CICLISMO

La realidad del caso Uijtdebroeks: rajadas y resquemores que acabarán en el juzgado con un nuevo agente

Jumbo-Visma anunció este sábado por sorpresa el fichaje del talento belga Cian Uijtdebroeks; su actual equipo, Bora-Hansgrohe, lo negó horas después. ¿Qué está ocurriendo?

Cian Uijtdebroeks, objeto de deseo y lucha, durante la pasada Vuelta a España. /UNIPUBLIC / SPRINT CYCLING
Cian Uijtdebroeks, objeto de deseo y lucha, durante la pasada Vuelta a España. UNIPUBLIC / SPRINT CYCLING
Fran Reyes

Fran Reyes

"Si tengo alguna duda sobre cómo es una subida, le pregunto a Cian". Bernhard Eisel, director deportivo de Bora-Hansgrohe, se ríe a mandíbula batiente de su propia hipérbole. "Es broma; pero vamos, que es un profesional desde el primer día que se puso un dorsal". Rebasado el ecuador de la Vuelta a España, Cian Uijtdebroeks (2003, Hannut) figura entre los diez primeros de la general de su primera ronda de tres semanas. El mundo del ciclismo se frota las manos ante un nuevo y brillante talento que aspira a engrosar esa escueta lista de superdotados (Pogačar, Vingegaard, Roglic, Evenepoel, Van Aert y Van der Poel) que todo buen aficionado se sabe de carrerilla.

Pero sólo son 20 años. "Le pasa como a Primoz o Remco, que no cuenta con la experiencia en carrera de un ciclista que haya competido diez o doce años, y en ese sentido le quedan cosas por aprender", explica Eisel sobre un talento particularmente brillante en la montaña y autor de mayúsculas cabalgadas en todos los terrenos que, no obstante, practicaba equitación antes de pasarse al ciclismo en edad cadete. "Todavía le resulta estresante cambiar la rueda cuando pincha. Son cosas que apenas ha experimentado y le tensan, sin llegar a sacarle de quicio".

Jovial y sonriente a lo largo de la mayor parte de la travesía entre Barcelona y Madrid, Uijtdebroeks acaba La Vuelta mal encarado. Su coequipier y líder nominal de Bora en la ronda española, Aleksandr Vlasov, ha aprovechado la última etapa de montaña para dejarle atrás y superarle en la general. Le arrebata el séptimo puesto por siete segundos; una victoria pírrica en todos los sentidos de la palabra. "Para mí no es vital acabar por encima o por debajo de Vlasov en la general. En cambio, su objetivo en esta Vuelta es estar por delante de mí", brama el belga con una sonrisa irónica ante los micrófonos en línea de meta. Unos días después, en frío, asevera en Het Nieuwsblad: "El equipo no creía que yo fuera capaz de hacer una buena general. Estoy contento con mi actuación porque necesitaba demostrarle a mi equipo y a otros equipos que puedo ser un ciclista sólido en pruebas de tres semanas".

Así comenzó a resquebrajarse públicamente la relación entre Cian Uijtdebroeks y Bora-Hansgrohe, el club que le fichó como juvenil para su vivero Auto Eder cuando todo el pelotón suspiraba por él y posteriormente le pasó a profesionales en 2022 con un contrato de tres años que tal vez no se cumpla. El otro gran exabrupto que le puso en el mercado llegaría un mes más tarde, en la modesta Crono de las Naciones, una contrarreloj individual de 45 kilómetros disputada en octubre a la que acuden los especialistas para apurar sus piernas y probar materiales y posturas de cara a la temporada siguiente. El ensayo se vio frustrado por un problema mecánico. "En Bora siempre pasa algo con el material", comentó desafiante Uijtdebroeks en meta.

Detrás de esta segunda 'rajada' había un segundo motivo: el descontento de Uijtdebroeks con el trabajo de Bora-Hansgrohe en el aspecto aerodinámico. Subcampeón de Europa contrarreloj como juvenil, el belga disputo cinco CRIs en 2023… y en todas perdió más de 3" por kilómetro respecto al ganador. En La Vuelta, concretamente, fueron 8"/km. "Evenepoel y Ayuso tienen un CDA de 1,5 o 1,6; yo estoy en 1,9, ó incluso 2,0". El CDA, coeficiente aerodinámico y piedra filosofal. "Espero que Bora trace un plan para mejorarlo y llevarme al túnel de viento, porque sería una estupidez no hacerlo. Todo el mundo sabe que tengo piernas para hacer buenas cronos".

Conociendo estos precedentes, sorprende menos el runrún en el mundo del ciclismo durante esta post-temporada, especulando con un cambio de equipo para Uijtdebroeks pese a restarle un año de contrato con Bora. El diario belga Het Laatste Nieuws publicó que diez equipos habían preguntado por el talentoso ciclista belga, incluyendo a Ineos Grenadiers o Lidl-Trek… y destacando Jumbo-Visma como "el mejor colocado". Bora-Hansgrohe negaba la mayor: "Tiene contrato y no está sobre la mesa que se marche", aseveró su mánager general Ralph Denk en GCN; "de hecho, para nosotros es un objetivo renovarle, aunque no tengamos tanto dinero como otros equipos".

Uijtdebroeks, por su parte, era igual de categórico. "Se están publicando cosas que no son ciertas", dijo a los medios belgas durante un acto en su pueblo. "Tengo contrato con Bora para 2024 y no llevo nada más que eso en mente. De cara a 2025, todo está abierto y me siento adulado por el interés de tantos equipos". Una semana más tarde cenaba en la casa de verano que sus padres poseen en Pals, un municipio del Baix Empordà gerundense, con Alex Carera, agente de una cohorte de cerca de un centenar de ciclistas entre los que destaca Tadej Pogačar. Después de gestionar los primeros compases de su vida deportiva con la única ayuda de sus padres, Uijtdebroeks se comprometía con el poderoso representante italiano.

Los acontecimientos no tardaron en precipitarse. Según Jumbo-Visma, futuro Visma-Lease a Bike, Uijtdebroeks quedó desvinculado de Bora-Hansgrohe el 1 de diciembre. El conjunto neerlandés ha filtrado a la prensa que firmó al belga el pasado jueves 7. De ahí que anunciaran el fichaje este sábado, con una sucinta nota de prensa donde su responsable deportivo Merijn Zeeman le definía como "un futuro líder para nuestro equipo" y el propio talento belga se felicitaba por el "honor" que supondrá "aprender de tíos como Jonas Vingegaard, Wout van Aert y Sepp Kuss". Una hora más tarde caía el tuit de Bora-Hansgrohe: "Cian es y seguirá siendo miembro de Bora-Hansgrohe en 2024. Está ligado a nosotros por contrato hasta el 31 de diciembre de 2024".

La respuesta llegó por parte de la agencia de Carera, refrendando la versión de Visma sobre la rescisión del contrato de Uijtdebroeks con Bora el 1 de diciembre. "Cian ya ha comentado los procesos legales necesarios y la UCI está informada del cese la vinculación".

El telón de fondo para este movimiento lo ofrece otro tuit. Éste vino de Cédric Vasseur, máximo responsable del equipo Cofidis, y exigía a Richard Plugge, dueño y mánager general de Visma, que dimitiera como presidente de la AIGCP, asociación mundial de equipos ciclistas. El exciclista galo está siendo uno de los hombres más críticos con Plugge, a quien acusa de utilizar su posición en la asociación para beneficiar a su equipo y cimentar su futuro, con la articulación de una Superliga de ciclismo (OneCycling) en el horizonte inmediato.

El resquemor con OneCycling se suma con el generado por la controvertida no-fusión con Soudal-Quick Step, interpretada por muchos como un intento de canibalización de los patrocinadores y talentos ajenos, y encuentra un nuevo argumento en la insospechada incorporación de Uijtdebroeks. El belga llegaría a coste cero a Visma para reemplazar a Primoz Roglic, quien hace unos meses salió previo pago de tres millones e euros en dirección a… Bora-Hansgrohe.

No es la primera vez que la estructura neerlandesa entra en una cuita legal semejante para fichar a un ciclista: ya pasó con Wout van Aert. Hace cinco inviernos que le reclutaron del modesto Veranda's Willems-Crelan. Para acometer el traspaso, Van Aert rompió su contrato en octubre de 2018 con dicho equipo alegando que no había sido informado de su devenir y que el material con el que competía no era de calidad. Tras disputar la campaña de ciclocross con una estructura creada 'ad hoc', pudo incorporarse a Jumbo en marzo de 2019. Eso sí: su exequipo le llevó a los tribunales y Van Aert acabó siendo condenado a pagarle 662.000€ como compensación en junio de 2021. ¿Irá el 'caso Uijtdebroeks' por el mismo camino?