial.

“El veía más allá del baloncesto táctico”

Uno de los puntos en común de casi todos es la comunicación como virtud de Jordi Fernández. La manera en la que se comunica con sus jugadores y staff técnico y cómo sabe ganarse al vestuario. Una de sus primeras experiencias internacionales fue con la selección española sub-19 en 2013, un equipo que finalizó quinto en el Mundial tras caer con Australia en cuartos. Su labor era el departamento de scouting del rival, algo que a muchos jugadores de aquella plantilla dejó impresionados. Para Edgar Vicedo, jugador del Covirán Granada, era algo nunca visto: "Cómo se preparaba los partidos en ese torneo es bastante increíble, se notaba que a él le gustaba y que lo hacía en ese momento en la NBA. Se notaba un poco esa calidad". Y era con sus detalles con los que se ganaba al equipo.

"Él veía más allá del baloncesto táctico que era necesario en esos momentos, esas pinceladas técnicas que a nosotros encima nos gustaban, porque nos enseñaba cómo trabajaban un poquito en Cleveland" recuerda Borja Mendia, parte de la plantilla de aquel verano y jugador de Zornotza en el presente. "A nosotros nos impresionaba un poco, porque no conocíamos cómo funcionaba ese mundo y él nos enseñaba esos pequeños clips bastante didácticos". En aquel Mundial, España tuvo que enfrentarse a jugadores NBA como Trey Lyles, Dario Saric o Dante Exum, y Jordi era el encargado de preparar al equipo. "Éramos chavales de 19 años, poco scouting de vídeo habíamos hecho en nuestra vida, y eso te sorprende por la calidad del trabajo, del vídeo, del contenido. Cómo de masticado te lo daba para saber cómo defender, como prepararte para el rival", explica Edgar Vicedo. 

Al mismo tiempo, unía el rol de entrenador con una figura próxima al jugador. Para Mendia, Jordi "era una figura relativamente joven, muy cercana, muy agradable a la hora de hablar. Entonces eso a nosotros nos permitía mucha confianza". Algo que mantuvo cuando fue asistente de Sergio Scariolo en el Eurobasket de 2017, con España logrando el bronce. Guillem Vives, actual jugador del Joventut Badalona, formó parte de aquel equipo y destaca "la química entre los jugadores que creó, desde su rol, y cómo nos ayudó con pequeños detalles. Cómo ayudaba a Sergio y cómo hizo el ambiente en el grupo, buen ambiente". Y su capacidad para saber siempre qué hacer en cada momento. "Era muy dinámico en cuanto a adaptarse a cualquier situación, tanto del juego como del día a día del equipo", explica Josep Pérez, parte del equipo sub-19 en 2013 y jugador del Oviedo hasta junio.

Una de las claves, al menos para Pierre Oriola, también en el bronce de 2017 y ahora en la plantilla del Hiopos Lleida, fue el trato al jugador. "Le gusta mucho escuchar y darle protagonismo al jugador, analizar según cómo lo vea el jugador y según cómo lo vea él. La comunicación que tiene con los jugadores es muy buena, le interesa saber siempre la opinión de todos los jugadores". Lo que le convierte no solo en un gran entrenador, sino también en una muy buena persona, según Vives: "Cuida muy bien el lenguaje, verbal y no verbal, lo que te explica. Te prepara muy bien la motivación y, sobre todo, la alegría que pone en el grupo. Creo que eso le ha hecho ganarse a muchos jugadores, también sus valores como persona". Algo que ha sido muy importante para conseguir el cargo en Brooklyn.

No solo con España ha marcado a sus jugadores. Para Cristiano Felicio, hasta junio jugador del Covirán Granada y ahora en los Sendai 89ers de Japón, Jordi fue uno de sus primeros puntos de contacto con la NBA. "Me acuerdo de mucho porque fue mi primera vez en la NBA. Me enviaron a la G-League para jugar, para aprender sobre el juego y todo. Y Jordi fue el que me ayudó mucho a llevar eso, dándome la confianza para jugar, salir ahí y ser yo mismo", recuerda. A día de hoy, según explica el jugador brasileño, todavía siguen en contacto pese a que hace casi una década de su experiencia juntos. Y no es el único. A Stan Okoye, jugador del Morabanc Andorra, lo entrenó en la Summer League de 2019, donde hizo de 'head coach'. "Se ponía en contacto conmigo durante mis temporadas aquí en España diciéndome que me seguía y eso significó mucho después de esa experiencia", incluyendo ahora en Andorra.

Okoye y Jordi volvieron a coincidir en 2021, en el training camp de la selección de Nigeria para los Juegos Olímpicos de Tokio. "Su enfoque era muy informativo y tenía muy claro lo que quería ofensiva y defensivamente", recuerda. "Y tuvo mucho que ver con que tuviéramos una gran preparación, incluso ganando a Estados Unidos" en un partido de preparación para los Juegos Olímpicos. No fue el último verano que acabó siendo un éxito para Jordi, que en 2023 llevó a Canadá a su mejor resultado histórico con un bronce mundial. Esa fue su llegada al panorama global, su reconocimiento máximo. Al volver de Manila fue reconocido como mejor asistente de la NBA y apenas 10 meses después firmó por los Nets.

“Un mimo al trabajo que no sorprende que haya llegado”

De Jordi se sabe que fue asistente NBA desde su época en Cleveland, a las órdenes de Mike Brown primero, antes de ser nombrado entrenador en jefe del equipo G-League de Ohio, Canton Charge. Que pasó por Denver, a las órdenes de Mike Malone, y volvió a reunirse con Brown en Sacramento, en ambas ocasiones como principal asistente. Desde 2023, ha ejercido de seleccionador nacional canadiense y fue también asistente de Nigeria y España. Pero brilla menos su época en Holanda, cuando compaginaba limpiar platos con su formación, o su experiencia en Noruega. Incluso los primeros años en la Impact Basketball Academy antes de que apareciera Mike Brown en su vida. Pero Jordi puso más horas que nadie. 

"Es un entrenador que se ganaba el respeto con el ejemplo de su talante y su trabajo, además de sus conocimientos", explica Josep Pérez, recordando aquella España Sub-19 de 2013. Vicedo lo define como "un fuera de serie" a la hora de trabajar. "Un mimo al trabajo que no me sorprende que haya llegado hasta ahí. Veías lo que se preparaba por nosotros, chavales que veníamos de EBA, que nos daba un scouting nivel NBA y ya te sorprendía con su trabajo", asegura el jugador de Granada. "Y ha seguido trabajando para llegar a donde está ahora". En la misma línea se pronuncia Felicio, que confía en que triunfará, ya sea en Brooklyn o cualquier otra franquicia NBA: "Realmente ha trabajado mucho en la sombra para llegar. Ahora, como entrenador, tengo las mejores expectativas con él, va a ser muy buen entrenador".

Una de las claves para Jordi es el proceso. Jon Horford, hermano del jugador de los Celtics y con quien compartió equipo un año en Canton, recuerda una anécdota muy habitual del entrenador catalán. "Él solía tener esta expresión. Te decía: ¿ha sido un buen tiro o un mal tiro? Ha sido un gran tiro. Pero la forma en que lo preguntaba, era como, ¿buen tiro o mal tiro? Ha sido jodidamente bueno", explica Horford. "Lo que trataba de decirte era que solo porque hayas fallado un tiro no significa que sea un mal tiro. Te preguntaba cosas como si era un tiro que has entrenado previamente, si estabas abierto, muy punteado. Era como: me importa una mierda si fallas buenos tiros, solo no hagas malos tiros. Eso se me quedó grabado".

Aunque lo que más le sorprendió al pequeño de los Horford fue la tranquilidad de Jordi. "Nunca me habría imaginado que no tuviera experiencia como primer entrenador. Parecía muy seguro de sí mismo, sobre todo en la situación en la que nos encontramos. Cuando me incorporé al equipo, creo que teníamos el peor récord de la G-League. Y al final de ese año, habíamos empatado el récord de victorias de la franquicia en la temporada y habíamos llegado a los playoffs. Para él, mantener la concentración y no dejarse llevar por un mal comienzo no fue de entrenador novato, nunca habría imaginado que era su primer año como entrenador jefe. Manejó muy bien la situación y la adversidad". En Brooklyn le espera, al menos en su primer año, mucha adversidad, eso seguro.

Thomas Scrubb, ahora jugador de La Laguna Tenerife y parte del equipo canadiense en la preparación 2023 y 2024, tiene un recuerdo similar al de Horford con experiencias separadas por casi una década. "Siempre parece tener el control, y eso se contagia a sus jugadores. Su actitud tranquila ayudó al equipo a superar situaciones difíciles", como el partido por la medalla de bronce ante Estados Unidos. Scrubb finalmente no pudo viajar con la selección a Filipinas, pero sí lo hizo su hermano Philip. Volvió este verano a estar en la primera lista de Jordi Fernández antes de los Juegos Olímpicos de París, y otra vez se quedó fuera. Y aun así, lo recuerda con buenos ojos: "No era de los jugadores principales de la lista y aun así, se esforzó por entrenarme y hacerme sentir parte del equipo y del programa". Algo muy trasladable a su primera experiencia NBA.

En los Nets se va a encontrar una dualidad de jóvenes y veteranos en la plantilla a partes iguales, y el objetivo de desarrollar y competir al mismo tiempo. Ya en Cleveland tuvo el cargo de entrenador de desarrollo e incluso su primer trabajo con miembros de la NBA fue ayudando a jóvenes a mejorar de manera individual. Ahora tendrá que encontrar el balance entre lo que ya ha demostrado que puede hacer, como fue el trabajo de desarrollo con LeBron James, Kyrie Irving, Nikola Jokic, Jamal Murray o De'Aaron Fox, y liderar a un vestuario a la victoria noche sí, noche también. Ser la cara y ojos de una franquicia NBA.

“Está muy encima de los detalles, es muy purista”

Damien Inglis, jugador del Valencia Basket la pasada temporada que pasó por el afiliado de los Cleveland Cavaliers en la G-League, es consciente del ojo para el detalle que tiene Jordi. "Sabe exactamente cómo preparar a su jugador para el partido. Así que no me sorprende en absoluto. Es un gran tipo. Sabe mucho de baloncesto y es un gran descubrimiento para la NBA", concluye el francés. Okoye va más allá: "Lo que más recuerdo de Jordi como entrenador es, obviamente, su talento. Es una gran persona, y los Nets van a tener un gran entrenador".

Pierre Oriola coincidió solo un verano con Jordi, pero le marcó. "Me sorprendió el conocimiento que tiene del baloncesto, pero aparte a lo que quiere jugar", y es capaz de recitar de memoria las señas de identidad de cualquier equipo que ha entrenado Jordi. "Ya lo vimos con Canadá, ese baloncesto rápido de anotar fácil, intentar que sus equipos reboteen bien, correr la pista, jugar a pocos segundos de posesión y, sobre todo, darle mucho protagonismo a los jugadores". Y para inculcar esa identidad lo hace a lo macro, con sus ideales, pero también a pequeña escala. "Es un entrenador que está muy encima de los detalles. Le gusta ser muy purista en eso", insiste Oriola. Y sin miedo a corregir a sus jugadores, como recuerda Mendia, quien asegura que Jordi "siempre tenía un punto de vista más técnico del jugador, intentaba corregirnos un poquito, llevarnos un poquito por esa línea".

Una de las virtudes que más han destacado sus jugadores es la capacidad de ser al mismo tiempo entrenador FIBA y NBA. A los europeos les sorprendía su experiencia en Estados Unidos y al contrario, a los jugadores americanos les llamaba la atención el impacto que el baloncesto del Viejo Continente tiene en Jordi. Para Stan Okoye, esa siempre ha sido su gran ventaja. "Incorporó mucha de su experiencia del baloncesto español y creo que muchas de sus tácticas estaban entrelazadas con eso, incorporando el pick and roll español y cosas así", asegura el jugador de Morabanc Andorra. "Creo que viene de un lugar único. Venir de España y luego tener esa experiencia en la NBA, ser capaz de mezclar ambas cosas, creo que es lo mejor de ambos mundos porque España, obviamente, tiene el mejor baloncesto nacional fuera de la NBA, en mi opinión".

Al revés, para el jugador español, se notaba mucho más su experiencia estadounidense. Josep Pérez recuerda sobre todo "su contraste con el clásico entrenador europeo, supongo que por su formación en USA" de cuando coincidieron en la selección española sub-19, en 2013. En esa misma época entrenó a Damien Inglis y el francés ve lo contrario. "Todavía tiene un estilo europeo en su juego, en su forma de entrenar", y esa capacidad de adaptarse le hace un grandísimo entrenador, diferente al resto de sus colegas en los banquillos NBA. "Creo que va a ser muy bueno para los Nets", una frase en la que coinciden casi todos. Solo el tiempo lo dirá. Pero esta noche debuta en un partido oficial como entrenador en jefe de un banquillo NBA. Y es solo la primera página de su historia, de un libro que solo tiene el principio escrito.