CONFLICTO PALESTINO-ISRAELÍ

El ex del Atleti que tuvo que salir escopeteado de Israel: "Mi familia se creía que me iban a raptar"

Después de pasar por el club colchonero, David Samaniego desempañaba la función de segundo entrenador en el Hapoel Be'er Sheva israelí.

David Samaniego, durante un entrenamiento con el Hapoel Be'er Sheva./CEDIDA
David Samaniego, durante un entrenamiento con el Hapoel Be'er Sheva. CEDIDA
June Lavín

June Lavín

El 7 de octubre es una fecha que David Samaniego nunca olvidará. Como cada mañana, quiso madrugar antes del primer entrenamiento del día. Por la tarde, su equipo, el Hapoel Be'er Sheva, donde ejercía como segundo entrenador, tenía previsto un desplazamiento hasta Haifa para disputar el partido correspondiente a esa jornada. Sin embargo, el sonido de las alarmas lo cambió todo. "Eran las seis de la mañana y me pareció escuchar el sonido de las alarmas. Salí a la terraza, confirmé que eran las alarmas y me metí al búnker (una habitación normal, integrada en la vivienda como una estancia cualquiera, pero con paredes acorazadas), que es lo que tenemos que hacer cuando pasa eso durante 10 minutos. Consulté las noticias y nadie decía nada, así que salí...", recuerda en una charla con Relevo.

El entrenamiento, previsto para las diez de la mañana, se retrasó una hora cuando los medios de comunicación empezaron a hacerse eco de las primeras víctimas del conflicto que todavía persigue a Israel y Palestina. El sonido de las alarmas no cesó y el club comenzó a gestionar diferentes vuelos para agilizar la vuelta a casa de los futbolistas o integrantes del cuerpo técnico extranjeros. "Empezamos a hablar por el grupo de WhatsApp del equipo y, aunque de primeras se retrasó el entrenamiento e incluso hablamos de hacer una sesión breve en Haifa por la tarde, se cancelaron los partidos y nos empezaron a gestionar diferentes formas de volver a casa", explica.

Futbolistas y miembros del staff técnico se desplazaron en coche hasta el aeropuerto de Tel Aviv para coger el primero de los dos vuelos que el club había programado: "Llamé a la embajada española para preguntarles si era seguro salir a la carretera y coger ese vuelo (Tel Aviv - Estambul y, después, Estambul - Madrid), pero no se mojan, te dicen que no saben, que no te pueden garantizar nada". El trayecto, de una hora y media de duración, estuvo marcado por los nervios y los controles policiales: "Salimos sobre la una del mediodía y, claro, estás más nervioso, acojonado. Si pasa cualquier cosa, no estás en el búnker (aunque sí la Cúpula de Hierro, un sistema móvil de defensa aérea) y no sabes qué te puedes esperar o qué te vas a encontrar. Hasta te entra la risa floja por el miedo".

David Samaniego, segundo entrenador del Hapoel Be'er Sheva, junto a Lopes, Imran y Poko, futbolistas, en el coche camino al aeropuerto de Tel Aviv.  CEDIDA
David Samaniego, segundo entrenador del Hapoel Be'er Sheva, junto a Lopes, Imran y Poko, futbolistas, en el coche camino al aeropuerto de Tel Aviv. CEDIDA

Ya en el aeropuerto, el caos que David Samaniego podía prever se convirtió en realidad: "Había niños, familias, la gente muy nerviosa... Retrasaron muchos vuelos. Nosotros llegamos con antelación y nos cambiaron la hora de salida del vuelo de las ocho a las diez de la noche". Poco después, cancelaron el vuelo con destino Estambul: "Nos cancelaron el vuelo y el club empezó a barajar diferentes opciones. El vuelo a Chipre estaba lleno y nos meten en uno a Dubái. Mi familia se pensaba que me iban a raptar, a matar... Se imaginan lo peor".

Pese a lograr una alternativa con el vuelo a Dubái, David Samaniego y otros dos futbolistas lograron que una operadora les permitiese montarse en un vuelo programado para las 22:00 horas (retrasado desde las 15:30) con destino Estambul: "Nos acercamos a la puerta de embarque y le lloramos a una trabajadora para que nos incluyera en ese vuelo. Le dijimos que éramos extranjeros y que necesitábamos volver a casa, que era una prioridad. Volvieron a sonar las alarmas (el sonido de las alarmas, en aquel momento, significó que Gaza había lanzado misiles a la zona en la que se encontraban), la gente empezó a buscar refugios y todo fue un caos. Al final, conseguimos subirnos al avión y esperamos ahí hasta que salimos".

"Mi familia pensaba que me iban a raptar, a matar..."

David Samaniego Segundo entrenador del Hapoel Be'er Sheva FC

Desde Estambul, Samaniego cogió un segundo vuelo a Madrid, donde espera una resolución que esclarezca cuándo se va a reanudar la liga israelí: "En principio, la federación de allí nos dijo que se iba a reanudar todo en noviembre, pero sabemos que es imposible. Meter a miles de personas en un estadio es un blanco fácil y lo saben. Y nosotros también lo sabemos, porque no nos pueden garantizar nuestra seguridad ni la de las familias, pero la federación tiene que hacer eso, ir dando fechas orientativas".

Prácticamente 20 días después de dejar Beersheva, el conflicto entre Israel y Palestina no cesa: aumenta el número de víctimas, hospitales derruidos, zonas afectadas... Ahora, con algo más de perspectiva y en casa de sus padres, Samaniego reflexiona: "Impacta mucho más verlo desde España que desde allí. Es muy fuerte todo lo que pasó ese primer día y te das cuenta cuando ves vídeos, fotos... Hay que tener un gran control emocional para gestionarlo".