AMAÑOS

Así se amaña un partido en la élite del fútbol: "Los sobornos sexuales ocurren tanto que ya nadie se sorprende"

El periodista canadiense Declan Hill, especialista en destapar la corrupción del deporte rey, visita la redacción de Relevo tras años de investigación.

El logo de la UEFA Champions League luce en el terreno de juego antes de un partido de la presente temporada. /GETTY
El logo de la UEFA Champions League luce en el terreno de juego antes de un partido de la presente temporada. GETTY
Daniel Arribas

Daniel Arribas

Llueve en Madrid. Declan Hill (Canadá, 51 años) se baja del taxi trajeado y, nada más entrar a la redacción de Relevo, todavía con los hombros húmedos, pide un café antes de sentarse frente a la cámara. El maletín oscuro que guarda bajo el brazo no lo perderá de vista en ningún momento. "Tengo compañeros a los que les hackearon todo por despistar el portátil", advierte. Él, claro, no quiere correr el riesgo.

La información que Hill guarda en su disco duro —no solo el tecnológico, también el mental— es incalculable. Por algo es el autor de libros como 'Juego sucio: fútbol y crimen organizado', traducido a más de 20 idiomas y éxito de ventas en todo el mundo. Formal y educado, toma asiento sin dejar de cuidar sus silencios. Los utiliza para pensar y medir sus respuestas. Se esmera en hacerlo. Una palabra de más siempre puede ser un paso en falso. Y la credibilidad del periodista, dice, es sagrada.

¿Cómo empezó su relación con los amaños?

Fue una noche en Moscú, a finales de los noventa. Estaba haciendo un documental sobre las conexiones entre la mafia rusa y algunos jugadores clave en la Liga Nacional de Hockey. Me entrevisté con el tipo al que el Congreso de los Estados Unidos y el FBI habían identificado como el jefe de la mafia rusa. Fui con mi cámara y el tipo nos invitó a cenar en un restaurante georgiano. Te puedes imaginar la situación, tensa como pocas he tenido en mi vida. El tipo apareció en una camioneta blindada y se bajó a escasos centímetros de la puerta del restaurante. Luego supe que su oficina había sido bombardeada unas semanas antes por otros mafiosos. El caso, yo estaba allí, llegó el tipo y nos sentamos. En ese momento, claro, uno piensa, ¿qué le dices al jefe de la mafia rusa? Pues me dio por comentar, casi a modo de broma: 'Imagino que te gusta el hockey'. Él me miró y me dijo: 'Sí, bueno, no está mal, pero lo que realmente me gusta es el fútbol'. Fue entonces cuando me contó que había asistido a la final del Mundial de 1994, en Estados Unidos. Y no en cualquier lugar, no. En el palco de autoridades. En la primera fila, junto a Hillary Clinton, Al Gore y toda esa clase de gente; muy cerquita de João Havelange, el presidente de la FIFA por aquel entonces, o de Joseph Blatter. Cuando me lo dijo y comprobé que era cierto, pensé dos cosas. Lo primero, intentar por todos los medios salir con vida de esa reunión. Y lo segundo, quería saber a toda costa qué estaba haciendo ese tipo en el epicentro del fútbol mundial.

Y comenzó a investigar.

Así es. Verás, soy un tipo escéptico. Cuando me cuentan según qué cosas, siempre tiendo a pensar que no pueden ser ciertas. Todo esto ha sido un largo proceso de investigación. Años y años de trabajo. Y es difícil, porque yo soy periodista, sí, pero a mí me encanta el fútbol. Amo este deporte. Me ha brindado amistades y algunos de los mejores momentos de mi vida. Creo en su pureza, en la forma ideal del fútbol como deporte. Y verlo corrompido es muy duro. Ojo, no corrompido por, qué se yo, venta fraudulenta de entradas o por comercialización de camisetas. No. Corrompido porque el alma de un partido de fútbol ya no existe. Todo se ha convertido en un gigantesco teatro.

Y conlleva mucho dinero.

Es un problema sistémico. Los amaños de partidos de fútbol han sufrido una evolución bestial y, a día de hoy, se han extendido por todo el mundo. Están vinculados a un mercado, el del juego, que mueve en torno a 1,63 billones de dólares, lo que significa que todo vale. Ante el dinero, cualquier camino es válido, incluidos los que antes no se hacían. Me explico. Hay países como Brasil en los que chavales de 15 años están amañando partidos. ¡15 años! Pero no solo eso, hace años testifiqué en Bélgica por un caso en el que habían abordado a un jugador de tenis de esa edad por un amaño de 50.000 euros. Son nuestros jóvenes. La lacra llega hasta ellos. Así de grande es esta red de corrupción.

Declan Hill explica cómo funcionan los amaños en un Mundial de fútbol. SALVADOR FENOLL / SAMUEL SUBIELA

Ha visto cómo se amañaban partidos del Mundial delante de sus ojos.

Sí, es cierto, pero lo que quiero que entienda la gente es por qué se amañan partidos en un Mundial. En cada edición hay 32 equipos. Y de esos 32 equipos, probablemente cuatro o cinco de ellos no pagan a sus jugadores. Deberían, sí, pero no lo hacen. Para ser justos con la FIFA, ellos facilitan a cada federación nacional de fútbol entre 12 y 15 millones de dólares para gestionar los hoteles, pagar los salarios y hacer todo ese tipo de cosas. Pero hay varias federaciones que cogen ese dinero, se lo meten en el bolsillo y se acabó. Como resultado, los jugadores saltan al campo en un partido del Mundial, con el estadio lleno, el partido retransmitiéndose en todo el mundo, y el otro equipo está cobrando mientras que ellos no. Entonces el jugador se da cuenta: alguien está ganando muchísimo dinero aquí y no soy yo.

Escribió mucho sobre el amaño en el Brasil - Ghana del Mundial 2006.

Sí, está todo en el libro. La base del amaño, el vínculo con el entrenador de porteros de Ghana... Todo. ¿Sabes? Lamentablemente, gran parte de los equipos que amañan esta clase de partidos son del África subsahariana. Tienen atletas fantásticos que destacan desde jóvenes y excelentes entrenadores. Estoy convencido de que tienen el nivel para, algún día, ganar el Mundial, pero son traicionados por su propia corrupción. Invitaría a cada uno de los lectores de Relevo a echar un vistazo y buscar en Internet las huelgas de estos jugadores. Casi siempre que ha habido una selección del África subsahariana en el Mundial, algo que ha ocurrido bastante en los últimos 30 años, ha habido una huelga de jugadores. Ya sea Togo, Ghana o el país que sea. Los jugadores han llegado al punto de decir: "¿Sabes qué? No vamos a jugar hasta que nos pagues nuestro dinero". Hasta tal punto llega la falta de profesionalismo. Y los amañadores, claro, lo saben.

En el libro asegura que, en las últimos décadas, posiblemente haya uno o dos partidos amañados por cada Mundial.

Sí, e invitaría a todos los lectores a echar un vistazo a la tercera jornada de la fase de grupos de cada Copa del Mundo. Que miren a los equipos del África subsahariana y vean qué parámetros se repiten en ese punto del torneo.

"Cuando me reuní con Joseph Blatter, me dijo que conocía a todos los amañadores"

Declan Hill Periodista

Usted se reunió con Joseph Blatter.

Sí. Cuando me entrevisté con él, allí mismo, en la sede de la FIFA, lo primero que me dijo fue: "¿Quieres hablarme sobre los amañadores asiáticos? ¡Lo sabemos todo sobre ellos! Están en todos los torneos". Es decir, la FIFA conoce a esta gente. Saben que viajan a todos los torneos. Saben del poder que tienen. ¿Y tenemos que suponer que, yendo a todos esos torneos, nunca se van a salir con la suya? ¡Venga ya! Llevan trabajando desde finales de los 80. Tienen un largo historial a sus espaldas.

En Catar 2022, España debutó con una contundente goleada ante Costa Rica (7-0). Según una investigación de la Universidad de New Haven, en la que es profesor, hubo movimientos sospechosos en las casas de apuestas antes de aquel encuentro. Como si alguien supiera que Costa Rica iba a perder aquel día por un amplio margen.

Voy a decir una cosa. Todo aquel que me escuche tiene que confiar en mí y en mi crédito como periodista. Yo no sé nada en concreto de ese partido. No tengo datos. Así que no quiero arriesgar mi credibilidad hablando de temas que desconozco. Lo siento, pero lo tenéis que entender.

Declan Hill explica por qué el fútbol español es propenso a sufrir amaños. SALVADOR FENOLL / SAMUEL SUBIELA

Premier League, Bundesliga, Serie A, La Liga... también se amañan partidos en las grandes competiciones europeas.

Sí, claro, pero no tanto como en otras. Aquí el factor clave es que en estas grandes ligas, por lo general, al jugador se le paga bien. La excepción se podría decir que es España. Y es sorprendente para alguien externo. No se entiende que España no pague de forma adecuada a sus jugadores. No hablo del Real Madrid, del Barcelona o del Atlético de Madrid. Si te alejas un poco de esos grandes equipos, las huelgas son más que habituales. Cuando observas el historial de pagos a los jugadores de La Liga, el balance es sorprendentemente malo en comparación con la Premier League u otras grandes ligas.

Para quienes amañan es encontrar una mina de oro, claro.

¡Efectivamente! ¿Cómo de honesto sería un periodista si su medio no le pagara durante seis meses? Esto es lo mismo.

"Hay investigaciones abiertas por amaños en todos los países de Europa salvo en dos"

Declan Hill Periodista

¿El problema más grave está, por tanto, en el resto de ligas europeas?

Exacto. El otro día se les dedujeron puntos de la clasificación a varios equipos serbios por su implicación en amaños de partidos. Pero el problema no es serbio, es mucho más grande. Mirad, hay investigaciones policiales por amaños de partidos en todos los países de Europa salvo Kazajistán e Islandia. No quiero sugerir nada malo del fútbol islandés, pero muy poquita gente piensa que todo está limpio en Kazajistán. Todos los demás, tienen casos. Rusia, Polonia, Estonia, Lituania, Letonia, Finlandia, Suecia, Noruega, Dinamarca... Podría no acabar nunca. Existen investigaciones de la policía y condenas por amaños en cada país.

¿Desde dónde se amañan esos partidos?

Prácticamente todo llega desde grupos asiáticos. Es allí donde me infiltré usando cámaras ocultas y donde los vi trabajando. Desde allí colaboran con delincuentes a través de una red criminal que se extiende por todo el mundo, también en Europa, sobre todo en los Balcanes y Europa del Este. Es algo fácilmente comprobable.

Vayamos a la base. ¿Cómo se amaña un partido de fútbol?

Se podría explicar en cinco pasos. El primero es que tienes que tener acceso a los jugadores, algo que obtienes a través de delincuentes locales, de los agentes, de los entrenadores o incluso a través de los dueños del equipo si también son corruptos. Hay toda una red mundial de jugadores corruptos que están dispuestos a amañar partidos. El segundo paso es trabajar con ellos para que sigan tus órdenes. El tercer paso consiste en establecer algo así como un aviso antes de que comience el partido en cuestión, una señal para saber que los implicados han entendido lo que deben hacer. Es ahí cuando el dinero empieza a fluir. Así se explica que los movimientos más sospechosos de las casas de apuestas se produzcan justo antes de que comience el partido. Luego, en el cuarto paso, se produce la actuación del amaño. Por raro que suene, es así, una actuación teatral. Hace un tiempo hice una entrevista muy emotiva a un jugador de la Serie A que había amañado partidos y me dijo: "¿Sabes qué? Odio amañar partidos". Le pregunté por qué y me dijo: "Porque soy jugador de fútbol, no actor. Y cuando me dicen que amañe, me reducen a algo teatral". Por último, el quinto paso es la recompensa. Y ojo, incluso hoy, incluso con toda esta moda del bitcoin y las criptomonedas, el dinero en efectivo sigue siendo el rey.

Declan Hill desgrana las cinco fases por las que pasa cualquier amaño en el fútbol mundial. SALVADOR FENOLL / SAMUEL SUBIELA

¿Es difícil encontrar futbolistas que, como ese que comenta de la Serie A, quieran hablar de ello?

Bueno, se podría decir que es un desafío, pero como cualquier periodismo de investigación. Los futbolistas ya saben que los voy a tratar con respeto y que se pueden fiar de mí. De hecho, tengo una amplia red de contactos. Sin embargo, deja que te diga que el mayor desafío, más incluso que ese, es encontrar periodistas deportivos que quieran hablar del tema. Igual es algo que sorprende a los lectores, pero hay muchísimos que no se toman esto en serio. Que no hablan de ello. Que no investigan. Miren, señores, esto es un cáncer para nuestro deporte, para ese deporte que amo y por el que he arriesgado mi vida. Créanme, podemos hacerlo mucho mejor para combatirlo.

Hablemos de la Champions League, la mayor competición de clubes del mundo. ¿También hay amaños?

Por supuesto, y es bastante fácil de comprobar. Una vez más, invitaría a los lectores a que empiecen a pensar como amañadores. Si quieren entenderlo, seguro que les ayuda. Como imaginan, es difícil amañar un partido en el que ambos bandos quieran ganar. Lo que hace esta gente es apuntar a las últimas jornadas de la fase de grupos, igual que sucede con el tercer partido del Mundial. Es decir, ir a los encuentros en los que los equipos más pobres ya hayan perdido sus opciones. En la Champions, es ahí donde se puede ganar mucho dinero amañando, en esa quinta o sexta jornada de la fase de grupos. Solo hay que echar la vista atrás y comprobarlo.

"En la recta final de las ligas, muchos equipos, a través de sus propios dueños, comienzan a vender sus puntos"

Declan Hill Periodista

Sucede igual en la recta final de las ligas, cuando hay equipos que ya no se juegan nada.

Exacto. Es lo que se conoce como El Sistema [pronuncia las palabras en castellano]. Es la poderosa economía que mueve el fútbol portugués, español, italiano, griego, turco y de muchos otros países.

¿En qué consiste?

Se explica muy fácil. En cierto punto de la temporada, véase el actual, hay equipos que están en la zona media de la clasificación y que ya no se juegan nada. Ni pueden ganar la liga, ni acceder a plazas europeas, ni ascender, ni descender... Es ahí cuando muchos de estos equipos comienzan a vender sus puntos a los equipos que se encuentran por debajo de ellos y que necesitan los puntos desesperadamente. En muchas ocasiones, todo empieza por ellos mismos. Son sus propios dueños los que empiezan a vender esos puntos, como si fuera un mercadeo. Y, en muchas ligas, una parte importante de ser profesional es saber perder bien. Ya me entiendes. No se trata solo de ganar, se trata de perder bien. En Italia, por ejemplo, ha habido casos en los que los amaños han sido tan malos o tan descarados que las casas de apuestas han tenido que negarse a ofertar ciertas cuotas o directamente han suspendido partidos de su catálogo.

Esta es la parte más peligrosa de la temporada, claro.

Eso es. La parte marcada en rojo son las últimas semanas. No depende de las apuestas en sí, simplemente es como funciona El Sistema.

¿Y cómo se puede solucionar?

Pagar a tus jugadores siempre ayuda, pero quizás no tanto en este caso. La manera más simple que yo veo de eliminar El Sistema es que, en cierto punto de la temporada, se dé la liga por concluida. Ahí, los equipos que ocupen las seis últimas posiciones jugarán entre sí para determinar el descenso. Lo mismo para los de arriba, y luego un torneo para los equipos intermedios. De esa forma, las últimas semanas de la temporada se volverían realmente emocionantes. Cada equipo tendría algo en juego y daría su 100%. Es algo que incluso incitaría al aficionado medio, porque el final de cada campeonato ganaría mucha más emoción.

Declan Hill señala los supuestos sobornos sexuales que durante años han recibido los principales árbitros de la UEFA. SALVADOR FENOLL / SAMUEL SUBIELA

Volvamos a la Champions League. En su libro dedica un capítulo entero a los sobornos sexuales con los que se compran a los árbitros de la UEFA.

Los sobornos sexuales ocurren tan a menudo que ya nadie se sorprende. No quiero decir que pase todas las semanas o que pase todo el tiempo, pero el uso de mujeres para sobornar o corromper a los árbitros ocurre con frecuencia. Si hablas con casi cualquiera de los grandes árbitros de una manera honesta y les preguntas si han vivido una situación como esta en su entorno o incluso si han hecho algo similar, te dirán que sí, que quizá no ellos, pero sí alguien que conocen se ha beneficiado de estos sobornos. Sucede a menudo.

¿Tan normalizado está?

Mira, pasa con tanta frecuencia que hubo un caso muy recordado en el Girondins de Burdeos. Por aquel entonces, los encargados de regular los impuestos sobre la renta en Francia demandaron al equipo. Vieron el flujo de dinero y determinaron que, claramente, el club se estaba quedando todo ese dinero en efectivo para no pagar impuestos sobre la renta. Fue entonces cuando los propios dueños del Girondins de Burdeos respondieron "Oh, no, no, no lo sacamos para eso, lo sacamos para pagarles prostitutas a los árbitros. Y lo hacemos porque todos los clubes de este nivel en la Champions League lo hacen". Así de normalizado está. Nuevamente, no estoy sugiriendo que todos los equipos lo hagan, no estoy sugiriendo que suceda todas las semanas, lo que digo es que esos sobornos sexuales son bastante comunes.

¿Aquí también tiene una solución?

Sí, y es muy simple también: promover más mujeres como árbitros. Es decir, añadir mujeres a la red de hombres que arbitra los grandes partidos europeos. No te digo que tengan que ser árbitro principal desde el día uno, pero en lugar de enviar a cuatro hombres de, no sé, Rumanía, a algún lugar de Europa, con todos conociéndose entre ellos, se podría crear un equipo mixto de hombres y mujeres de diferentes países, que no se conozcan entre sí, y enviarlos a pitar esos partidos. Así, creo, sería más probable que actuaran de forma profesional y no como un grupito de niños que solo quieren divertirse.

"El fútbol cada vez se ve menos como un juego y más como un vehículo para apostar y ganar dinero"

Declan Hill Periodista

Parece que el fútbol y el juego siempre han ido de la mano, pero ¿se ha llegado a un punto de no retorno con las casas de apuestas?

Es como una plaga silenciosa y está cargada de problemas de adicción. Muchos futbolistas suelen ser adictos al juego o a las apuestas. Lo que antes era una adicción a la bebida, al tabaco o a alguna droga, hoy es una adicción al juego. Para muchos es una vía de escape, una forma de reducir el estrés. Ahí están los casos de Gigi Buffon, Michael Owen, Paul Merson, Michael Jordan... Deportistas que han perdido grandes fortunas apostando. Es algo muy peligroso y que, ahora mismo, tenemos a un golpe de click. Es como si todos lleváramos un casino en el bolsillo. En las teclas de un teléfono, las cifras no duelen. Y digo más, en Reino Unido, varios estudios han demostrado que el grupo demográfico que es más adicto al juego son los hombres jóvenes de entre 14 y 35 años. Solo en Reino Unido hay más de 55.000 adictos adolescentes. Y no hablo de chicos de 18 o 19 años. Hablo de 14 a 17. Chavales cuyas mentes están tan jodidas por esta lacra que piensan incluso en el suicidio. La adicción es muy real. Y lo peor de todo es que las compañías lo saben.

¿Se romperá algún día esa relación con el fútbol?

Tiene que regularse. No creo en hipocresías, creo en un juego legalizado y regulado. Igual que se hizo en su día con el alcohol o el tabaco. En Canadá, sin ir más lejos, que es mi país, hay anuncios televisivos de casas de apuestas constantemente. Desde las nueve de la mañana, un horario en el que cualquier niño está viendo la televisión. Eso no puede ser. Tienes que ser capaz de regular la industria y decir, oye, apártense de los jóvenes.

Las camisetas de Celtic y Rangers, los dos equipos más grandes de Escocia, con casas de apuestas como principales patrocinadores.  GETTY
Las camisetas de Celtic y Rangers, los dos equipos más grandes de Escocia, con casas de apuestas como principales patrocinadores. GETTY

Me interesa mucho un concepto del que habla en el libro: los futbolistas se están convirtiendo cada vez más en caballos de carreras.

Sí. El fútbol se está transformando lenta y gradualmente en un vehículo para ganar dinero. Muy pocas personas van a una carrera de caballos porque les apasionan los caballos. La inmensa mayoría va porque esos caballos son una forma de ganar dinero. Cada vez se ve el deporte menos como un juego y más como una forma de apostar.

¿Y qué futuro nos espera?

Se tiene que tratar el fútbol como lo que es, una industria multimillonaria que se ha de administrar profesionalmente y con cuentas garantizadas. Por poner un ejemplo simple, un equipo en España o en cualquier otra parte del mundo no debería comenzar su temporada hasta que sus cuentas muestren que tiene dinero suficiente como para pagar a sus jugadores cada semana. Si no, lo siento, estás fuera. Es algo que no se cambia de un día para otro, pero se puede plantear un plan a largo plazo de tres a cinco años sentando estas bases. Es simple. Oye, que a partir de 2026 se necesitan unas cuentas bancarias saneadas para que las dos o tres primeras divisiones de nuestro fútbol puedan disputarse. Quien no demuestre que tiene capacidad para pagar a sus jugadores, no entra. Así se organiza el fútbol de un país y así se reduce sistemáticamente la corrupción.

¿Dejarían de amañarse partidos?

Si se paga a los jugadores es muy probable. Aunque para eso, claro, se necesitaría también, y lo dejo como idea, que se estableciera una unidad en España dedicada a ello. No tiene que ser gigante. Bastaría con unos pocos oficiales de la policía nacional que estén formados en apuestas deportivas y que entiendan los problemas reales de la industria. Si ya ha habido casos, la lógica es que siga habiendo. Y si hay más partidos amañados, el golpe duro se lo lleva España como país. El trabajo de esta unidad, como parte de la policía, es proteger la bandera de su país y, como tal, a la gente que habita en él. Es una unidad relativamente fácil de configurar y creo que solucionaría el problema a largo plazo.