DOPAJE

Un desliz, 34 huevos y un positivo por dopaje: "No puede ser, el cuerpo tiene límites"

El boxeador Conor Benn salvó un resultado adverso en clomifeno alegando una alta ingesta de huevos. El WBC aceptó la excusa, pero la ciencia tumba su argumento.

Decenas de huevos a punto de ser empaquetados en una fábrica de Lancashire, al norte de Inglaterra. /GETTY
Decenas de huevos a punto de ser empaquetados en una fábrica de Lancashire, al norte de Inglaterra. GETTY
Daniel Arribas

Daniel Arribas

Uno, dos, tres y así hasta 34 huevos semanales. Cocidos, a la plancha, revueltos, pero siempre enteros, sin separar yemas y claras. Parecen muchos, sí, pero es una dieta habitual en los deportes de contacto, donde la fuerza es el pilar fundamental de la preparación. Lo que no es normal, claro, es dar positivo por ello, que es lo que le sucedió la semana pasada a Conor Benn, boxeador británico de 26 años. O no. Su caso, mediático como pocos en Reino Unido —es hijo de Nigel Benn, doble campeón mundial en los noventa—, es todavía una incógnita.

La bomba estalló en octubre, cuando el púgil de Greenwich, invicto hasta el momento con 21 victorias, confirmó un doble positivo por clomifeno, un fármaco diseñado para mejorar la fertilidad y que, según Miguel del Valle, presidente de la Federación Española de Medicina del Deporte (FEMEDE), "aumenta la masa muscular y la fuerza" de quien lo consume. "Se encontraron trazas muy pequeñas, pero yo nunca he tomado nada. La única explicación posible es una contaminación", declaró Benn, entre lágrimas, al diario The Sun.

Cuatro meses después, el Consejo Mundial de Boxeo (WBC, por sus siglas en inglés) falló en favor del británico en un comunicado: "El consumo muy elevado de huevos durante los periodos relevantes para la recolección de la muestra planteó una explicación razonable para el hallazgo adverso [en clomifeno]".

Benn y su equipo respiraron aliviados. Además, sabían a qué agarrarse. Un estudio de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) publicado en 2020 ya había estudiado la hipótesis de que, aunque en cantidades ínfimas, las aves de corral y sus huevos fueran una posible fuente de clomifeno.

"Mi hijo es un deportista limpio y honrado", alegó Nigel Benn, célebre padre de la criatura. Lo evidente, al menos, es que Conor no era el primer deportista en caer en la trampa del clomifeno. En los últimos años, los beisbolistas Pedro Severino y Francis Martes, ambos dominicanos, el triatleta brasileño Rodrigo Tavares o Jon Jones, considerado por muchos como el mejor peleador de la historia de la UFC, también dieron positivo por esta sustancia.

En Inglaterra, el caso trascendió al boxeo. Benn, conocido fuera del ring por sus bravuconadas en Instagram, donde acumula más de 600.000 seguidores, defendió en todo momento su inocencia. Mientras, la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) se mantuvo al margen. "No somos parte de este caso", aseguran a Relevo. "Ni el evento ni el tribunal que dictó la decisión [de absolver a Benn] están bajo la autoridad del Código Mundial Antidopaje".

Muchos giros en la versión de Conor Benn

El pasado martes, seis días después de ser absuelto por el WBC, Benn rompió su silencio con un sorprendente comunicado en su perfil de Twitter: "Los expertos revisaron mi dieta y concluyeron que no soy un tramposo. Sin embargo, siento que el informe del WBC no le hizo ningún favor a mi defensa". Y tiene explicación. O al menos para Benn.

Al conocer el veredicto del WBC, que, recordemos, falló a su favor, el boxeador dio un sorprendente giro a sus alegatos: "En ningún momento indiqué, ni en mi defensa y ni en el informe de 270 páginas que se entregó, que había fallado ninguna prueba debido a los huevos contaminados".

Así, parece claro que el caso, investigación incluida, ha dejado más preguntas que certezas. Benn siempre denunció irregularidades en las pruebas de la VADA (Voluntary Anti-Doping Association, por sus siglas en inglés), asegurando que el clomifeno nunca estuvo en su organismo, pero mezcló versiones.

Una fábrica de distribución de huevos en Lancashire, Inglaterra.  GETTY
Una fábrica de distribución de huevos en Lancashire, Inglaterra. GETTY

"Mis pruebas se volvieron a analizar después de nueve días y solo entonces se mostró un resultado positivo... ¡Se deberían haber probado una sola vez!", lamentó el boxeador. Nunca estuvo claro a qué resultados fallidos se refería, si los de julio, los de septiembre o a otros.

Con todo, a Benn le queda mucho camino por recorrer. Y no lo va a tener fácil. Pese a la primera absolución del WBC, la investigación verdaderamente importante, la de la Agencia Antidopaje del Reino Unido (UKAD) y la Federación Británica de Boxeo, todavía por concluir, podría dejarle fuera del boxeo profesional entre dos y cuatro años.

La ciencia tumba el argumento de Benn

Los motivos, claro, son los que imaginan: comer muchos huevos no puede provocar un positivo por dopaje. Desde esa evidencia, la defensa del púgil se tambalea. Mamen Palomo, nutricionista del Hospital Universitario Montepríncipe, en Madrid, descarta la hipótesis de la dieta: "Los huevos no aumentan los niveles de testosterona del organismo. Hay un punto en el que, llegados a la capacidad máxima, nuestros receptores se bloquean. El colesterol [directamente relacionado con la ingesta de huevos] es precursor de las hormonas sexuales, pero hasta un tope. El cuerpo tiene límites".

Antelm Pujol, médico y divulgador científico, comprende la ingesta de tantos huevos por parte de Benn, pero exige enmarcarlo en un contexto. "No lo considero excesivo porque entiendo las necesidades calóricas y la demanda de nutrientes del deportista, pero el consumo de huevos nunca debería desplazar la ingesta de otros alimentos necesarios".

Conor Benn (26) y su padre Nigel (59) celebran la victoria del primero ante Chris Algieri, en diciembre de 2021.  GETTY
Conor Benn (26) y su padre Nigel (59) celebran la victoria del primero ante Chris Algieri, en diciembre de 2021. GETTY

En la misma línea, Palomo, al otro lado del teléfono, alerta de que cinco huevos al día pueden llegar a ser perjudiciales, aumentando los riesgos cardiovasculares, así como efectos no deseados en el sistema endocrino, renal e incluso neuropsiquiátrico. "El producto en sí no es malo, ni mucho menos, pero recomendamos tomar uno al día. Con 34 huevos a la semana estamos cayendo en un exceso que puede privarnos de otras proteínas esenciales. Y es peligroso".

Lo que sí incrementa los niveles de testosterona es el clomifeno, el fármaco en el que el británico dio positivo en dos ocasiones. "Son unas pastillas que, destinadas a tratar la infertilidad, actúan directamente en el hipotálamo, en la base de nuestro cerebro, y activan la producción de testosterona y de otras hormonas en nuestro organismo", explica Pujol. Su consumo, claro, no está permitido en los atletas de élite.

Así, el futuro del púgil, marcado por sus propias contradicciones, parece estrecharse hacia un único destino. "Realmente, su excusa carece de cualquier validez científica", declara Palomo. Y añade: "El cuerpo absorbe y sintetiza los alimentos, pero hasta un límite, sería absurdo pensar que aumentamos nuestras hormonas sexuales por un consumo elevado de huevos".