El sueño cumplido de dos hermanos asturianos: ser campeones del mundo con el kart de Alonso
Pablo y Diego Rodríguez han logrado llevar a su propia escudería a lo más alto del Mundial de karting con los colores del bicampeón de F1.

En una infancia lluviosa, feliz y sin grandes lujos, Papá Noel encendió la chispa que encendió la llama de dos niños asturianos. Las Navidades de 1995 llenaron el horizonte de objetivos por cumplir y carreras que competir. Los fines de semana ya nunca fueron iguales y los deberes del colegio entre semana se hacían con el sábado como motor. Sería un año más tarde cuando el camino de Fernando Alonso, recién proclamado campeón del mundo de karting, y el de Diego y Pablo Rodríguez (Oviedo, 1988 y 1991) se juntaron. 27 años más tarde, su equipo, la estructura oficial de la marca de karts del bicampeón de Fórmula 1, ha logrado su primer título mundial con el joven piloto brasileño Matheus Morgatto.
A diferencia de los sueños de los niños que empiezan a progresar en el karting, cuna de formación para los futuros pilotos, los de los hermanos Rodríguez pasaban por tener su propio equipo. La situación económica en casa, donde su padre trabajaba en la mina y su madre se encargaba de los quehaceres diarios, les dejó claro que solo podrían competir hasta donde fuera posible y escalar en las categorías de monoplazas nunca pudo ser un sueño siquiera. Pero lo sábados y domingos en Noreña, a 15km de la capital asturiana, impregnaron de recuerdos especiales la mente de Pablo y Diego.
Un día, su padre, que tenía un Clio Williams y era un apasionado de los rallies, les reunió a los dos y les señaló a un un chaval más mayor: "Ese de ahí acaba de ser campeón del mundo". Era 1996 y Fernando Alonso Díaz se había impuesto unas semanas antes en el Mundial junior de Gante (Bélgica). "Fue como 'ostras, ese es un campeón del mundo'. Luego, hicieron amistad mis padres con los suyos en los circuitos y él me empezó a enseñar cuando empecé a competir de pequeño… y hasta el día de hoy", recuerda Pablo, en conversación con Relevo.

Antes de los 15 años ya sabían lo que era trabajar de mecánicos con los pequeños karts y cuando Pablo, el más pequeño, cumplió 17, dejaron de competir al volante. Los inicios al otro lado del muro de boxes no fueron sencillos, pero cada año fueron aprendiendo, no siempre con buenas experiencias, lo que implica trabajar en un equipo de carreras a pequeña escala, que es lo que son las estructuras de karting. Llegaron a salir al extranjero con Genikart y hace justo 10 años, en 2012, montaron su propia escudería, DPK Racing. Poco a poco fueron sumando pilotos, haciéndose un hueco en el panorama nacional y logrando resultados.
"Venimos de una familia trabajadora y económicamente nunca pudimos pensar más allá, porque el motor es un deporte muy caro y desde pequeños nos inculcaron que era muy difícil competir y que lo haríamos hasta donde se pudiera, disfrutando. Sabíamos que queríamos vivir de esto, pero como pilotos era muy, muy difícil y vivir como mecánicos y trabajar en este mundo era más factible. Lo tuvimos claro desde los 8-9 años", cuenta el menor de los Rodríguez.
"A mi hermano siempre le gustó mucho la mecánica, pero yo era más de siempre que venía alguien nuevo a rodar, me encantaba acercarme y contarles cómo hacer las curvas, cómo frenar, cómo gestionar la carrera. Cuando tenía 12 años recuerdo que los chavales de 20 que empezaban en KZ [categoría de karts con marchas] yo iba a enseñarles, o a intentarlo (risas)".
En 2020, se encontraron en la posición adecuada y en el momento adecuado. FA Karting, la marca de karts de Fernando Alonso, les eligió como escudería oficial a nivel internacional para los campeonatos FIA de OK y OK junior. El bicampeón del mundo de F1 no ha quitado el ojo de encima a DPK Racing desde entonces. "Tenemos muy buena relación y no podemos estar más que agradecidos de todo lo que nos enseñó, nos enseña y todo el apoyo que nos da. Está pendiente siempre, le gusta mucho todo lo que sea cuatro ruedas y motor. Tiene mucho trabajo, pero siempre está con un ojo puesto en los jóvenes pilotos, ahora a través de su academia A14. Hablamos a menudo y se interesa por todo", cuentan los Rodríguez.
El sueño se cumplió este septiembre de 2022, cuando el piloto brasileño de 18 años Matheus Morgatto dio el primer título de campeones del mundo de karting a DPK Racing. El trabajo de toda una vida cobró sentido en Sarno (a 60 km de Nápoles, Italia). La emoción les embargó y las felicitaciones se sucedieron, pero la más especial, como no podía ser de otra manera, fue la de su todavía hoy ídolo.

"Al final es la marca de nuestro ídolo, que es un buen amigo y todo, para nosotros es un orgullo tremendo. Ni en sueños pudimos imaginar que pudiéramos llegar a ser campeones del mundo, pero lo hemos conseguido y estamos súper orgullosos", dicen. A ellos, que crecieron junto a piloto de Alpine, forjando una amistad que solo las mañanas de frío y lluvia en un circuito de karting pueden forjar, nunca les ha sorprendido los múltiples hitos y éxitos de Alonso, "le veíamos como un dios; tiene un talento sobrenatural".
"No fue sorpresa que llegara a la F1 porque siempre fue algo normal, lo veía como un dios, era muy superior. Me ponía nervioso al verle y a día de hoy me sigue pasando. Siempre le apoyamos y lograr conseguir lo que consiguió siendo español, fue histórico. Nunca en la vida se repetirá una hazaña así de alguien que llegó con tan pocos medios, con un talento tan sobrenatural… y a día de hoy sigue siendo especial", añade Pablo.
Morgatto, un talento de futuro
Los Rodríguez han contado en los últimos años con jóvenes promesas que han empezado a dar el salto a monoplazas. Es el caso de Pepe Martí, que este 2022 ha disputado su primera temporada en Fórmula 3 con Campos Racing. Pero también el último campeón de la F4 española, Nikola Tsolov, pasó por sus filas. De Morgatto, dejan claro que es "un chico 10".
"No se gana un campeonato del mundo por casualidad y más en la forma en la que lo hizo él. El triunfo fue muy, muy merecido. De cinco clasificatorias, ganó cuatro; la final la ganó con dos segundos y pico de diferencia y eso no es casualidad. Es fruto del trabajo y el talento. Es un chico 10. Un piloto muy bueno y se lo merece. Entiende muy bien el material , sobre todo los neumáticos, que fueron claves en este Mundial. Él conduce muy limpio, muy fino con el volante, y eso es clave. Era muy difícil sacarles el mejor rendimiento y él lo hizo perfecto. Lo hace todo fácil. Además, es brasileño y muy bromista. Es un crack", apuntan.
El joven asegura que nada más cruzar la meta el pasado 18 de septiembre rompió a llorar al recordar todos los sacrificios de sus últimos años, cuando se ha tenido que distanciar de sus amigos de siempre al tener que entrenar y competir en Europa. Morgatto se convirtió en el primer brasileño desde Ruben Carrapatosso, en 1998, en ser campeón del mundo.

"Mi referencia siempre fue Ayrton Senna, no podía ser de otra manera. En Brasil, cada piloto le vemos como el top de todos. Ganar con el kart de Fernando Alonso es algo simplemente increíble y me inspira muchísimo. Le conocí en 2019 y es uno de mis ídolos. Fuera de la pista es un tío súper simpático, pero dentro de ella es duro. Me encanta ese estilo", asegura a Relevo.
Morgatto, que terminó el colegio el año pasado y espera poder entrar en la Universidad, sueña con pilotar algún día en Fórmula 1 o en el DTM alemán. Pero en el horizonte tiene ya sus primeras ofertas para dar el salto a las categorías de monoplazas de formación o a los GT. La escuela asturiana de los hermanos Rodríguez y su asociación con Alonso vuelve a servir de trampolín para el mañana.