FÚTBOL SALA

El 'Messi' del Futsal que se retiró tras una lesión que "parecía un accidente de moto"

En el Mundial de Tailandia 2012, el seleccionador de Argentina, Matías Lucuix, sufrió una triple fractura en la pierna y tres años después puso fin a su carrera como jugador.

El seleccionador agentina, Matías Lucuix, durante una rueda de prensa en el Mundial de Uzbekistán. /AFA
El seleccionador agentina, Matías Lucuix, durante una rueda de prensa en el Mundial de Uzbekistán. AFA
Gustavo Muñana

Gustavo Muñana

Argentina jugará el próximo domingo (17:00 horas) la final del Mundial de Uzbekistán contra Brasil. Será la tercera consecutiva de la Albiceleste y en todas ellas ha estado presente Matías Raúl Lucuix (Buenos Aires, 20 de noviembre de 1985). No como jugador, el rol al que parecía predestinado, sino como segundo entrenador o seleccionador. Una lesión "mas parecida a un accidente de moto" le apartó de su destino primigenio para redirigirle -tras un calvario de tres años- a un banquillo en el que vuelve a sonreír y brillar.

Los que tuvieron la suerte de verle jugar recuerdan un talento sobrenatural -forjado en potreros- y una deslumbrante elegancia porteña que le llevaron a salir de River Plate con 22 años rumbo a Caja Segovia para jugar junto su 'hermano mayor' deportivo, Diego Giustozzi. Había rechazado ofertas de Italia previamente y en el mítico pabellón Pedro Delgado se encontraría con otra persona clave en su vida, su 'maestro' Miguel Rodrigo. Tras ganar el jueves a Francia en semifinales, se acordó del técnico español, que ha sido expedientado por FIFA al criticar lo sucedido en el partido entre los galos e Irán: "Le quiero mandar un saludo porque ha sido un referente para mí y esta victoria le va a poner muy contento. El mundo del futsal merecía esta victoria".

Cuatro años en la ciudad del Acueducto le situaron en la élite mundial hasta el punto de ser escogido por Movistar Inter para liderar una nueva era. El conjunto madrileño atravesaba una de sus peores épocas y necesitaba una estrella y el elegido era Matías Lucuix. Tras una durísima pugna con el Barça, la sensación de la Liga Nacional de Fútbol Sala acababa de verde. Youtube ya tenía un amplio catálogo de vídeos del jugador del argentino al que todo el mundo consideraba el 'Messi' del futsal. La 'varita' de Mati iluminaba a la escuadra interista y quería guiar a Argentina en el Mundial de Tailandia 2012.

Sin embargo, el 8 de noviembre de 2012 la 'varita' de Mati se quebró en el Nimibutr Stadium de Bangkok. Era el último partido de la fase de grupos ante Australia y el talentoso ala diestro ya había marcado un golazo (3-1). Sin embargo, en una jugada en banda, intentó arrebatar el balón a Tobias Seeto y el jugador australiano descargó toda su fuerza en la pierna diestra de Mati en lugar del balón. Quedó tendido en el suelo. En España, Julio García Mera y Jesús Clavería compartían mesa y mantel viendo el partido. El director general y el director deportivo de Movistar Inter perdieron el apetito. Sabían que la lesión era grave, pero nunca pensaron que sería el principio del prematuro fin de su estrella. "Su pierna sufría una lesión de las que llaman catastrófica, tenía unos daños más propios de un accidente de moto que de una jugada de fútbol sala", recordó Julio García Mera.

José María García no reparó en gastos y traslado de inmediato a Matias Lucuix desde Bangkok a Madrid donde le esperaba el jefe del Servicio de Traumatología de la Clínica Cemtro, Pedro Guillén, para operarle de una fractura desplazada de tercio distal de peroné, más fractura oblicua con tercer fragmento de tercio medio y distal de tibia, y fractura de maléolo tibial interno. "No es una lesión habitual en este tipo de deportes, es más normal en deportes de contacto y aun así no es algo frecuente, es muy rara y ha sido una lesión de las más complicadas que he visto", aseguró el prestigioso galeno. La intervención consistió en la implantación de una placa en la tibia y otra en el peroné, fijadas con 20 tornillos, para recuperar la funcionalidad de la pierna.

Matías perdió su sonrisa. Lo que era un tiempo estimado de recuperación de 10 meses acabaron siendo tres interminables años de calvario pegado a unas muletas con dos operaciones más de por medio. Casi pasó casi más tiempo con el fisioterapeuta de Movistar Inter, José Prieto, en la camilla y en la piscina que, con su pareja, pero su retorno era imposible. Con 27 años anunció su retirada el 10 de noviembre 2015. "Comparto con ustedes mi decisión de dejar de jugar profesionalmente y dedicarme a nuevos proyectos deportivos", escribió en X. El mejor jugador argentino de la historia había aprovechado su convalecencia para realizar los cursos de entrenador.

Tras la lesión de Matías en noviembre de 2012, Movistar Inter mantuvo la esperanza de recuperarle, pero Julio García Mera sabía que el equipo necesitaba una estrella y se lanzó a por el fichaje de Ricardinho, que concretó en septiembre de 2013. El astro portugués se despidió así de su compañero, con el que nunca llegó a compartir pista frustrando así el sueño no solo de los aficionados interistas, sino del fútbol sala mundial. "El deporte pierde un genio, un campeón y un luchador, pero gana un jugador modelo y un ejemplo de crack. Mereces lo mejor. Todos en este deporte nos acordaremos de tí como el Mati de la varita".

En enero de 2016, su 'hermano mayor' Diego Giustozzi le reclutó como segundo entrenador para la Selección de Argentina y responsable del equipo Sub-19. El 1 de octubre de aquel mismo año, la Albiceleste rompía en el Mundial de Colombia el duopolio de España y Brasil y ganaba en la final a Rusia (5-4). La importancia de este título fue tal que, a instancias de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, en mayo de 2019 presentó un proyecto de ley para formalizar el reconocimiento de esta fecha con el Día del Futsal. Matías escribió en sus redes sociales un mensaje lleno de resiliencia y agradecimiento: "¡El deporte y la vida siempre te da la revancha! En Paz. Gracias, Diego Giustozzi".

En 2018, ElPozo Murcia convenció a Diego Giustozzi para dar el salto a la Primera División y en AFA (Asociación del Fútbol Argentino) tenía claro que su relevo era Matías Lucuix. El proceso de transición no fue fácil con algunas derrotas, pero en el Mundial de Lituania 2021, la Albiceleste tan solo cedió su corona en la final ante Portugal (1-2). A pesar de la derrota, Matías Lucuix realizó otra reflexión que define el carácter de un genio en la pista y en el banquillo. "Cuando pasas por momentos difíciles en el deporte, como mi lesión que forzó mi retiro, te sientes herido. Te preguntas: '¿Por qué yo?' y no encuentras explicación...Pero en esta Copa del Mundo, me reencontré; sentí la necesidad de estar en esos lugares donde había estado durante tanto tiempo, en los momentos que me habían hecho tan feliz. Estoy realizado; estoy agradecido por lo que este deporte me brinda, los momentos que me permite vivir, y por la maravillosa responsabilidad de representar a mi país. Estaré eternamente agradecido". 

El Humo Arena de Tashkent será el escenario de un nuevo clásico sudamericano. Tres años después, el domingo, su némesis continental, Brasil, se cruzará nuevamente en el camino por un título como en la Copa América del pasado 11 de febrero. "Creo que nunca se le ha dado el valor necesario a la selección argentina, siempre se decía 'fue por suerte', 'fue por casualidad', pero creo que ya tres finales consecutivas no son casualidad", aseveró Matías Lucuix. "Es trabajo, mucha dedicación, constancia y respetar a un grupo que viene haciendo las cosas muy bien durante muchos años. Más allá de que el camino nunca fue hacia arriba, sí tuvimos altibajos, nos sobrepusimos y nos dio mucha fuerza", finalizó el seleccionador argentino.