Alfredo Duro revive su carrera antes de 'El Chiringuito': "No aprendí nada trabajando con José María García. Nada de nada"
El conocido tertuliano televisivo fue, además de periodista en diferentes medios, director deportivo del Getafe y de comunicación del Córdoba.

Para nada se imaginaba Alfredo Duro (Madrid, 1960) que iba a estar tan metido en las redes sociales como lo está hoy día. Es más, le da un poco de "susto" toda esta transición tecnológica tan rápida que estamos viviendo porque asegura que "una innovación me cuesta, a mí no me vengas con cinco a la vez". Y es que en este sentido, dedicarse a la comunicación requiere "estar corriendo todo el día porque esto va rápido". Reconoce que alguna que otra vez va a ver al Getafe y que sufre mucho. Con el paso de los años, Alfredo Duro asegura que se ha vuelto "más ultra" y salta cuando se menciona al conjunto azulón. Se le conoce sobre todo como tertuliano de El Chiringuito y muchos olvidan que ejerció de director de comunicación del Córdoba (2013) y de director deportivo del Getafe (2014 a 2016).
"Lo del Getafe es digno de un estudio científico. Yo creo que seguramente es el club más desconocido del mundo. Y no creo que haya un club en todo el mundo sometido a más prejuicios. Te voy a decir prejuicios porque quiero ser elegante. En realidad, lo que debería decirte es que no se pueden sacar más gilipolleces de la boquita por parte de toda esta calaña de ignorantes", afirma un Alfredo Duro que pone la directa.
¿Qué echa de menos de esa época en el Getafe como director deportivo?
Yo me lo pasaba muy bien, aparte de la responsabilidad que tienes. Me lo pasaba muy bien con las informaciones que me llegaban de los otros equipos. Estando en el Getafe te enterabas e incluso vivías cosas importantes que le pasaban al Madrid, al Barcelona, al Atlético de Madrid, al Valencia, al Sevilla, al Betis, a todos. Primero porque tú estabas con ellos, estabas en contacto con ellos de mil maneras diferentes. En el fútbol todo se sabe, más tarde o más temprano te enteras de todo. Y luego, directa o indirectamente, también tienes contacto con gente que estaba en primera línea, que tenían la posibilidad de conocer cosas por las que el periodismo daba una mano.
De anécdotas está usted servido.
Bueno, yo recuerdo una destitución de un entrenador en un club muy importante que es producto de un mal resultado contra nosotros.
Y no me lo va a decir, ¿no?
Te digo que estoy en un hall amplio, estoy con ellos, al lado, y no les importaba. Y están hablando de la necesidad de tomar una decisión. Y a mí y al presidente (Ángel Torres) nos preguntan: 'Yo creo que esto ya no va a más, ¿no?'. Yo era partidario, efectivamente, de que tomaran la decisión que tomaron. Ese club tiene un hall muy amplio, muy amplio el palco y una sala de trofeos que no veas, además. Una sala de trofeos más amplia que el club todavía.
Quiero ir un poco más allá. De los viajes en coche para ir a ver al Getafe cuando usted era periodista y Ángel Torres no estaba en el club. ¿Los echa de menos?
Sí, porque es una época que está perdida. Vamos a ver, es que hay dos periodos. Hay uno en el que yo estoy con Ángel, él tarde o temprano va a entrar en el club, pero no es presidente, no es el propietario del club. Y él tiene una primera etapa en la que el equipo estaba, creo que en Segunda B, y él llegó a ser vicepresidente. Luego se marchó por discrepancias con la presidencia y luego ya más adelante, en el año 2002, fue cuando él llega ya al cargo. Bueno, la cosa cambia. Entonces yo, en aquella primera etapa… claro, Ángel y yo éramos muy disidentes con la manera que había de entender el club. Era un equipo que tenía un techo por la gente que lo gestionaba. Y nosotros teníamos muchas ambiciones, nosotros teníamos ciertos delirios de grandeza. Y teníamos la confianza de que una gestión bien llevada, con el conocimiento real de los pasos que había que dar, al equipo le podía hacer crecer mucho. Es evidente que hablábamos de alguna división, quizá en la Primera no reparábamos tanto, pero bueno, teníamos un horizonte en el que no se descartaba nada.
Y tendréis mil curiosidades.
Yo recuerdo haber ido, por ejemplo, a una eliminatoria de Copa. Jugaba el Getafe contra el Sestao, el Sestao de Irureta, antes de su fichaje por el Dépor. Habíamos eliminado al Deportivo de la Coruña, con una eliminatoria que había sido histórica para nosotros, habíamos ganado por la mínima en Getafe y luego empatamos a dos en Coruña. Nos tocó con el Sestao y yo me fui con Ángel. Luego a la vuelta nos pilló una nevada brutal, porque era invierno de los de antes, y en el puerto de Somosierra tuvimos que estar allí parados un montón de horas, que nos pasaron una colección de camiones. Ángel tenía una discoteca, una de las importantes de Getafe, de la que se abría a las siete de la tarde o a las seis y media y luego ya se cerraba cuando se cerraba. Y yo a lo mejor estaba con él, me iba a casa, dormía un ratito, y a las tres de la mañana quedábamos, y nos íbamos de madrugada. Nos íbamos al sitio que fuera para ver al Getafe.
¿Cuándo se produce esa conversación donde habláis de entrar en el club?
Nosotros teníamos la relación de amistad suficiente en la que las cosas iban caer por su peso. Y si yo me iba a ir al Getafe con él solo me podía ir de director deportivo. No había otra opción porque eso era lo que yo ya empecé a hacer incluso trabajando en Onda Cero, empiezo a hacer operaciones de fichajes para el Getafe. Las dos últimas temporadas antes de subir a Primera, que es cuando Ángel asume la presidencia y la propiedad del Getafe a todos los efectos, yo ya tengo una colaboración con él mucho más estrecha en todo. Comenzamos ya a trabajar sobre la pista de algunos jugadores que podrían ser interesantes y yo empiezo a participar en esas operaciones y hablar de jugadores que nos pueden venir bien.
Y ya estando en el club es cuando empiezas a fijarte en jugadores jóvenes como Iniesta y Messi, que los quisiste fichar para el Getafe.
Sí. Esa está ahí para quien participó de aquella reunión, porque ahora es muy fácil decir que tú querías a Iniesta. Yo en realidad no solo quería a Iniesta, yo quería a Leo Messi, quería a Iniesta, yo quería a cinco jugadores del Barcelona. La primera reunión que tenemos Ángel Torres y yo, con el ascenso a Primera, es en el Camp Nou. Yo tenía muy buena relación con Txiki Beguiristain, porque había sido comentarista en Vía Digital del Mundial de Corea y Japón y había congeniado mucho con él. Es un tipo excepcional, muy fácil llevarse bien con él, un tipo muy agradable en el trato. Y congeniamos. Manteníamos la relación. Entonces, como él se marcha a la dirección deportiva del FC Barcelona, pues claro, nosotros al subir a Primera división hablé con él.
Y también trató con Laporta.
Tenía una boda, pero se quedó allí, apareció en el despacho y estuvo un buen rato con nosotros. Dijo: 'Me voy, que voy a llegar tarde a la boda'. Joan Laporta, Ángel Torres y yo enseguida empezamos allí a tener una relación muy fluida y de mucha confianza. Laporta en la corta distancia gana muchísimo, es un tipo que en la corta distancia te gana, te gana. Y como nosotros nos llevábamos tan mal con el Madrid, en concreto con Florentino Pérez, que no teníamos apenas relación... Pues claro, veíamos ahí una válvula de colaboración con el Barcelona que no teníamos en el Madrid. Sí la teníamos con el Atlético de Madrid, pero no con el Madrid. Y ahí aparecía la opción del Barcelona que tenía a estos dos transatlánticos que eran Leo Messi y Andrés Iniesta, que eran los dos primeros de una lista de cinco jugadores que yo manejaba. Iniesta en ese momento, de los seis centrocampistas que tenía el Barça, era el sexto de los seis. Y yo sabía por algún tipo cercano a Iniesta y a su familia que el chico quería salir. Y yo había manejado por ahí con cierta gente diciéndoles que si podían empezar a manejar al entorno de Iniesta, porque íbamos a intentar que el Barça nos lo cediera. Se lo decía porque si aparecían más equipos pues que él también sepa que nosotros… fíjate que ilusión, en Primera división, un jugador como él, le pilla cerquita de Albacete… y en eso nos manejamos. Y con Leo Messi, pues fíjate, yo con Leo Messi me llevé una sorpresa, porque yo no pensaba de ninguna manera que tenían tan claro en el Barcelona que ese tío en la pretemporada iba a deslumbrar. Y joder si deslumbró. Y sí, estaba Iniesta y Messi. Y lo que pasa es que Rijkaard con Leo Messi enseguida lo vio y con Iniesta empezaron también a darle confianza y claro, ya pasaron a ser.
Una etapa exitosa en el Getafe con jugadores como Gabi, Albiol, Contra...
Las dos operaciones mías primeras más importantes fueron Craioveanu y David Belenguer, porque se convirtieron en el santo y seña de lo que podía ser ese equipo a efectos también de liderazgo. Liderazgo en el vestuario que luego fue la base fundamental de todo lo que ocurrió en el Getafe y la única explicación que se puede encontrar a que ese equipo haya sido fuerte y haya tenido la continuidad que ha tenido en Primera división. Un solo descenso en 20 años es una barbaridad, lo mismo que el Villarreal, lo mismo que equipos que están ahí arriba, que la Real Sociedad, te puede dar hasta vértigo. Echar la vista atrás y darte cuenta de lo que ha sido capaz el Getafe, este equipo, del que hablábamos antes, que está sometido a tantos prejuicios y del que se dicen tantas estupideces y al que se desconsidera tanto. Es un equipo que debería ser un espejo. Todos estos imbéciles que se ríen del Getafe y que le tratan con ese desprecio deberían darse cuenta de su imbecilidad. Que es un espejo. Tendrían que aprender del Getafe y de los que hemos trabajado en el Getafe, que hemos sido muchos y cada uno ha aportado lo que ha podido. Pero con un conocimiento de lo que era la realidad que vivía el club. Y el sentido de la responsabilidad que hemos tenido en equipos como el Getafe, lo que era el Villarreal, que era el gran espejo en el que seguramente nos mirábamos equipos como nosotros. Es un sentido de la responsabilidad acusadísimo.
"Se ríen del Getafe y le tratan con desprecio. Es un espejo, tendrían que aprender de él"
Y promocionando entrenadores a otros equipos.
Pues Quique Sánchez Flores va al Valencia, Schuster va al Real Madrid…
¿Le diste algún consejo a Schuster cuando se fue al Madrid?
No, no, porque yo además con Schuster no tuve la relación de confianza que a mí me habría gustado, porque Schuster se confundió en muchas cosas. Y seguramente él no fue capaz de entender el papel que desempeñábamos y que teníamos que desempeñar algunos.
¿Cuándo decides salir?
Yo me fui básicamente porque vi que mi espacio empezaba a ahogarme. Mi espacio dentro del Getafe empezaba a ser un espacio un poquito asfixiante. Estaban perdiendo muchas de las normas elementales que a mí me generaban la ilusión y toda aquella ambición. De poder en el fútbol y en la gestión en el Getafe hacer algo grande. Algo que quedara ahí para el crecimiento del club. Entonces, ese espacio se fue reduciendo, empezaron ahí a aparecer, bueno, tanto personajes como también circunstancias y condiciones de trabajo que empezaron a cambiar el escenario en el que nos estábamos moviendo. Yo tenía la sensación de que mi peso en el club empezaba a ser mucho menor. Tocó salir del Getafe y vuelta al periodismo, con todo. Y si mañana toca coger un bajo, que aquí lo tengo, por cierto, y subirse en el escenario e intentar estar a la altura de ser una estrella del rock and roll, pues nos meteremos en el rock and roll, con todo también.
Ahora con perspectiva, ¿te arrepientes de haber ido al Córdoba como director de comunicación?
No, arrepentirme de haber ido, no. Lo que me arrepiento es de haberme equivocado en la manera de interpretar el problema y la situación que había en el Córdoba cuando llegué. La situación que había con Carlos González, con el presidente y el propietario del Córdoba, con la prensa de Córdoba y con cierto sector importante del cordobesismo. Yo hice una interpretación errónea. Creo que nos equivocamos los dos, tanto Carlos González como yo, nos equivocamos mucho. Aquello llegó un momento en el que era fango total, eran encontronazos de todo tipo, y yo me equivoqué interpretando todo aquello. Yo entré en el cuerpo a cuerpo con cosas que... a mí el cuerpo a cuerpo me gusta mucho, yo no hago boxeo por casualidad, me ha gustado siempre el cuerpo a cuerpo. No porque yo quiera ir de matón, para nada, en absoluto. Y ya está, y aquello lo manejamos mal, porque el club tenía un potencial... Tampoco la gente de Córdoba estuvo acertada, es decir, yo asumo, pero fue terrorífico ese ambiente de intolerancia por parte también de un sector amplio del cordobesismo y de la prensa de Córdoba. Intolerancia ante cosas que se hacían y que eran buenas, y que se hacían con la mejor intención. Esa especie de duelo permanente, que cada mañana era un duelo a muerte.
Tú tomaste la decisión de irte porque viste que esta situación no tenía una reconducción, porque pensabas que iba a ser mejor para el club, porque pensabas que iba a ser mejor para ti. ¿Por qué?
Yo había generado algún problema, yo tampoco quería ser un estorbo para los planes de Carlos González, que eran de mantenerse allí al frente y de seguir apostando por el futuro del club. Lo que pasa es que yo sabía que era un club, al igual que el Getafe, en la estructura, muy familiar. Realmente las cosas se hacían entre 5 o 6 personas. Carlos es el presidente, Carlos tiene decidido seguir apostando por el proyecto del Córdoba tal y como él lo entendió cuando se hizo cargo. Había algo ahí, había una especie de tecla que estaba por tocar que pudiera ayudar a que aquello se calmara un poco pues igual era con mi salida.
¿La polémica de Twitter, en la que respondiste a varios aficionados en tu cuenta personal, fue ya determinante?
Claro. Yo de entrada en aquello no debía haber entrado. Llevaba toda la razón del mundo. No se puede tolerar el insulto o la descalificación porque sí. Y además intentar aprovecharte de que tú estás en un cargo, entre comillas, público, e intentar aprovechar tu teórico silencio para de esa manera cargar contra ti, contra el club y contra el presidente. Yo asumí en un momento determinado el poder ser un poco el parapeto del presidente y entré en ese fango y seguramente debía haber hecho lo contrario. Entonces, una vez que habían ocurrido ese tipo de cosas, eso ya no se puede cambiar. Hubo un momento en el que todos entendíamos que seguramente había que salir y no pasaba nada.
En el Córdoba también tuviste una cuota importante de decisión en materia de fichajes, ¿no?
Sí. Yo, vamos a ver, yo tenía planes muy claros para la siguiente temporada del Córdoba en Segunda división. Nosotros teníamos un proyecto deportivo muy claro. Yo sé que fui muy responsable, por ejemplo, también de la llegada de Juan Eduardo Esnaider, aquello tampoco funcionó muy bien, y entonces, bueno, pues yo tenía que asumir también alguna responsabilidad con todo aquello. Cuando tienes que tomar una decisión lo que tienes que hacer es tomarla.
Cambiando ya también de tema y regresando a tus inicios, ¿se aprende mucho de José María García?
Yo nada. Yo había aprendido mucho de él escuchándole, trabajando con él, nada. Absolutamente nada. Nada de nada, de nada. Lo que yo aprendí es que el desconocimiento de la gente que tienes al lado y con la que teóricamente tienes mucha seguridad de que todo va a estar a salvo, te puede llevar a la mierda tranquilamente. Y José María se fue a la mierda porque estaba pésimamente rodeado, entre otras cosas. A él le vendieron una historia con relación a lo que era el proyecto de Telefónica de Deportes y él se quiso meter ahí en la lucha también de OK Corral contra el grupo Prisa. Yo creo que también hubo cierto error en la posición suya de fuerza que le llevó a caer en la radio. El que la audiencia en la radio cayera y que él desapareciera tiene que ver también con lo profesional. Yo creo que uno tiene que ser consciente de lo que pasa en los tiempos en los que él está asumiendo determinado papel. Yo creo que García no tenía ni la menor idea de lo que estaba pasando alrededor. No hablo solamente de la relación con la gente más cercana, sino que estaba empezando a generarse un proceso de cambio en los medios, en la manera de consumir la radio y en la manera de consumir la información. Y había un proceso de cambio en la comunicación. Él era un tipo empeñado en mantener una posición intocable del modo que él tenía de interpretar el periodismo en un micrófono, en un programa de radio y de cómo había que gestionar un grupo de comunicación. Era una cosa que iba hacia atrás en lugar de ir hacia delante y así le pasó.
Cómo ha cambiado la tecnología y cómo ha cambiado la forma de consumir la radio y todo en general...
Yo tecnológicamente muchos días me asusto, digo, joder, esto va a una rapidez, esto va a toda leche y yo tengo una edad. Ya estoy en la sexta planta, los avances tecnológicos los tengo que digerir de forma pausada. A mí que no vengan con cinco innovaciones al mismo tiempo, porque me cuesta, me cuesta mucho con una, imagínate con cinco seguidas. Entonces, lo que sí que tengo es la inmensa fortuna, la gran suerte de estar rodeado de gente allí en Atresmedia y en El Chiringuito, de gente que está muy preparada, muy, muy, muy preparada, y que te ayuda mucho a estar al corriente. Nunca pensé que me iba a ir al rollo este de TikTok, de Twitter y de Instagram, jamás.