Los Lagos fueron un volcán: honor para Vollering y gloria para Van Vleuten
Sólo nueve segundos decidieron la general La Vuelta Femenina, definida con una subida memorable al mítico coloso asturiano.

Las carreras, como la vida, se deciden en pedaladas; en momentos de furia, o de lucidez; momentos concretos, encadenados como las notas de una guitarra, como las cuentas de un rosario que van cayendo hasta formar la oración, todas consecuencias de la anterior. La séptima etapa de La Vuelta Femenina by Carrefour.es, meta en los Lagos de Covadonga, fue una excelente continuación de la sexta. El protestado triunfo de Annemiek van Vleuten y su Movistar Team en Cantabria fue contestado por Demi Vollering y SD Worx en Asturias: primero con estrategia, luego con desesperación, siempre con emoción. Porque las carreras, como la vida, son una cuestión de emoción y emociones.
"Querrán aislar a Van Vleuten". Había un puerto inédito, largo y tendido, mediado el recorrido; Liane Lippert, subalterna de la campeona del mundo y entonces líder de la ronda española, veía venir en la víspera de la etapa qué iba a pasar. Efectivamente, SD Worx se arrojó en tromba contra la Collada Moandi, aprovechando un práctico lanzamiento del Trek-Segafredo de Gaia Realini . Destrozaron el pelotón: sólo 15 ciclistas soportaron su ritmo, Van Vleuten la única Movistar. Después del jaque, el gambito: Marlen Reusser, poderosa rodadora que iba quinta en la general, lanzada por delante junto a la voluntariosa Kasia Niewiadoma (Canyon//SRAM). Vollering levanta el pie; con ella, Van Vleuten. Empiezan a caer los segundos: diez, veinte, treinta…
"Estaba claro que, si Annemiek estaba sola después del puerto, Reusser iba a atacar para hacerla trabajar". Lo dice, a toro pasado, Sebastián Unzué, mánager general del Movistar Team femenino. "No obstante, les hemos dicho a las chicas que debían mantener la calma. Que empalmarían en la bajada y podrían trabajar juntas una vez hubiera parón y cazaran". Efectivamente, cuando la diferencia en favor de Reusser había crecido hasta el minuto, empezaron a llegar ciclistas de Movistar a la altura de Van Vleuten. Una, tres… Cinco. Tras cinco compañeras se pudo parapetar la dueña del maillot rojo. Cazaron a las atacantes antes de llegar a Lagos de Covadonga. "Es un triunfo de todo el equipo", ha dicho Van Vleuten cuando celebraba la victoria, en una frase cargada de razones.

Al pie de la subida mítica, Vollering volvió a embestir. Lo hizo cuatro veces, hasta quedarse en solitario con Realini y con una Van Vleuten que daba chepazos, al límite. "Pocas veces la he visto sufrir así", dice Unzué. Y lo peor estaba por llegar: después de La Huesera, el tramo más empinado, cuatro pedaladas más ágiles de la cuenta por parte de Realini ajusticiaron a Van Vleuten. Se descolgó entre la niebla y volvieron a caer los segundos en su contra: tres, diez, treinta… En meta, 55". Contando las bonificaciones, Vollering necesitaba 1'04". La ascensión a los Lagos, mítica y mística, volcánica y eterna, se le quedó corta.
Sentada en el suelo, depuestas las armas, los iris celestes de Vollering se tornaron cristalinos por las lágrimas. Lágrimas de rabia, de esfuerzo y de honor. "Hemos demostrado lo que valemos. Podríamos haber ganado la general". Conforme han pasado las horas, el discurso de SD Worx sobre los hechos de Cantabria ha virado de la descalificación pasivo-agresiva hacia Movistar a la asunción del error y el disgusto con los árbitros de la carrera, que a su juicio decretaron un 'barrage' prematuro cuando surgió el corte. "Sólo se habían cortado cinco ciclistas cuando los jueces pararon la fila de coches detrás del pelotón", dice Anna van der Breggen, directora y mentora de Vollering. "Normalmente, las chicas pueden abrigarse en los coches de equipo para regresar al pelotón después de parar a hacer pipí. Esta vez, no. Fue un pelotón entero, a toda velocidad, contra cinco chicas. No creo que nadie quiera ganar una carrera así".

"Las críticas no me quitan el sueño", resta Unzué. "Las SD Worx cometieron un error de juveniles parándose en el momento en que todos sabíamos que había riesgo. Y se les fue la carrera, lógicamente. Entiendo la frustración, porque cuando cometes un error así es normal estar frustrado". Más allá de la decisiva anécdota, lo cierto es que tanto SD Worx como Movistar Team realizaron sendos carrerones; que tanto Vollering como Van Vleuten hubieran sido dignas ganadoras para la primera Vuelta Femenina de la historia. La gloria, esta vez, ha sido para Van Vleuten. Queda temporada: ambas estrellas, ambos bloques, volverán a encontrarse pronto. Y ahí volveremos a disfrutar de otro capítulo de una rivalidad apasionante.