BUNDESLIGA

Ermedin Demirović: el viejo conocido del Alavés que golea en el Augsburgo

El futbolista bosnio, con pasado en el equipo vitoriano, está siendo una de las revelaciones de la Bundesliga esta temporada.

Demirovic celebrando un gol ante el Dortmund /REDES SOCIALES
Demirovic celebrando un gol ante el Dortmund REDES SOCIALES
Alex Matabosch

Alex Matabosch

12 goles y seis asistencias en 21 partidos de liga esta temporada. Unos números más que decentes los que está logrando Ermedin Demirović en el Augsburgo esta campaña. El delantero bosnio, con pasado en el Deportivo Alavés y la UD Almería, está siendo una de las sensaciones en el futbol alemán. Tras finalizar su etapa en el equipo vitoriano en 2018 y su paso por Almería en 2019, ha encontrado en el Augsburgo un escaparate en el que presentarse al fútbol europeo. Su juego, personalidad y potencial ofensivo, son un soplo de aire fresco para un equipo que en los últimos años había coqueteado de forma extensible con el descenso.

El equipo se encuentra en media tabla, y esta temporada, ya ha sido capaz de meter en apuros a todo un Bayern de Múnich (2-3) y al Borussia de Dortmund con el que empató (1-1). Dos partidos en los que Demirović logró anotar los dos goles de su equipo ante el FC Bayern y el gol del empate ante el Dortmund. Un buen ejemplo del peso y de la importancia que tiene Demirović en el Augsburgo. Siendo pieza capital en muchos de los partidos del equipo.

A pesar de llevar solo dos temporadas en el equipo, ya ha entrado en los libros de la historia del club. El delantero bosnio, con una media de 0,57 goles por partido (12 en 21 partidos) se ha convertido en el segundo futbolista de la historia del club con mejor promedio goleador. Justo por detrás del delantero alemán Gert Fröhlich. Gert entre los años 1962–1964 registró una media de 0,58 (23 goles en 40 partidos).

A pesar del buen promedio realizador de Emerdin, su juego trasciende mucho más allá de los goles que anota. Lo que más llama la atención es el despliegue físico que tiene. Siendo un futbolista que gracias sus 185 centímetros es capaz de ganar muchos duelos, es efectivo al espacio, disciplinado en defensa, juega bien de espaldas, hace jugar al equipo y no ha hecho del área su zona de combate. Debido a que no es de esos delanteros que están permanentemente dentro del área.

Una vuelta por el Dreiländereck

Su paso por España se inicia en 2018 cuando llega al segundo equipo del Deportivo Alavés procedente del equipo Sub-19 del Leizpig. A pesar de empezar en el filial vitoriano, Abelardo le empezó a dar minutos con el primer equipo, llegando a disputar hasta seis partidos con el primer equipo. Tres en Primera división y otros tres en Copa del Rey. Pese a disputar pocos partidos con el conjunto 'babazorro', llegó a registrar un total de siete goles pero no logró hacerse un hueco y decidió dejar el club.

El Dreiländereck, o "vértice de los tres países", es el punto donde coinciden Francia, Suiza y Alemania. De ahí sale el tráfico fluvial hacia el mar del Norte, por lo que constituye el punto principal del suministro de materias primas para Suiza. Se trata de un nexo único de tres países, idiomas y culturas. Esta ruta fluvial es la que 'ha seguido' Demirović desde su salida de España. Tras dejar el Deportivo Alavés puso rumbo a Francia para jugar en el F. C. Sochaux-Montbéliard de la segunda categoría del fútbol francés. Posteriormente, y tras un efímero paso por la UD Almería, llegó al segundo enclave de este paso fluvial: el F. C. St. Gallen 1879 suizo, para posteriormente, llegar a Alemania. Siendo el primero de sus destinos en Alemania el S.C Friburgo y luego el Augsburgo: su equipo en la actualidad.

Un delantero que, tras pasar por varios equipos sin poder demostrar todo su potencial, por fin ha encontrado cobijo en Alemania y está llamado a acabar recalando en un grande del fútbol europeo. El ejemplo de Demirović es que se puede ser muy buen futbolista sin adornarse, dedicándose a jugar, a marcar diferencias en silencio y dejando que su fútbol haga todo el ruido. Y es que el bosnio ha tirado la puerta abajo de forma silenciosa y ahora mismo parece no tener techo.