Las lágrimas de un Balón de Oro anunciando su retirada
El brasileño Neto superó un tumor en la cabeza y otro en el pulmón en 2017 y con 41 años, pone fin a su laureada carrera por una lesión de rodilla.

Dovenir Domingues Neto anunció, con un conmovedor vídeo en su perfil de Instagram, su retirada con 41 años debido a una lesión en el ligamento colateral de su rodilla derecha, del que ya fue intervenido en 2008 siendo jugador de Movistar Inter. El Balón de Oro en 2012 no pudo contener las lágrimas, a tan solo diez días del primer partido del Praia Clube en la Liga Nacional de Brasil, en la que iba a ser su última temporada como profesional tras una laureada trayectoria.
"Como había dicho que sería el último año, el fútbol sala llegó a su fin. No quería que fuera así. Quería que fuera en la cancha, jugando, haciendo lo que tanto amo, pero Dios así lo quiso. Estoy agradecido con Dios por todo y no podría ser diferente en este momento difícil y doloroso y con una recuperación por delante. Al menos profesionalmente no podré hacer lo que tanto amo. Levantaré la cabeza y seguiré con nuevos proyectos. Soy optimista y creo que esta lesión es para seguir adelante y buscar nuevas oportunidades. Todo se resolverá de la mejor manera posible", declaró sin poder contener el llanto.
Detrás del emotivo relato del cierre brasileño, con una escenografía perfectamente cuidada delante de dos cuadros que "que representan mi vida; el trofeo de la FIFA y mi hija", se esconde una historia de superación increíble de un campeón del Mundo. Un ejemplo de resiliencia tras superar un tumor en la cabeza y otro nódulo cancerígeno en el pulmón derecho, después de sufrir un desmayo y convulsiones durante un entrenamiento con el Kairat Almaty de Kazajistán en enero de 2017.
Volvió a jugar seis meses después de pasar por el quirófano
Contra el pronóstico médico de la mayoría de oncólogos, el elegido como mejor cierre de la Liga Nacional de Fútbol Sala en 2008, acostumbrado a competir y ganar volvió a jugar con el Magnus Futsal en Sorocaba (Sao Paulo), al lado de su compañero de selección Falcao, el 7 de agosto de 2017. Solo seis meses después de la cirugía para extirparle un tumor cerebral y un nódulo cancerígeno del pulmón el 3 de febrero, que resultaron ser benignos. Totalmente recuperado y con 36 años, el laureado jugador aseguró que "era el primer partido de su vida".
Se retiró en 2018 y decidió contar su vida como ejemplo de cómo luchar al cáncer en conferencias por todo Brasil, al lado de su inseparable hija Manoela. Cuando a Neto le diagnosticaron el cáncer, su mujer Juliana estaba en el tercer mes de gestación y le acompañó en todo el proceso de la enfermedad hasta que en julio dio a luz a la pequeña, justo al mismo tiempo que su progenitor recibía el alta médica para volver a jugar. La paternidad fue la inspiración para luchar contra la enfermedad y volver a las pistas de fútbol sala en una victoria de pura vida con una fe inquebrantable. "Dios escribe mi historia de la manera más hermosa posible", dijo.
Perdió el trofeo de la FIFA en un evento solidario
El partido no había acabado y en 2020, Neto decidió fichar por el Praia Clube, el equipo de su ciudad natal, Uberlândia, para poner un colofón de película a su carrera con exitosos pasajes en España, Rusia, Croacia, Kazajistán e Italia. Volvía al mismo sitio donde con tan solo cinco años, convenció a su madre para que lo inscribiera en la escuela de fútbol sala y a su entrenador para que le dejase jugar, ya que solo podían inscribirse niños a partir de siete. "Si logras seguir el ritmo, te quedas", le dijo. Y se quedó y se convirtió en una leyenda que logró levantar la Copa de campeón de Minas Gerais en 2021 y 2022 y llegar a los octavos de final de la Liga Nacional de Futsal (LNF) en la pasada temporada.
En el Mundial de Taiwán 2004, Neto falló el penalti clave en la semifinal ante España, pero ocho años más tarde se redimió marcando el gol decisivo, faltando 19 segundos para la conclusión de la prórroga de la final, que le dio el título a Brasil frente al equipo español en Tailandia 2012 y fue elegido como mejor jugador logrando el Balón de Oro. En 2018, el internacional verdeamarelho pidió ayuda en redes sociales para encontrar el trofeo que le entregó Joseph Blatter como presidente de la FIFA, después de ver que no estaba en casa de sus padres como todos sus galardones. Se extravió en un evento solidario y nunca apareció. Siempre le quedará el mejor título posible, su épica victoria al cáncer.