La última entrevista de Ayrton Senna: "Prefiero no involucrarme en el tema y estar callado"
'Autosprint' lanza el audio inédito en su web en coincidencia con el 30º aniversario de la muerte del piloto brasileño.

"Callado". Parece profética la última palabra que pronuncia el tres veces campeón del mundo Ayrton Senna. Es, en realidad, el epílogo de una frase llena de tristeza, resignación y melancolía. "Prefiero no involucrarme en el asunto. La experiencia me ha enseñado que es mejor estar callado". Es el génesis y el fin de una conversación informal que tenía guardada en una cinta magnética de una vieja grabadora el periodista italiano Fulvio Solms, y que aparece publicada tanto en el semanal Autosprint como el Corriere dello Sport.
Fue la última entrevista pública de uno que -como los genios hipersensibles y atormentados- elevó la Fórmula 1 a la categoría mayestática de arte. Era el 29 de abril de 1994, y Ayrton se encontraba profundamente turbado por el accidente de su amigo Rubens Barrichello en la Variante Bassa (circuito San Marino). Le vio vivo de milagro, y aunque inicialmente su ímpetu le llevó a denunciar una falta de seguridad en las dieciséis pistas del Mundial, finalmente optó por evitar echar otro pulso a la FIA. "En el pasado tuve muchos problemas mientras intentaba hacer cosas que me parecían justas, por eso es mejor callar ahora".
El destino le tenía reservado un episodio cruel, antes de llevarsele por delante el 1 de mayo en el Gran Premio de Imola, tras un accidente mortal. Entonces ya era piloto Williams, y acababa de cumplir 34 años este gigante de Sao Paulo que debutó en la F1 en 1984 (Toleman) y ganó tres mundiales con McLaren (1988, 90, 91).
«Se mueren menos en pista»
Dicen que desde cuando Senna no corre ha dejado de ser domingo. Lo curioso es que ese 29 de abril, a eso de las tres y algo de la tarde, ya se dibujaba un páramo agreste con tintes póstumos. Estaba Senna junto a su jefa de prensa -Betise Assumpçao- para atender a los periodistas en el box. El ritual era el mismo de siempre: primero los anglófonos, luego los brasileños, seguidos de los italianos… Cada uno en su lengua, y siempre añadiendo un último retazo de generosidad. "¿Queréis hacerme más preguntas?". Así fue el marco de la última charla con Senna, entre ruido de motores y sinsabores del alma. Senna venía del hospital, donde estaba ingresado Barrichello. "Hay determinados lugares, en todas las pistas del campeonato, que no están preparados para evitar accidentes. En cualquier circuito hay al menos un punto que no es seguro para la velocidad que cogemos".
La última entrevista de Senna, según cuenta Fulvio Solms en su artículo de Autosprint, adquiere tintes más polémicos cuando un periodista le suelta una frase lacónica que esconde un mundo. "Afortunadamente, a día de hoy se muere menos en la pista". A continuación, le brinda la posibilidad al piloto brasileño de liderar un grupo que haga huelga, que pare y se rebele ante ese business sin escrúpulos que no entendía de peligros ni pactaba con la moral. No es que les utilizara como en los 70 u 80, sino más bien les infravaloraba. Es entonces cuando Ayrton -un mago de la reflexión, un filósofo grácil- se apropia del silencio unilateralmente, y finalmente decide que ya basta de guerras contra Jean Marie Balestre, presidente entonces de la FIA. "Mejor estar callado".
"Hay determinados lugares, en todas las pistas del campeonato, que no están preparados para evitar accidentes. En cualquier circuito hay al menos un punto que no es seguro para la velocidad"
Muchos dicen que fue su condena de muerte, aunque en realidad fue el penúltimo episodio de alguien que, amando demasiado la vida, no se cansaba de retarla. El día después, el sábado, no habló porque falleció el piloto Roland Ratzenberger tras un impacto violentísimo. El austriaco había superado la recta, se disponía a coger la curva Villeneuve. Iba a 300 km/h, y el alerón delantero del Simtek se desprendió, lo que le hizo perder adherencia en la parte delantera del monoplaza. Era el segundo día de pruebas clasificatorias del tercer Gran Premio del curso, que debutaba ese año. Sólo 24 horas más tarde, el domingo 1 de mayo, le tocó a Ayrton Senna tras estrellarse en la curva del Tamburello. Dentro del habitáculo llevaba una bandera de Austria. La Biblia la había dejado en su mesita de noche. El mundo había cambiado para siempre.
Motivos para seguir
Uno de los periodistas que mejor conocían a Ayrton Senna era Giorgio Terruzzi, que escribe hoy para Corriere della Sera, donde acaba de publicar los entresijos de la última noche de Magic. "Hubo un instante muy tentador cuando pensó seriamente dejarlo todo, pero duró poco. Fue cuando en la habitación del hotel, el responsable técnico de la F1 (Sid Watkins) le dijo que era el mejor del mundo. Era el momento perfecto para marcharse y disfrutar de la pesca".
Lejos de la sugerencia, Senna fue hacia adelante con la idea de igualar los cuatro mundiales de su gran rival Alain Prost, pero sobre todo le estimulaba la nueva rivalidad con un joven Schumacher, quien había vencido en las dos primeras pruebas del año. El artículo podría completarse con renglones torcidos que no tienen, no merecen mayor explicación.