FÓRMULA 1

La guerra entre Checo Pérez y Max Vestappen hace saltar las alarmas en el paraíso de Red Bull

El piloto mexicano deslizó que su compañero no obedeció las órdenes de equipo y pide a la escudería que aclare las cosas.

Max Verstappen y Checo Pérez, ayer tras la carrera de Arabia Saudí. /AFP
Max Verstappen y Checo Pérez, ayer tras la carrera de Arabia Saudí. AFP
Óscar Méndez

Óscar Méndez

Red Bull ha comenzado la temporada de Fórmula 1 sometiendo a todos sus rivales. Dos carreras y otros tantos dobletes para un equipo al que muchos ya dan como vencedor en el campeonato de pilotos y en el de constructores. Su dominio parece mucho mayor que el del curso pasado y de eso se han beneficiado Max Verstappen y Checo Pérez, que se han repartido los dos triunfos hasta el momento. Sin embargo, lo que debería ser un estado de felicidad en el conjunto austriaco, se oscureció un poco por la enésima polémica entre sus dos pilotos en solo la segunda carrera de 2023.

El mexicano, triunfador en Yeda tras firmar un fin de semana casi perfecto, mostraba su contrariedad tras lo vivido en pista en la última parte de la carrera. Había logrado la pole el sábado, la victoria el domingo y perdió la vuelta rápida en el último giro, y fue precisamente ese hecho lo que provocó su enfado. "Hay que hacer caso al equipo y confiar. Ellos tienen más información de la que tengo yo", comenzó antes de lanzar un dardo directo a su compañero.

"Creo que es algo que el equipo debe replantearse en cómo lo estamos gestionando, porque si el equipo te da una instrucción y no se respeta creo que no es lo ideal", señaló en clara alusión a Max Verstappen, que en la última vuelta de carrera exprimió su monoplaza para conseguir firmar la vuelta rápida y quitársela a Pérez, por lo que puede mantener el liderato en el Mundial por apenas un punto de distancia frente al mexicano.

Pero no solo a ese hecho se refería Pérez tras el Gran Premio. Cuando tenían el doblete asegurado y una vez que el neerlandés no consiguió bajar la diferencia entre ambos de los cinco segundos, desde el muro de Red Bull pidieron a sus dos pilotos que bajasen el ritmo para no correr riesgos, algo que de primeras el bicampeón del mundo no hizo. Fue ahí cuando 'Checo' preguntó por radio si su compañero había acatado las órdenes para hacerlo el después.

Tras la prueba, el director de la escudería, Christian Horner, defendió a su líder y matizó las indicaciones que les habían dado a los dos. "Los únicos debates sobre la gestión del ritmo fueron cuando apareció el problema con el eje de transmisión -en el coche de Verstappen-. En ese momento pensamos: vamos a bajar el ritmo de los dos coches, pero tan pronto quedó claro que no veíamos nada en los datos, liberamos los coches de nuevo", explicó.

Horner también quiso respaldar a Pérez y sus dudas sobre lo que estaba haciendo el neerlandés. "Siempre va a haber eso cuando eres el coche líder, siempre quieres saber que el coche que va detrás ha atendido al objetivo primero. Es normal. A nosotros, como equipo, nos preocupaba si había un problema de fiabilidad, pero una vez que vimos que no lo había era una cuestión de dejarles seguir adelante y gestionar las últimas cinco vueltas", añadió.

Hace dos semanas en Baréin ya se vivió una situación similar, aunque en aquella ocasión fue a la inversa. Verstappen lideraba y le reclamó varias veces a sus ingenieros conocer si su compañero había bajado el ritmo para poder hacerlo él, y no fue hasta unos giros después cuando por fin acató las normas que le habían dado.

Una pelea que viene de lejos

Lo vivido en este inicio de temporada entre los dos pilotos de Red Bull no es nuevo. En 2022 tuvieron varios encontronazos, algunos de ellos muy sonados, por la gestión que tanto uno y otro habían hecho durante las carreras y que pensaban que les había perjudicado. Todo saltó por los aires en el Gran Premio de Brasil en el mes de noviembre.

En Interlagos, un accidente al inicio de carrera había dejado al ya campeón del mundo sin opciones de victoria. En el tramo final y sin opciones de adelantar ya a nadie, desde el muro le indicaron que se dejase pasar por Pérez, que venía justo por detrás y estaba luchando por el subcampeonato del mundo con Charles Leclerc. Sin embargo, Verstappen no aflojó y cruzó la meta por delante. 

Pérez y Verstappen, en Brasil.  EP
Pérez y Verstappen, en Brasil. EP

Sus jefes le reclamaron por radio el motivo por el que no había frenado, y la conversación destapó unas rencillas que venían de mucho más atrás. "¿Max, qué ha pasado?", le cuestionó su ingeniero. "Ya os dije la última vez que no me lo volvierais a pedir, ¿ok? ¿Lo tenemos claro? Di mis razones y me mantengo firme", respondió el piloto.

Aquel hecho, que finalmente no tuvo incidencia en la clasificación individual, molestó al mexicano, que al bajarse de su coche comenzó a despotricar. "Estoy muy sorprendido, no se lo que pasó, especialmente por todo lo que he hecho por él. No entiendo sus razones, creo que si tiene dos campeonatos es gracias a mí. Me dijeron que me iba a dejar pasar, pero no sé cuál fue la comunicación con él. Después de todo lo que he hecho por él, es un poco decepcionante", soltó Pérez en los micrófonos de FOX.

Pero como contó Verstappen, el problema venía de lejos. Tras mantener una relación cordial durante muchas carreras, todo pareció estallar en Mónaco el año pasado. En la clasificación Pérez sufrió un accidente que dinamitó las opciones de pole del neerlandés, que salió por detrás de su compañero en parrilla. El domingo, el mexicano ganó el Gran Premio tras la mala estrategia de Ferrari y desde Países Bajos, personas allegadas a la familia del piloto de Red Bull deslizaron que el accidente había sido a propósito.

Con la guerra de nuevo en marcha, este año puede volverse más peliaguda al no tener rivales en pista. Hasta ahora, las batallas de Verstappen con Hamilton y Leclerc por el campeonato habían dejado a Pérez como claro segundo piloto del equipo, pero esta temporada si ambos podrán pelear por el título queda en manos de Red Bull, que deberá decidir qué hacer en las carreras y, sobre todo, conseguir que ambos acaten las normas.