BOXEO

Reiya Abe termina con el sueño de despedida de Kiko Martínez

Kiko Martínez cayó por decisión unánime ante Reiya Abe en una eliminatoria mundial IBF celebrada este sábado en Tokio.

Reiya Abe celebra su victoria sobre Kiko Martínez./Captura
Reiya Abe celebra su victoria sobre Kiko Martínez. Captura
Álvaro Carrera

Álvaro Carrera

Kiko Martínez salió en segundo lugar al ring del Ariake Arena de Tokio. En Japón el respeto está por encima de todo. "Kiko es un campeón y Reiya Abe todavía no ha ganado nada", le dijeron al español en el vestuario. Es una leyenda y poco importaba lo que pasase en el cuadrilátero. Nada cambiará su status. Martínez salió al ring con una canción que en su primera frase dejaba claras sus intenciones: "Persigo mi sueño". El objetivo del ilicitano, de 37 años, era despedirse del boxeo como campeón mundial. No podrá ser. Su último combate, a priori, fue en Japón y aunque dio batalla no logró ganar a Abe. El nipón le derrotó por decisión unánime (117-111, 119-109 y 119-109) y se convierte en el nuevo aspirante oficial al Mundial IBF del peso pluma.

El combate no comenzó mal para los intereses del español. Abe tenía mayor envergadura y desde el inicio la intentó imponer. Pese a ello, en el primer y segundo asalto, Kiko conectó manos muy duras. El local tenía buen timming y aunque no sacaba golpes potentes, ponía mucho trabajo. En la esquina le pedían al español que "no se desordenase". Martínez había demostrado tener pegada, pero tras lograr hacer que Abe se tambalease en el segundo acto, Kiko apretó. Ahí el japonés supo sufrir y logró contragolpear con acierto. Esa acción le hizo venirse arriba. Empezó a conectar con potencia el local.

Desde el tercer asalto Abe estuvo cómodo. Kiko intentaba entrar con volados, lo que le provocaba que Abe viese desde lejos el golpe. El local comenzó a asentarse y en la media-larga distancia percutía con dureza, ya que era su distancia preferida y un blanco fijo. El rostro de Martínez iba ejemplificando el castigo. La sangre empezó a salir de su nariz y después de su párpado derecho. Esos golpes hicieron a Kiko, tras un upper, pasarlo muy mal en el sexto asalto. Pudo rehacerse, pero la pelea se alejaba. Un nuevo cambio de guión pudo empezar en el octavo. El español cazó abajo al nipón, pero la suerte no estaba con el visitante, ya que la mano llegó justo cuando sonó la campana.

Creció Kiko en el noveno, pero el nipón pudo recuperar y volvió a moverse. "Tienes dos cortes que como te los vea el árbitro…", le avisaba Ricardo Sánchez Atocha (cutman) a Martínez antes del penúltimo asalto. El rostro del español estaba muy magullado, pero quedaban tres minutos. "Tienes que matar o morir. Confía en el volado de derecha. Queda un round", le animaba Gabi Sarmiento, su entrenador, en la esquina. La dureza del combate pasó factura a Kiko, quién notó el cansancio, pero un guerrero es un guerrero. Abe empezó a moverse sin complejos y Kiko lo intentó, pero el "pipazo" no llegó. 

"No veía", le dijo el visitante a su esquina al acabar. No hay excusas, nunca las ha habido para Kiko. El nipón fue mejor y ahora Kiko debe decidir. "Si pierdo me tengo que retirar. Me puede quedar una pelea de despedida, pero poco más. No tengo la fuerza para volver a rehacer el camino", apuntaba en la previa. Haga lo que haga, decida lo que decida, nadie le quitará el cartel de leyenda. Se lo ha ganado con creces. Ha sido campeón mundial y continental en dos pesos diferentes (supergallo y pluma), casi siempre yendo fuera de casa y nunca ha rehuido un combate. Junto con Javier Castillejo es el boxeador más importante de la historia de España. Una leyenda. Gracias por todo, Kiko.