Beterbiev es inexpugnable
Artur Beterbiev derrotó a Anthony Yarde en ocho asaltos para retener los Mundiales WBC, IBF y WBO del semipesado.

Artur Beterbiev es un boxeador especial. El ruso, de 38 años, es discreto antes y después de los combates. Luce un calzón completamente negro y porta unas botas que cualquier recién llegado al boxeo puede llevar en sus inicios. No es un púgil que busque llamar la atención. Cumple su objetivo, pero cuando suena la campana es imposible que los focos no se pongan sobre él. Su boxeo es como su personalidad: correcta, pero sobre el ensogado encandila. Su pegada es de otro mundo. Este sábado, en Londres, disputó su combate número 19 como profesional. Ha finalizado a todos sus oponentes antes del límite. Es campeón WBC, IBF y WBO del semipesado. Es inexpugnable. Sólo Dmitry Bivol parece que puede hacerle frente, pero ese pleito soñado sigue sin llegar.
En Londres Beterbiev cumplió ante Anthony Yarde, pero la pelea no fue un paseo. El inglés sale reforzado del combate, ya que dio la cara y plantó gran batalla al tirano campeón. Un bombazo del ruso envió al local al suelo en el octavo. Quiso seguir, el árbitro no lo paró a tiempo y la esquina del británico puso cordura a la situación. Su pupilo había hecho una buena pelea, pero sentía las manos de Beterbiev y cuando conectó la definitiva no había manera de seguir. El referí fue casero permitiendo más al local, incluida la coquilla por los pectorales de manera reiterado, y en las cartulinas también se apostaba por el de casa. Dos jueces le daban ganador. ¿Demasiado premio? El choque estaba siendo ajustado y la sensación era que Beterbiev iba por delante por poco.
Beterbiev salió a hacer su boxeo. Serio, golpeando sin precipitación fue mellando las fuerzas de Yarde. El inglés se preparó a conciencia. Tenía mayor tamaño y eso le permitió ir asimilando el castigo que le llegaba. Varias veces sus piernas parecieron tocadas, pero siempre era capaz de conectarse e incluso con una derecha recta hizo daño al campeón. El ruso se llevó más golpes de los habituales y acabó cortado en el ojo, pero su nivel es otro. Hace un trabajo de demolición, poco a poco iba generando los huecos y un bombazo le bastó en el octavo para poner punto final al combate. Yarde se lleva el reconocimiento y Beterbiev el oro. Todos contentos. "Me agradaría más que la próxima pelea fuese contra Bivol", apuntó el ruso al acabar. La unificación completa del peso semipeado es lo que pide toda la afición, pero habrá que esperar. Beterbiev debe dar ahora la chanza al retador WBC, Callum Smith. Si gana, parece que sería el turno para Bivol, pero los castillos en el aire no dejan de ser eso... la certeza es que Beterbiev volvió a maravillar. Es tiempo de trabajar en los despachos.