Vinny Pazienza: el boxeador que desafió a la medicina y volvió al ring tras partirse el cuello
Vinny Pazienza sufrió la fractura de dos vértebras del cuello en un accidente. Le dijeron que no podría volver a boxear, pero desoyó a todos y acabó regresando para hacer historia.

El boxeador tiene una naturaleza diferente y especial. Un "no" es la mayor motivación que muchos pueden encontrar. El último ejemplo es Maravilla Martínez, quien con 48 años se ha marcado como objetivo volver a ser campeón mundial. Quiere romper la lógica. En esta línea, el caso más destacado es el de Vinny Pazienza. Sobre el ring demostró ser puro corazón. Siempre armaba guerra. Su falta de miedo le permitió lograr prácticamente un milagro. Tras un accidente, sufrió la fractura de dos vértebras en el cuello. El deporte se había acabado, pero tenía 28 años y era campeón mundial (debió renunciar al título por esa lesión). No quería renunciar a él… pero empecemos por el principio.
Pazienza nació en Rhode Island en 1962. Hijo de un peluquero y una costurera de origen italiano, Vinny empezó a boxear con cinco años. Ver a Rocky en la gran pantalla fue el culpable de que ese niño se enamorase del boxeo. No era buen estudiante y abandonó el colegio antes de acabar la secundaria. Su vida estaba en el ring y su padre fue su guía. Le entrenó como amateur, etapa en la que disputó casi 100 combates y pudo estar en una concentración de Estados Unidos de cara a los Juegos de 1984. Poder boxear en casa (fueron en Los Ángeles) era una gran motivación… pero las opciones de entrar en el equipo eran escasas, por lo que decidió moverse al campo profesional.
Con 20 años, en mayo de 1983, Pazienza debutó. Noqueó a sus primeros once rivales y bajo la tutela del mítico entrenador Lou Duva empezó a crecer a pasos agigantados. Necesitó cuatro años y 23 combates (sólo una derrota) para llegar a disputar un Mundial. Lo ganó en junio de 1987 ante Greg Haugen. Era campeón mundial IBF del ligero, pero esa corona la perdió en la revancha ante Haugen ocho meses después. Subió de peso, pero el superligero se le dio muy mal. Roger Mayweather, tío de Floyd, le dio una paliza. Después cayó ante el Macho Camacho y acabó descalificado, en diciembre de 1990, ante Loreto Garza. Duva le invitó a que se dedicase a otra cosa. Su relación estaba en estado crítico y separaron sus caminos.
— VINNY PAZ (@5XPAZ) March 10, 2023
La vida de Pazienza no era cómo debía para un boxeador. A punto de cumplir 28 años, su carrera estaba en jaque. El dinero que había ganado le había convertido en un asiduo a fiestas, tenía un problema serio con el juego y su entorno estaba relacionado con la revista Playboy. Tenía una mala vida que comenzó a enderezar con Kevin Rooney, quien acababa de terminar su relación con Mike Tyson. Rooney impuso a Vinny subir al superwelter. Costó, pero fue una decisión acertada. El púgil era apodado, desde su primer Mundial, el Diablo de Pazmania debido a su ritmo y pegada. Después comenzó a subir al ring con una bata roja con los cuernos del demonio. Había dudas sobre su nuevo camino. Pazienza era un boxeador de coraje, iba al choque y su pegada era clave. Su cambio físico fue perfecto. Se hizo grande, pero no perdió sus características.
Un mes después de volver a ser campeón tocó fondo
En menos de un año estaba disputando un título mundial de nuevo. En octubre de 1991, Pazienza noqueó a Gilbert Dele para alzar el Mundial WBA del superwelter. Su mejor versión había regresado… pero todo cambió días después. El 12 de noviembre de 1991, el púgil se subió a su Chevrolet Camaro tras finalizar una sesión de entrenamiento. Su amigo, Kurt Reader, conducía. Iba a 80 km/h en una zona de 50, con los neumáticos desgastados y no pudo evitar el accidente tras esquivar la maniobra de otro vehículo (el otro conductor fue declarado culpable a los años). Pazienza se llevó la peor parte. No llevaba el cinturón de seguridad y se fracturó las vértebras C2 y C4. Además, se dislocó la C5. Un movimiento de esa última provocaría tetraplejia. Su carrera deportiva se había acabado.
Pazienza estuvo diez días ingresado y salió del hospital con un halo que sujetaba su cabeza para que no pudiese moverse. Tenía cuatro tornillos fijados a su cráneo y la parte inferior se apoyaba en sus hombros. En ese punto comenzó su leyenda. Desde el primer momento, Vinny dijo que volvería a boxear y sin que sus padres se enteraran, comenzó a levantar pesas en su garaje. El primer día sintió "fuego" en su cuello, como ha reconocido en múltiples entrevistas. Tuvo que tirar las pesas por el dolor, pero minutos después las tomó de nuevo y empezó a levantarlas. Las lágrimas caían de sus ojos por el dolor, pero siguió y poco a poco fue implementando su entrenamiento. Llegó a hacer saco incluso con el halo. Su entrenador y sus padres se acabaron enterando, pero nadie podía con Vinny.
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— Dean Williams Welsh road warrior🏴 (@welshroadwarror) March 31, 2023
El 14 de febrero de 1992, Pazienza demostró la tolerancia real que tenía al dolor. No dejó que le diesen morfina cuando le quitaron los tornillos que tenía en su cráneo y sobre los que el hueso ya había calcificado. "No quería drogas", ha afirmado años después. Aguantó el dolor y el médico se quedó perplejo (es una de las escenas más impresionantes de la película sobre el boxeador, 'Sacrificio de Leyenda'). El galeno también le reconoció que sin su órdago hubiese sido imposible que se recuperase al 100%. Ya sin el halo, Vinny no tardó en ir al gimnasio. El problema que se encontró allí fue que nadie quería hacer sparring con él. Sabían que un golpe podía matarlo o dejarlo postrado en una cama el resto de su vida. Finalmente su amigo Ray Oliveira aceptó el guanteo, pero se pasó tres asaltos sin pegarle. Viendo que Pazienza le estaba dando una paliza, Oliveira contestó y se produjo otro logro para el excampeón mundial: volvió a boxear.
La durísima recuperación y su afán de superación le valieron para poder volver al punto en el que se había quedado. El último escollo era obtener de nuevo la licencia para boxear. Costó, pero los huesos del cuellos estaban perfectos y no había razón médica para no dejarle competir. El día antes de cumplir 32 años (15 de diciembre de 1992), y 13 meses después del accidente, Pazienza regresó al ring y lo hizo con una victoria a los puntos en diez asaltos. Estar ahí era más importante que cualquier mundial, había roto todo tipo de lógica. No se quedó ahí y un año después alzó el Mundial IBO (organismo secundario) del superwelter.
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Lo cierto es que Pazienza nunca llegó a recuperar su mejor momento, pero siguió dando guerras absolutas y con su historia de superación encandiló a la afición. Para el recuerdo quedarán sus peleas contra Roberto Mano de Piedra Durán. La leyenda panameña superaba los cuarenta años y su mejor tiempo había pasado, pero Pazienza le logró vencer en dos ocasiones. También peleó, en 1995, contra Roy Jones, pero ese pleito lo perdió. En marzo de 2002 pareció que era su último combate, pero volvió en marzo de 2004. Se había cambiado el nombre a Vinny Paz, para dejar atrás la mala vida lejos del ring y venció a Tocker Pudwill para lograr su victoria número 50 (en 60 combates). Quería ese número en su récord y nada le importó para lograrlo. Actualmente, Paz sigue viviendo en Rhode Island. Tiene una bodega de vino y se dedica a dar charlas motivacionales contando su historia.