SELECCIÓN ESPAÑOLA

El fracaso del Mundial 82 abrió el único debate en España sobre un seleccionador extranjero... pero se cerró de un 'Portazo'

La Roja nunca tuvo un seleccionador extranjero: Kubala y Santamaría llegaron al cargo ya nacionalizados y con carrera en el fútbol español.

Equipo titular de España en el empate ante Honduras, en el Mundial de 1982. /
Equipo titular de España en el empate ante Honduras, en el Mundial de 1982.
Enrique Ortego

Enrique Ortego

El fichaje del técnico alemán Thomas Tuchel por Inglaterra, siempre considerada como una de las selecciones que más y mejor ha sabido salvaguardar las raíces y tradiciones más puras del deporte que ellos mismos inventaron, -solo 20 seleccionadores desde 1946-, coloca en el escaparate de la actualidad las distintas tendencias que los países adoptan históricamente a la hora de elegir el entrenador de su equipo nacional.

En el caso del Reino Unido no es, por cierto, la primera vez que nombran a un técnico no nacido en las Islas. Ya tuvieron dos con anterioridad, el sueco Sven Goran Eriksson (2001-06) y al italiano Fabio Capello (2007-12) y tampoco con ninguno de ellos la selección consiguió ganar ningún título. Lo que sí confirma el nombramiento de Tuchel es que los técnicos británicos atraviesan por un índice más bajo de su credibilidad, como queda demostrado con la invasión de entrenadores extranjeros en la Premier. En esta temporada solo cuatro locales están al frente de clubes de la máxima categoría: Howe (Newcastle), McKenna (Ipswich Town), Dyche (Everton) y O'Neil (Wolverhampton)...

Más españoles (cinco) que ingleses (cuatro) en la Premier

Es decir uno menos que los entrenadores españoles: Arteta (Arsenal), Guardiola (Manchester City), Emery (Aston Villa), Iraola (Bournemouth) y Lopetegui (West Ham). En la Premier hay entrenadores australianos (Postecoglou), galeses (Steve Cooper), austriacos (Glasner), holandeses (Ten Haag y Arne Slot), alemanes (Hurzeler), portugueses (Marco Silva y Nuno Espírito Santo), escoceses (Rusell Martín), daneses (Frank) e italianos (Maresca).

En España, la apuesta por el técnico patrio para la Selección no ha tenido excepciones foráneas. Una situación que choca abiertamente con la política de los clubes, pudientes y menos pudientes, que a lo largo de la historia sí han recurrido con habitualidad a los 'maestros' de más allá de nuestras fronteras. La Roja no ha tenido ningún seleccionador extranjero desde 1920, que disputó su primer partido en los Juegos Olímpicos de Amberes. Solo dos pequeñas licencias y con situaciones paradójicas y significativas: los nombramientos de Ladislao Kubala, el técnico que más años ha dirigido al equipo nacional (11), y José Emilio Santamaría, el 'jefe' durante el único Mundial disputado en nuestro país, en 1982. Ninguno de los dos nació en territorio español. El primero, en Hungría y el segundo, en Uruguay, pero ambos ya estaban nacionalizados y habían cubierto la mayor parte de su carrera en España cuando accedieron al cargo. De hecho, como jugadores, también habían defendido la camiseta de la Selección. Eduardo Teus y Paulino Alcántara, que también fueron seleccionadores, habían nacido en Filipinas cuando era territorio español.

Kubala, en el banquillo de la Selección, junto al periodista José María García.
Kubala, en el banquillo de la Selección, junto al periodista José María García.

Kubala, desde 1969 a 1980, dirigió 68 partidos a España con 31 victorias, 21 empates y 16 derrotas. Santamaría, desde 1980 a 1982, 24 encuentros con 10 triunfos, ocho igualadas y seis pérdidas. Precisamente fue cuando el hispano-uruguayo dejó el equipo, después del Mundial 82, cuando más se cuestionó en la opinión pública y medios de comunicación si la Federación debía nombrar un técnico extranjero, preferentemente uno que conociera el fútbol español, teniendo en cuenta la costumbre y el hábito que tenían los clubes de la Liga en la incorporación de entrenadores foráneos.

Esta tentación, si es que alguna vez existió en el seno federativo, fue apagada por el presidente Pablo Porta, que recurrió para el puesto al técnico más laureado de nuestro fútbol, Miguel Muñoz, que había ganado 14 títulos en los 15 años que entrenó al Real Madrid y después se había fogueado otros seis años en Granada, Las Palmas y Sevilla antes de hacerse cargo de la Selección para sustituir a su compañero de fatigas en su etapa del Bernabéu.

La experiencia de Pentland... como entrenador.

Lo más cerca que estuvo España de tener un técnico extranjero al frente de la Selección fue la experiencia del inglés Pentland, que, siendo entrenador del Athletic y tras ganar la Liga y la Copa en la temporada 1929-30, echó una mano al seleccionador de la época, José María Mateos, bilbaíno, en dos amistosos contra Checoslovaquia en Praga (2-0) e Italia en Bolonia (2-3). Su papel era el de entrenador a las órdenes del seleccionador, que hacía hasta las alineaciones.

Esta figura del doble técnico se daba mucho en el fútbol en sus primeras décadas de profesionalización. España, por ejemplo, fue al Mundial de Chile 62 con Pablo Hernández Coronado como seleccionador y el archiconocido Helenio Herrera como entrenador. Es más, la Selección llegó a tener en varias fases de su caminar, 1921, 1951 y 1961, hasta un triunvirato de técnicos que se repartían las funciones, pero mandaban por igual. La más conocida de todos fue la que se dio en 1969, tras el fracaso en la fase de clasificación para el Mundial de México 70 y que le costó el puesto a Eduardo Toba. La Federación nombró seleccionadores a los tres entrenadores de los tres primeros equipos del Campeonato en ese momento: Miguel Muñoz (Real Madrid), Salvador Artigas (Barcelona) y Luis Molowny (Las Palmas). Cuatro encuentros estuvieron al mando, dos victorias ante Suiza y Yugoslavia, un empate ante México y una postrera derrota ante Finlandia, sí Finlandia, que significó el fin de sus días y la llegada de Kubala.

No se encuentra ninguna razón especial para explicar por qué la Selección nunca ha tenido un máximo responsable extranjero. El nuestro es un país en el que los clubes llevan el peso diario del volumen futbolístico y el equipo nacional no se hace un hueco preferencial hasta que no llegan las grandes competiciones internacionales, Mundiales y Eurocopas. Lo que sí se debería considerar es que los entrenadores españoles siempre han tenido su pedigrí, sobre todo en las últimas décadas en las que son una buena fuente de exportación que choca, precisamente, con esa importación que coloca ahora mismo a tres técnicos extranjeros (Flick, Ancelotti y Simeone) al frente de los banquillos de los tres clubes grandes por antonomasia. Complicado encontrar razones lógicas y con base para desembrollar ese cruce de caminos entre la Selección y los clubes.

Alemania tampoco recurre al factor extranjero

Un rápido repaso a las otras grandes selecciones, nos muestra un amplio panorama de tendencias. Alemania por ejemplo nunca ha recurrido tampoco a un seleccionador foráneo. Francia tuvo uno, Stefan Kovacs, rumano, que llegó a los 'bleus' después de hacer carrera en el mejor Ajax de la historia, con el que ganó dos Copas de Europa (1972 y 73). Otros dos técnicos franceses, Michel Hidalgo y Raymond Domenech, eran de origen español. Italia, la squadra azzurra, también cayó una vez en la tentación extranjera, fue en los cincuenta, cuando el húngaro Czeiczler hacía tándem con el local Schiavio durante siete partidos, tres de ellos del Mundial 54.

En Portugal, siempre ha existido un poco más de costumbre de recurrir a un técnico extranjero para la 'seleccao das Quinas'. El ejemplo se refleja en que ahora está al frente el español Roberto Martínez. Brasil ha sido normalmente su mercado preferido. Otto Gloria dirigió al equipo en dos etapas (64-66 y 81-83) y Scolari de 2002 a 2008.

Al otro lado del Atlántico, las dos 'grandes' de Sudamérica, Brasil y Argentina, han tirado poco de entrenadores nacidos fuera de sus límites. Brasil tuvo un uruguayo en 1925, cuatro partidos, Ramón Platero, y un argentino, Filpo Núñez, en 1965, un partido. La albiceleste incluye tres extranjeros en su nómina de seleccionadores. Uno de ellos, español, José Lago Millán que entre 1027 y 29 dirigió siete partidos. Después dos italianos, pero también de corto recorrido: Pascucci (1934) y Renato Cesarini (67-68).

Este rápido repaso a las grandes selecciones mundiales nos muestra que Inglaterra, la más tradicional, es la más aventurera. Los tres técnicos forasteros que ha tenido han sido entrenadores de reconocido prestigio que aceptaron ir al rescate de la Royal Navy. Eriksson y Capello no lo consiguieron. Tuchel, tras la negativa de Pep Guardiola y Carlo Ancelotti y con los supporters y los medios de comunicación en contra, lo va a intentar.