Ganó el negocio en Las Vegas: Haney se impone a Lomachenko en un ajustado combate
Devin Haney retuvo los Mundiales WBC, WBA, IBF y WBO del ligero al imponerse por decisión unánime a Vasyl Lomachenko. Pelea ajustada y resultado controvertido.

Devin Haney apuntó en la previa de su combate frente a Vasyl Lomachenko que el duelo era para "los verdaderos aficionados al boxeo". En el pesaje, el estadounidense decidió 'llamar' a los aficionados mas casuales y caldeó el ambiente. Se le fue la cabeza dando un tremendo empujón al ucraniano y se marchó gritando improperios. Podía ser show o denotar nerviosismo ante lo que se estaba jugando.
Loma afirmó que estaba en su cabeza. Daba esa sensación. Tras una sanción económica, Haney se citó con su oponente para exponer sus cuatro cinturones del peso ligero (WBC, WBA, IBF y WBO). El MGM Grand Arena de La Vegas estaba lleno (14.436 personas). Habrá que ver si el rifirrafe de la previa animó a tener más compras en PPV. Fuera de los números, en el ring se vio una absoluta guerra que se acabó llevando Haney por decisión unánime (116-112, 115-113 y 115-113) y controvertida debido a lo ajustado del duelo.
El combate comenzó siguiendo la línea del día anterior. Haney quiso salir con ritmo, cortando espacios y pegando muchos golpes desde la distancia. La diferencia de tamaño entre ambos era evidente viéndolos sobre el ring. A Lomachenko le queda grande el peso, pero la gloria y el dinero están en el ligero. Loma tardó medio asalto en imponer el ritmo previsto, y ahí comenzó la guerra. Haney estaba por fuera y era el aspirante quien intentaba entrar. De inicio le costó la distancia al ucraniano, pero poco a poco se fue entonando. Primero percutía con dos manos y se iba, pero después fue incluso encerrando a Haney contra las cuerdas. El estadounidense usaba el jab y la envergadura para mandar, pero todo era demasiado ajustado.
Los pequeños detalles estaban marcando el combate. Igualdad total. Haney fue trabajando el cuerpo de Lomachenko, quien pese a la diferencia de tamaño en su contra fue conectando buenas manos. Decidir el ganador de cada asalto era muy difícil. Tarea más que complicada para los jueces. Con esa tónica de igualdad, el físico iba a resultar clave. Cuando los púgiles entraban en el noveno asalto, nadie se aclaraba en redes sociales. Dos boxeadores de una técnica extraordinaria estaban frente a frente y la subjetividad de cada uno decantaba los rounds para un lado u otro. Combate de muchísimos quilates que estaba por decidir. En directo costaba atinar cuál de los dos había realizado más daño y con las repeticiones tampoco se aclaraba demasiado, los dos conectaban con dureza sus golpes.
Three rounds in and we're wihessing chess at the highest level ♟️👑 pic.twitter.com/9uZSV5jW5x
— Top Rank Boxing (@trboxing) May 21, 2023
En esos cuatro rounds finales el cansancio comenzó a aparecer, era lógico debido al ritmo. Pese a ello tampoco bajaron mucho la intensidad. Lomachenko comenzó ese periodo espaciando más sus ataques fuera de la distancia y Haney le intentaba recibir con golpes al cuerpo de manera constante. El décimo tuvo un pequeño momento de zozobra para Haney, que se llevó una izquierda recta clara y vio cómo Loma acompañaba la acción con una veloz ráfaga. Se agarró y gracias a su mayor tamaño trabó las acciones. El ucraniano parecía desatado, sabiendo que quizá iba por detrás, y subió un punto en los seis minutos finales. Volvió a cazar a Haney y se fue al frente. Cabeza con cabeza, hombro con hombro y vimos a Haney que intentando salir del ese cuerpo a cuerpo. Quedaba un asalto y Loma estaba en su mejor momento.
Haney entendió que no podía dejarse ir y aceptó la guerra en el round final. Sacó trabajo, intentó conectar cuando Lomachenko entraba y ahí cruzaron. El campeón también buscaba trabar las acciones, lo que enfadaba a Loma, quería ritmo. El asalto acabó cayendo de su lado y la sensación era que el combate, también. Hizo lo necesario y el público así se lo reconoció cantando "Loma, Loma" tras el pleito. Los jueces debían decidir. Uno de ellos dio una puntuación irreal (116-112) y los otros dos entraron dentro de la normalidad (115-113). Es una pelea de un asalto arriba o abajo en la que la opción del empate también sobrevoló el ring.
En el pabellón sólo los tres hombres que dictaron sentencia vieron esa puntuación final a tener del abucheo que se llevó Haney al hablar y al retirarse a vestuarios. Ganó el negocio. El joven de 24 años sigue en ascenso derrotando a una leyenda. Campeón unificado del ligero e imbatido en 30 peleas. Es un filón pensando en grandes combates (Gervonta Davis o Shakur Stevenson) a futuro. Loma, con 35 años, no quiso precipitarse al terminar. Recordó y mandó apoyo a su país y una vez allí, tras reposar, decidirá qué sigue para él.