Sandor Martín: el niño que creció en el gimnasio se examina en el centro del mundo
El catalán, de 29 años, se enfrenta a Teófimo López este sábado en Nueva York. Su victoria ante Mikey García lo catapultó, otra lo consagraría.

Sandor Martín (40-2, 13 KO) creció en un gimnasio. Su padre y entrenador, Rafa, lo regenta en Barcelona desde antes de que su hijo naciese. Jugar con guantes en lugar de balones no le permite tener un recuerdo exacto de cuándo empezó a boxear. "Un proceso natural", así lo definen siempre ambos. Tras probar suerte en deportes de equipo, Sandor no soportaba la idea de que alguna variable no dependiese de él y se centró en el boxeo. Con tanta vida en el gimnasio le faltaba competición. Mientras era menor y no podía boxear en España, su padre y él viajaban todos los meses a Francia (allí nació Rafa, hijo de emigrantes españoles en París) para subirse al ring. Tenía su camino claro y con 18 años, mientras estudiaba INEF, debutó de profesional.
El barcelonés fue prematuro para boxear, competir y también para ganar, porque con 20 años se proclamó en el campeón de España más joven de siempre. Desde ese momento se le colgó el cartel de "futura estrella" y nunca le ha pesado. Sufrió su primera derrota dos meses después de alzar su primer cinturón. Ahí comprendió que siempre debía estar al 100%. Una operación le lastró en la pelea y aprendió. Su otra derrota llegó en 2017, cuando disputó el Europeo por primera vez. Fue a casa del campeón, Anthony Yigit, y perdió por ser el aspirante y foráneo. No se desanimó y ese tropiezo fue un punto de inflexión. Su crecimiento fue constante.
En julio de 2019 disputó de nuevo el Europeo del superligero y lo ganó. Unos meses después le fichó la promotora Opi Since 82, que tenía un acuerdo con Matchroom. Su entrada en la promotora inglesa le catapultó y, tras dos defensas de la corona continental, recibió la llamada de su vida. Mikey García le reclamó para una pelea "de rodaje". Su error fue tan mayúsculo que acabó retirado. Mikey le subestimó y Sandor dio un recital de boxeo en California. Ese triunfo le catapultó en el plano internacional de boxeo. Su fama creció y en España un poco más gracias a Ibai Llanos. El streamer confía en Martín para organizar sus veladas de boxeo y creadores de contenido como Reven o Spursito también han confiado en él. Ha visto el filón y lo ha aprovechado, pero siempre con el foco puesto en su carrera. Está en su mejor momento.
Este 2022 ganó en mayo al mexicano José Félix. De nuevo Sandor fue muy superior y le tocó esperar. Está bien posicionado en los organismos y era cuestión de dejar correr el calendario para que saliese una gran oportunidad. Sus contratos con managers se le acabaron y renovó con Opi Since 82. Los italianos finalizaron también su acuerdo con Matchroom y formaron una nueva asociación con Top Rank. Gracias a ese nuevo negocio, Martín sonó en septiembre como rival potencial de Teófimo López (17-1, 13 KO). Finalmente no se cerró y el excampeón unificado del peso ligero eligió a José Pedraza para subirse al ring el 10 de diciembre. "Más sabe el diablo por viejo que por diablo. Mi padre siempre tuvo la sensación de que esa pelea no iba a salir. Por ello, empezamos a entrenar para estar listos ante cualquier cosa. Por el medio también hubo conversaciones para enfrentarme a Ryan García, pero no fructificaron", apunta a Relevo el boxeador. Finalmente, su padre tenía razón. El 9 de noviembre el Consejo Mundial de Boxeo ordenó una eliminatoria Mundial entre Sandor y Teófimo.
El pleito se iba a dar, aunque no se pensaba que tan pronto. Pedraza se cayó del combate del 10 de diciembre por lesión y sonó el teléfono de Sandor. "Estaba listo tanto de peso como de preparación. No me pillaron de sorpresa", reconoce el catalán. Tardó un segundo de confirmar su presencia en el Madison Square Garden. "Si me subestima o no es problema de Teófimo. Le respeto, pero al igual que se equivocaron conmigo hace un año en California han hecho lo mismo esta vez. En el Garden se va a hablar español", avisa Sandor. El zurdo habilidoso es un boxeador muy peligroso para cualquier púgil, incluso para Teófimo. López tuvo su mayor noche al ganar a Lomachenko, pero después cedió ante Kambosos y decidió subir de peso. Estuvo nueve meses parado y en agosto, ante un rival menor, dejó dudas. Se lo juega todo, mientras que Sandor llega sin ninguna presión. En Estados Unidos vuelven a menospreciarlo: "Mejor para mí", admite el púgil. De nuevo con todo por ganar viaja a la meca del boxeo. El niño que creció en un gimnasio tiene su gran noche en el centro del mundo, Times Square.