El escándalo de Ben Sulayem, el último lío en el invierno más polémico de la Fórmula 1
La investigación abierta al presidente de la FIA es el enésimo follón en torno a la F1 desde el mes de diciembre.

La noticia ha sorprendido a muchos este lunes. Según la BBC, el presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, está siendo investigado por, supuestamente, haber intentado revocar una sanción recibida por Fernando Alonso en el Gran Premio de Arabia Saudí de la pasada temporada. Por ahora, el caso está en manos del Comité de Ética de la Federación de Automovilismo Internacional (FIA), que tardará entre cuatro y seis semanas en emitir un informe, tal y como indica el medio británico. Hasta ahora, ni la Federación ni Ben Sulayem se han pronunciado al respecto.
Investigan al presidente de la FIA por un supuesto trato de favor que salpica a Fernando Alonso.
— Relevo (@relevo) March 4, 2024
📌 Según BBC, Sulayem presionó para que le quitaran una sanción en el GP de Arabia 2023.
📌Acabó recuperando aquel podio en los despachos.
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No es la primera 'bomba' que ha explotado en uno de los inviernos más caóticos que se recuerdan en la Fórmula 1. Desde que concluyó la pasada temporada en el circuito de Yas Marina, en Abu Dabi, fin de fiesta en bajo la noche cerrada del 26 de noviembre, el Gran Circo ha atravesado no pocas turbulencias.
Primero fue el escándalo de Toto Wolff, mandamás del equipo Mercedes a quien a comienzos de diciembre se le acusó de recibir una supuesta filtración de información confidencial por parte de Formula One Management (FOM). Susie Wolff, mujer del jefe de la escudería alemana, era y es, además, directora general de la F1 Academy, la categoría de automovilismo femenino gestionada por la misma empresa que posee los derechos comerciales de la Fórmula 1, lo que añadía todavía más enredo a un asunto ya de por sí delicado. Hasta ahora, eso sí, el hipotético conflicto de intereses ha quedado en nada y el director de Mercedes continúa desempeñando su cargo sin grandes sobresaltos.

Varias semanas después, ya en 2024, la Fórmula 1 se contradijo a sí misma y terminó rechazando la entrada de la escudería de Mario Andretti a la parrilla, algo que había aprobado en primera instancia. "No aportaría valor ni sería competitivo", sentenciaron desde el Gran Circo por aquel entonces. "Nuestro proceso de evaluación ha establecido que la presencia de un undécimo equipo, por sí sola, no aportaría valor al Campeonato".
Solo unas horas después, recién estrenado el mes de febrero, el fichaje de Lewis Hamilton por Ferrari sacudió todos los planes de la pretemporada. El inglés, heptacampeón del mundo de la Fórmula 1, cambiará de rumbo en 2025, algo que la Scuderia anunció en un escueto comunicado que, eso sí, trastocó las portadas deportivas en todo el mundo.
Ahora, en los albores de una nueva temporada, el escándalo envuelve al equipo Red Bull, y especialmente a su director, Christian Horner. El 5 de febrero, el diario De Telegraaf desveló en primicia que el británico estaba siendo investigado de manera interna por un supuesto comportamiento inaceptable "hacia otro integrante de la escudería". Horner negó las acusaciones y el 28 de febrero, Red Bull anunció que daba por finalizada la investigación, exculpando a su jefe de cualquier acusación. Días después, eso sí, cuando todo parecía cerrado, la brecha volvió a abrirse cuando la periodista Jenna Fryer, de AP, publicó que un archivo de Google Drive con supuestas pruebas contra Horner había sido enviado a varios periodistas habituales del paddock.
Mientras el asunto se resuelve, o al menos amaga con hacerlo, la Fórmula 1 ya ha estrenado un nuevo curso, algo que incluso parece secundario después de uno de los inviernos más caóticos que se recuerdan. A los casos anteriormente comentados se unen, aunque quizá en menor grado, la sorprendente salida de Guenther Steiner del equipo Haas, la jaula de grillos en la que se ha convertido la escudería Alpine o los rumores de un mercado de fichajes que cuenta con activos tan jugosos como Carlos Sainz. Todo sea por seguir alimentando el Gran Circo. Que el ritmo no pare.