F1 | MOTOGP

El "nuevo despacho" de Marc Márquez y Lewis Hamilton para satisfacer su obsesión de volver a ganar

Los campeones, que suman 15 mundiales, compartirán destino en Ferrari y Ducati: ambos buscarán volver a ganar vestidos de rojo en un equipo italiano clásico.

Marc Márquez, durante el GP de Catalunya. /EFE
Marc Márquez, durante el GP de Catalunya. EFE
Raquel Jiménez
Jorge Peiró

Raquel Jiménez y Jorge Peiró

Si alguien hubiera predicho hace años, o incluso semanas, que Lewis Hamilton iba a pilotar para Ferrari y que Marc Márquez iba a hacerlo para Ducati, lo hubieran tomado por lunático. Pero el mundo del deporte, por fortuna, regala de vez en cuando estas enrevesadas y sorprendentes historias. Los dos fichajes del siglo en el mundo del motor, además, comparten paralelismos dentro de las vidas de dos campeones que buscan con obsesión volver a ganar.

Es muy duro para un campeón no ganar. Más todavía verse lejos de la victoria. En circunstancias diferentes, Hamilton y Márquez se han movido buscando reencontrarse con el éxito: lo del británico yéndose a Ferrari fue un bombazo sorprendente mientras lo del español fue más un giro inesperado en las negociaciones entre Ducati y Jorge Martín, actual líder del mundial de MotoGP.

El heptacampeón de Fórmula 1 lleva toda la vida en Mercedes y parecía complicado verle vestir otros colores. Hamilton se hartó de lo lento que iba su coche, una temporada más, y decidió fichar por otra escudería por primera vez en su vida. Eligió Ferrari para salir del huevo de Brackley en el que lleva desde jovencito y no ha escondido desde que se hizo oficial el fichaje que vestirse de rojo le ilusiona.

"Es bueno tener un nuevo entorno, un nuevo despacho, nuevos compañeros... siempre están esos nervios adicionales e incertidumbre de saber si vas a encajar bien en ese ambiente. Es emocionante cuando te dan la bienvenida", reconoció Hamilton en la previa del Gran Premio de Canadá. El británico ve el fichaje de Márquez y le recuerda a su movimiento rumbo a Italia del pasado 1 de enero que agitó la categoría.

"Él es increíble, adoro MotoGP y me encanta pensar en el futuro del deporte. Creo que aprenderán mucho de lo que ha pasado en Fórmula 1 con Liberty Media y habrá mucho crecimiento. Ver a Márquez en la Ducati va a ser muy guay, va a ser increíble. La verdad es que no puedo esperar a verle ahí", añadió con brillo en los ojos el piloto de Mercedes al ser preguntado en Montreal por el octacampeón.

Hambre intacta de ganar

La inesperada ilusión del piloto de Mercedes es la de todos los fans que se mueren de ganas de ver al catalán subido a una moto campeona. "Su plan es conseguir el noveno título en el equipo que sabe que es ganador, Marc no tiene tiempo porque está en la última etapa de su carrera y en Ducati tiene garantías de pelear por el Mundial", explica a Relevo Carles Pérez, narrador de MotoGP en DAZN. Ambos campeones tienen relativa prisa: si el español afrontará su siguiente proyecto con 32, el británico lo hará con 40.

Marc Márquez es un tipo "con las ideas claras", como él mismo reconoció horas antes de firmar por Ducati, cuando ardían las negociaciones y parecía que la marca italiana iba a contratar a Jorge Martín, subcampeón del mundo y actual líder. El piloto madrileño sonreía y sonreía durante el Gran Premio de Italia como si estuviera enamorado. Lo estaba, de Ducati, porque se veía subido a una moto ganadora. Pero todo se torció en unas horas.

De hecho, solo hicieron falta 96 horas para que los jefes de Ducati cambiasen su decisión de promocionar a Jorge Martín al equipo oficial por Márquez. ¿El motivo? "Desde el primer momento nos dijeron en Ducati que estaban indecisos, porque tenían a dos pilotos e incluso a Bastianini, pero que se esperarían a Mugello. Se iban a dejar guiar por los resultados, como por todo lo demás... y a mí el domingo por la noche me llegó esto", confesó hace unos días en el Larguero de la SER. Una especie de resurrección para el catalán cinco años después de su último título.

Porque si algo define al ídolo catalán es su capacidad de salir de todas las situaciones. Lo demostró en 2020 cuando una grave lesión en el húmero le complicó la vida y le obligó a pasar hasta cuatro ocasiones por quirófano. Y lo volvió a hacer el año pasado dejando el equipo de su vida para acabar pilotando la mejor moto de la parrilla. "Tengo un plan", decía hace algunas semanas. Y ahora, meses después de su adiós al Repsol Honda, ese plan se ha cumplido.

 "Este año tomé una decisión muy importante, que fue dejar el equipo Repsol Honda Team, el equipo de mi vida. La carga emocional fue dura, pero lo hice pensando en lo deportivo y en mi carrera, y eso era buscar resultados para que volviera la motivación. Le tienes que echar valor y ganas porque te expones a todo, a las críticas y los halagos, al subirte a la moto más rápida. Tenía ganas de hacerlo porque de otra manera mi carrera deportiva no iba a ser mucho más larga. Después de la lesión llevaba cuatro años sin resultados y cuesta mantener la confianza y la motivación por muy duro que seas mentalmente. Puse un plan en mi cabeza y por ahora está saliendo bien", confesaba. Y vaya si está saliendo bien.