El día que Julio César Chávez peleó en Madrid: "Fue difícil acercarse por toda la gente que le rodeaba"
El mexicano disputó un combate en la capital de España en 1990. Su unión con el entrenador español José María Martín 'Búfalo' lo hizo posible.

"Tienes que jugártela en este round. Todavía le puedes noquear", le animaban a Julio César Chávez antes del último asalto de su combate contra Meldrick Taylor. El mexicano, uno de los principales rostros del deporte en ese momento (marzo de 1990), estaba teniendo una mala noche e iba perdiendo a los puntos una pelea en la que unificaba su cinturón WBC superligero con el IBF del estadounidense. Todo parecía perdido, pero esos ánimos que recibió parecieron ser positivos, ya que Chávez acabó ganando y, además, noqueando. Fue una de las actuaciones más épicas y recordadas del "César del boxeo".
Chávez era el número uno y esas frases de motivación que escuchaba venían de un español, y es que durante ese periodo el azteca tenía un preparador de Zaragoza, José María Martín Búfalo. "Fue muy importante para Julio. Lo recuerda como un magnífico entrenador, sobre todo por el entusiasmo que le metía en la esquina. Le hablaba de su familia, lo que significaba salir a ganar…", recuerda para Relevo el historiador mexicano Víctor Cota.
Tras ese combate, la leyenda mexicana se tomó unas semanas de asueto, pero poco tardó en regresar al entrenamiento. Chávez acostumbró durante toda su carrera a pelear mucho. Se retiró con 115 combates como profesional. Se pegó con los mejores y alternó peleas de un perfil más bajo. Su duelo ante Taylor había sido en marzo y meses después se encontraba en España entrenando. "A Búfalo se le ocurrió que podrían hacer una pelea en Madrid. Hablaron con el promotor Mike Barrett y lo cerraron pronto", afirma Enrique Soria, promotor en esos momentos y que estuvo tras bastidores en el evento.
Julio César Chávez peleó en el Palacio de los Deportes de Madrid, ahora WiZink Center, el 5 de julio de 1990. "Era un rodaje, pero hicieron una buena promoción durante tres semanas", apunta Soria. "Varios días antes de la velada hicieron una rueda de prensa en la que sólo habló Chávez. Había mucha prensa y recuerdo que él vino con muchísima gente. Era un grupo de 20 por lo menos. Era muy difícil acercarse por las personas, entre unos y otros, que le rodeaban. Finalmente pude sacarme una foto con él y pudimos charlar unos minutos", recuerda José Luis Serrano, quien compartió evento esa noche con el azteca. "Estaba allí de público, el protagonista único era Julio", añade el español, que vivió aquella noche su segunda pelea profesional.

Tener a Chávez peleando en España era un logro muy grande para la industria en nuestro país, pero en ese momento el deporte estaba muy tocado. Lejos quedaban los años 70, cuando se vivió el gran apogeo de la disciplina. "Decir que eras boxeador casi era sinónimo de delincuente. Aún así, había muchos eventos y grandes figuras. Destacaba Poli Díaz, pero también otros nombres como Alfonso Redondo, quien también peleó ese día", reconoce Serrano. Debido a todos los condicionantes, la velada "tuvo media entrada". "No era un show extraordinario. El único reclamo era él. El combate no daba para muchas alegrías, pero la gente disfrutó. Chávez siempre fue un boxeador honesto que daba espectáculo", admite Enrique Soria.
En su México natal, la pelea despertó todavía menos interés. "No se le dio gran importancia por la clase de rival. Era un 'entrenamiento' para ganar unos dólares", rememora Víctor Cota. Aún así, Chávez se tomaba cada pelea en serio y aunque el duelo fue corto hubo hasta polémica. Su rival fue el ghanés Akwei Addo, que llegaba con cinco victorias en ocho combates como profesional. El récord podía engañar, ya que era campeón africano del peso ligero. Aunque la diferencia era abismal: el azteca estaba invicto en 69 combates y había sido campeón mundial en tres divisiones. "Julio era mucho mejor boxeador, pero Addo era muy fuerte", afirma José Luis Serrano.
El combate duró dos asaltos y pese a ello hubo polémica. Addo se fue al suelo tras un golpe. "Algunos dicen que fue un golpe ilegal (en los testículos). Personalmente no lo vi", reconoce Serrano. Otras versiones dicen que Chávez no quiso sorpresas y dio ese golpe de manera deliberada para mermarle y así poder ganar sin sufrir, como acabó haciendo. Esa historia quedará ya como una de las leyendas urbanas del boxeo español, pero no irá más allá. El duelo fue una anécdota en la carrera de Chávez.
En la previa, Chávez afirmó que no se veía muchos años más boxeando porque no quería ser 'ascensor' de nadie, pero falló en su previsión. Un mes después volvió a boxear en México y hasta su retirada, en 2005, volvió a subirse al ring en 46 ocasiones más, dejando algunos combates históricos contra Álvaro Héctor Camacho, Pernell Whitaker, Frankie Randall, la revancha contra Taylor o los dos duelos frente a Óscar de la Hoya.