Pogačar se resigna a ser joven y feliz en un mundo que no comprende: "En diez años todo será distinto"
El mejor ciclista del mundo charla con Relevo sobre lo divino y lo humano tras su excelente estreno de campaña en la Clásica Jaén Paraíso Interior.

Faltan tres kilómetros para la meta de la Clásica Jaén Paraíso Interior. Tadej Pogačar lleva casi una hora de arrollador esfuerzo, en solitario y en cabeza de carrera. Acaba de reparar un pinchazo que podría haber marrado su gesta y va camino de anotarse una victoria majestuosa en su primera carrera de la temporada. Entonces se acuerda de que, a sus espaldas, sus compañeros Tim Wellens y Marc Hirschi se están jugando los puestos de honor con la cohorte de rivales que él ha dejado atrás con su ayuda. Y grita por el pinganillo: "¡Vamos, Tim! ¡Vamos, Marc! ¡A por el segundo y el tercer puesto! ¡Seguid luchando por el podio!"
En junio del año pasado, el propio Pogačar se jugó una victoria de etapa en la Vuelta a Eslovenia con su coequipier Rafal Majka a piedra, papel o tijera. Misterios de internet, se viralizó hasta los 15 millones de visualizaciones a finales de enero. "Mira, somos famosos", tuiteó Pogačar. "Nunca olvidaré esa etapa", cuenta el protagonista a Relevo. "Pese a que la meta estuviera cerca de mi casa, me encantó que ganara Rafa. Se ha sacrificado tantísimo por mí que merece mucho más que una simple victoria. Para mí fue como un triunfo propio".
"Tadej es un excelente compañero", aporta Joxean Fernández 'Matxin', máximo responsable deportivo de su equipo, UAE Team Emirates. "Le gusta ganar, y también propiciar victorias. Si Tim Wellens hubiera arrancado y ganado la carrera en Jaén, él hubiera sido feliz". Y suma otro detalle: "Nunca ha querido dormir solo, ni pedido a un compañero de habitación específico". Algunos líderes se ciegan exigiendo, o muestran deleite solamente al recibir; otros son capaces de hallar satisfacción en dar. Esos son los mejores.
La hiperconexión y el Gran Hermano
Tadej Pogačar (1998, Komenda) atiende a Relevo un martes. Horas antes se ha sentado con una televisión; el lunes ha disputado y ganado la Clásica Jaén Paraíso Interior; el domingo realizó otras cuatro entrevistas. Aun así, se presenta con una sonrisa y transmite disponer de todo el tiempo del mundo. Su naturalidad resulta refrescante, especialmente en contraste con otros deportistas que atienden a la prensa con la misma frialdad, acritud y desgana que un soldado invadiendo Groenlandia.
"Hablo con muchísima gente cada día, ¡muchísima! Da igual que haya ganado una carrera o no; siempre hay un montón de notificaciones en mi teléfono. El trabajo, que es una parte de mi vida, se suma con los amigos, la familia… Pero es lo normal hoy en día para mi generación. Estamos conectados con otras partes del mundo todo el tiempo". Continúa la reflexión. "Vivimos en un mundo que es un tanto caótico. Hacemos muchísimas cosas, siempre vamos con prisa. Recibimos muchos estímulos de las redes sociales, muchas llamadas de teléfono… De todo. Es una vida vertiginosa. En 10 años probablemente será distinto".
Eso es la hiperconexión, uno de los grandes males de nuestro tiempo. ¿Y la desconexión? "Pocas veces puedo descansar, sin ningún pensamiento en mente. Así es la vida hoy en día: nadie puede desconectar varios días seguidos. Y aun así encuentro momentos en casa, junto a mi novia, para relajarnos juntos, entrenar juntos… Vivimos una buena vida".

Todos los ciclistas viven en una suerte de Gran Hermano. Varios técnicos pautan sus comidas y sus pedaladas dentro y fuera de competición; sus entrenamientos se sincronizan al instante con los ordenadores de sus preparadores; sus movimientos son registrados por mil dispositivos. En el caso de los ciclistas de UAE Team Emirates, portan un anillo de marca Ultrahuman que chiva la calidad de su sueño, sus picos de tensión, sus momentos de distensión. Unos lo viven con resignación; otros, con repelús; Pogačar, con sencillez. "Cuando estoy entrenando en casa, mi vida es tranquila. Estamos solos mi bici, mi novia y yo. Hablo con mi entrenador cada par de días, pero no necesitamos hacer mucho énfasis en la comunicación porque nos entendemos muy bien entre nosotros".
¿Quién es su gran rival?
Este invierno, el ciclismo ha asistido obnubilado un año más a los nuevos capítulos de la histórica rivalidad de Wout van Aert y Mathieu Van der Poel en el ciclocross. También Tadej. "El Mundial de CX fue muy divertido de ver", reconoce. "Lo de Van der Poel y Van Aert es increíble. Son un ejemplo para el mundo de lo que debería ser una rivalidad. Nunca sabes quién va a ganar: un día es uno, otro día el otro… Se respetan muchísimo y ofrecen un gran espectáculo".
¿Quién sería el gran rival de Tadej Pogačar? Le hemos visto en duelos contra Primoz Roglic en las grandes, contra Jonas Vingegaard en la montaña, contra Van der Poel en Flandes, contra Enric Mas en Lombardía, contra Valverde en la Volta a la Comunitat Valenciana … y contra todo Jumbo-Visma, que logró infligirle dos de sus derrotas más memorables en la Vuelta al País Vasco 2021 y en el último Tour de Francia.

"Yo tengo muchos rivales diferentes", responde Tadej Pogačar a la pregunta de Relevo. "Prácticamente en cada equipo cuenta con un ciclista que trata de competir conmigo. En todas las carreras me encuentro con un par de rivales nuevos. Y para mí está bien así. Es mejor que haya variedad, que los nombres a seguir cambien en cada prueba".
Nuevos retos y sueños extremos
La pasada temporada, Tadej Pogačar anotó 16 victorias. Ganó todas las rondas por etapas que disputó salvo una, el Tour de Francia, en el que Jumbo-Visma le descabalgó con una estrategia magistral en Galibier y Col du Granon. Pese a ser el indiscutible número uno del mundo por segundo año consecutivo, esa simple derrota nubló el balance de los espectadores. Él le quita hierro en cada entrevista: sólo una experiencia de la que aprender, y un motivo más para atacar la Grande Boucle con motivación renovada.

Para esta temporada, desde el cuerpo técnico le sugirieron retocar su calendario eliminando el UAE Tour, una carrera primordial para UAE Team Emirates, para restarse carga y presión. "No es que Tadej lo viva con tensión", puntualiza con Matxin, "sino que la preparación de esa carrera exige una concentración en altura, y por ende un mes fuera de casa". De ahí la decisión de debutar en Jaén, el lunes, y la Vuelta a Andalucía, de miércoles a domingo: escenarios menores en los que ponerse un dorsal con menos presión. "Para mí, todas las carreras son carreras", explica el interesado. "Me gusta competir, y me da igual cómo de grande sea la carrera. Siempre siento esa adrenalina. Siempre quiero ser el mejor".
"La idea es que compita un poco más tranquilo y que se divierta en carreras nuevas", continúa Matxin. "A veces hay que buscar nuevos estímulos, nuevos desafíos, nuevos escenarios. No es una cuestión de presión, sino de privilegio. Porque poder disputar todas las carreras que corres, tengan pavé, piedras o rocas, sean para rodadores o para escaladores, es un privilegio. ¿Y qué más puede hacer Tadej en el UAE Tour? ¿Ganarlo una tercera vez? ¿Y si no lo hace? No queremos que corra para no perder, sino para ganar".
Volviendo al Tadej Pogačar persona, le formulamos una pregunta personalísima para terminar la entrevista. ¿Cree estar viviendo una vida plena? "Más o menos", duda. "No creo que quepan muchas más cosas en mi vida. Vivo bien". ¿Y qué sueña con hacer antes de morir? ¿Qué le está impidiendo hacer el hecho de ser el mejor ciclista del planeta? "Me gustaría practicar más deportes extremos", sonríe. "Saltar desde un avión, o esquiar, o practicar descenso con la bici de montaña. Me gustaría probar deportes diferentes; por ejemplo, los de motor. ¡Y más!".