Una española al frente de las Leonas del Atlas y sorprendida con sus recursos: "Se lesiona una jugadora a las 9 y a las 11 ya hay parte médico"
Sara Merino es la nueva seleccionadora de Marruecos, que aspira a dominar África y prepara el asalto al Mundial de 2025.

Del Pirineo aragonés a la cordillera del Atlas. Esta es la ruta de la increíble aventura de la entrenadora española Sara Merino, que ha sido nombrada como nueva seleccionadora de Marruecos. Todo empezó con una llamada a las 10:00 de la mañana el pasado 28 de julio. Nuestra protagonista se encontraba en un campus de verano en Broto, un pequeño pueblecito en la falda del Parque Nacional de Ordesa. Sonó el móvil. Era José Venancio López.
"Me llamó para preguntarme qué estaba haciendo porque habían contactado con él desde Marruecos", explica a Relevo. Fue una llamada muy corta. "Ni me esperaba que me llamara ni que me propusiera que el seleccionador masculino marroquí le había dicho que necesitaban una mujer para llevar el equipo femenino y me dijo que si podía ponerse en contacto conmigo". Y así fue como Hicham Dguig, primer entrenador del Mundo en participar en tres Mundiales de Fútbol Sala con la misma selección nacional, le realizó una propuesta que le ha cambiado la vida.
"Quiero que lideres el fútbol sala femenino en Marruecos", le dijo vía WhatsApp. Ella no hablaba francés y él tampoco hablaba inglés, pero se entendieron. Sara necesitaba tiempo para asimilar la noticia. La seleccionadora aragonesa femenina desde 2019 tenía una oferta en firme para ponerse al frente de las Leonas del Atlas y trabajar para la Federación africana que más está apostando por el fútbol sala. "Quieren ser los mejores de África", asegura la nueva entrenadora de Marruecos.
No podía ser de otra manera, teniendo en cuenta que el equipo masculino es una de las potencias mundiales emergentes y dominador del continente tras ganar las dos últimas Copas Africanas. "Pasar de dirigir a una selección autonómica a entrenar a un equipo nacional de la noche a la mañana da mucho vértigo, pero tengo muchísima ilusión y un gran compromiso", afirma esta aragonesa de 33 años que ha sido jugadora, árbitra, entrenadora y tiene experiencia en gestión.

Sara no quería emprender esta aventura en solitario y por eso solicitó a la Federación de Marruecos que en su cuerpo técnico estuviera presente Óscar Horna, una persona de su absoluta confianza. Otro entrenador aragonés nivel 3 con el que lleva trabajando conjuntamente desde 2014. Ambos viajaron a Rabat el 15 de agosto para conocer el proyecto y ultimar los detalles de su contrato durante tres días. "Dijeron que sí a todo lo que les propusimos. Han apostado por nosotros porque creen que el futsal español es el mejor a nivel mundial y saben que la escuela española dará resultados", explicó.
En aquel primer viaje a Marruecos pudo recordar como "estando en el colegio, los chicos de mi edad no me dejaban jugar con ellos y tenía que jugar con mi hermano pequeño". San Viator, Red Star, Pinseque, el ascenso a Segunda División con el Sala Zaragoza y por supuesto el Dominicos. "Empecé a entrenar al equipo de educación infantil porque yo jugaba allí. Me propusieron coger el equipo de los más pequeños y fue donde me fui sacando las titulaciones". Capacitación que le ha llevado hoy a dirigir a Marruecos.
La nueva seleccionadora de Marruecos vive en Madrid y por la mañana trabaja en un equipo de fútbol de la Segunda Federación (Ursaria) en labores administrativas y logísticas y por la tarde entrena en el Futsal Sanse. Ha conseguido cuadrar sus responsabilidades para viajar una vez al mes y entrenar una semana entera, de domingo a viernes, en el complejo Mohammed VI, el más grande de África. "Poseen una cantidad de recursos increíbles, tanto humanos como materiales y técnicos. Se lesiona una jugadora a las 9 de la mañana y ya tienes parte médico a las 11", relata.

Merino afronta un reto apasionante, pero empieza de cero. La selección femenina de Marruecos lleva año y medio entrenando y tan solo ha realizado cinco convocatorias. Todas las jugadoras juegan al fútbol 11 y su única experiencia en el fútbol sala son pequeños torneos. "A nivel técnico tienen mucho nivel porque son jugadoras habilidosas, pero tácticamente tenemos mucho margen de mejora y trabajaremos en el posicionamiento y en la estrategia", detalla.
Al igual que ha hecho Dguig con jugadores marroquís en la Primera División de España como Khalid, Hamza, Anás o Charaoui, Sara Merino también ha reclutado talento en nuestro país buscando jugadoras en Ceuta como Mallda Habib y en Cataluña, incluso procedentes de la Queens League. La seleccionadora de Marruecos es consciente de que está al frente de "un proyecto diferencial. Con los medios materiales y humanos que disponemos puedes aspirar a lo que quieras. Queremos ser campeonas de África", vaticina.
Sabe que las selecciones europeas como España, Portugal o Ucrania, las sudamericanas con Brasil y Argentina y las asiáticas (Irán o Japón) "llevan años trabajando y en Marruecos solamente uno" y por eso su primer objetivo es medir el nivel real de su selección y por eso ha aceptado la invitación para disputar un torneo internacional en Croacia del 6 al 8 de enero. Será el primer test real de Sara Merino al frente de Marruecos. "Primero queremos disfrutar, con toda la ilusión y el compromiso con el que hemos afrontado este reto y al mismo tiempo queremos competir y hacer un buen papel. Somos ambiciosos", detalla.
La seleccionadora marroquí califica el reciente anuncio por parte de FIFA de la primera edición del Mundial en 2025 como un hecho "histórico". "Es una alegría enorme que se vaya a hacer realidad. Por fin se han comprometido a organizar una competición en la que estarán todos los países. Es muy positivo para el fútbol sala femenino. Trabajas para un objetivo muy claro de clasificarnos para una cita histórica en 2025. Habrá dos selecciones africanas y ya estamos programando las siguientes convocatorias con la misión de competir y seguir mejorando, pero tenemos el reto de ganar la Copa de África y estar en esa primera Copa del Mundo", finaliza.
ÚNICO PRECEDENTE DE UNA MUJER ESPAÑOLA EN UNA SELECCIÓN
Cristina Avellán, seis meses en Irán
Los entrenadores españoles son garantía de éxito en el Mundo como José María Pazos, Miguel Rodrigo, Jesús Candelas o Bruno García, pero a nivel femenino, tan solo existe un precedente como el de Sara Merino. La alicantina Cristina Avellán llegó a dirigir a la selección de Irán en 2007, pero apenas estuvo seis meses al frente del equipo asiático. Vivía en un hotel de cuatro estrellas a las afueras de Teherán y según declaró en su día "profesionalmente me hubiera quedado, pero personalmente estaba algo incómoda porque las leyes islámicas me impedían hacer deporte, algo muy importante para mí, si no era tapada por completo".