BOXEO

El 'secuestro' de José María García a su amigo Pepe Legrá

José María García cuenta en el documental que repasa su vida en Movistar una curiosa anécdota con el boxeador. Legrá es uno de los púgiles más importantes de la historia de España.

Pepe Legrá./Getty Images
Pepe Legrá. Getty Images
Álvaro Carrera

Álvaro Carrera

La "operación amarre" era una de las estrategias que usaba José María García para ganar la "guerra de la medianoche" a José Ramón De la Morena. Ambos competían por tener primero a los personajes del momento y la pelea era máxima. "Tu obligación es no separarte del protagonista ni un segundo hasta que lo tengamos en el micrófono. Si te pide ir al baño, vas con él", afirma el periodista en el segundo episodio del documental Supergarcía, que recuerda su figura en Movistar.

A tal extremo llegaba esa necesidad por superar al rival que García declaró en el citado episodio una de sus historias mas impactantes y desconocidas. "He llegado a secuestrar a Pepe Legrá. Lo metí en un apartamento de un amigo durante tres días. Le subían la comida para que no pisase la calle y nadie le entrevistase", recuerda José María García.

El hecho sobrecoge, y más sabiendo que Legrá siempre "cumplía" con García. El Puma de Baracoa tenía una larga amistad con el periodista. En sus años de mayor apogeo, el púgil fue complaciente con el periodista y García le ayudó cuando lo necesitó. El excampeón mundial de boxeo estaba agradecido con él y por ello siempre le reservaba la primera entrevista. Legrá no dudaba: primero García y después el resto. Aún así, cuando se trataba de ganar la "guerra de la medianoche", Supergarcía no escatimaba.

Pepe Legrá devolvió la gloria al boxeo español

La figura de Pepe Legrá ha sido una de las más importantes del deporte español en la segunda mita del Siglo XX. El púgil nació en Cuba y tuvo una vida de película. Fue dos veces campeón mundial en el peso pluma y siete de Europa en la misma categoría. Más allá de cinturones, Legrá siempre será recordado por devolver la ilusión a los aficionados españoles. Él abrió la etapa de oro del pugilismo en nuestro país.

Cuando alzó el Mundial WBC por primera vez (1966), España llevaba 33 años sin un campeón (solo lo había logrado Baltasar Belenguer "Sangchili"). Tras el Puma de Baracoa llegaron los Velázquez, Carrasco, Fernández o Durán. Pepe Legrá abrió la puerta a todos.

La pasión de Legrá por el boxeo se inició por mera supervivencia. Sentía fascinación por grandes estrellas de su país cómo Kid Chocolate y Kid Gavilán, pero la ley del más fuerte le hizo ir mejorando sus cualidades. Pepe y otros muchos niños de Baracoa organizaban combates en la arena de la playa para ganarse comida y monedas que los turistas estadounidenses les lanzaban. Esa lucha por comer se convirtió en un trabajo cuando se trasladó a La Habana.

La prohibición del boxeo profesional en su país le hizo llegar a España en 1963 de la mano de Kid Tunero, quien se convertiría en su entrenador. Antes, pasó unos meses en Miami. Allí compartió gimnasio (5th Street Gym) con Muhammad Ali. Legrá llegó con lo justo para "triunfar", como reconoció en la presentación de su libro, Arte en el Cuadrilátero (2020). Lo hizo cuando obtuvo la nacionalidad. En 1967 noqueó al francés Yves Desmarets en tres asaltos para proclamarse campeón de Europa. Un año después, viajó a Inglaterra para acabar en cinco asaltos con el campeón mundial WBC, Howard Winstone. En 1969, en su primera defensa, cedió esa faja de nuevo en Inglaterra frente a Howard Winstone.

A Legrá le costó recuperar ese título, ya que en su siguiente pelea titular también perdió. Retomó la vía continental y logró el Europeo del peso pluma de nuevo y realizó cinco defensas para que le volviesen a dar chanza. Lo consiguió en diciembre de 1972 en Ciudad de México. Noqueó a Clemente Sánchez en el décimo asalto. De nuevo, en su primera defensa perdió el cinturón. Esta vez fue en Brasil frente a Eder Jofre. Tras dos combates más, el último con derrota, se retiró del boxeo en 1973. Fuera del ring, Legrá no tuvo suerte: "Gané mucho dinero, pero no lo invertí bien", reconoció en varias entrevistas. A sus 80 años, el excampeón mundial vive en una residencia en Madrid debido a sus problemas de salud.