CAPÍTULO 2

Cesc Fábregas: "Cuando jugaba con Tchouaméni llamé al Barça para que lo fichara, pero dijeron que era caro"

Segunda parte de la entrevista de Relevo con el exjugador y ahora segundo entrenador del Como.

Cesc Fàbregas, segundo entrenador del Como en la Serie B italiana. /Julio Ocampo
Cesc Fàbregas, segundo entrenador del Como en la Serie B italiana. Julio Ocampo
Julio Ocampo

Julio Ocampo

Pese a que sólo jugó tres temporadas en Can Barça, Fábregas es un hijo pródigo de La Masia. Nadie mejor que él para hablar del estilo, del ADN culé tan en boca ahora, sobre todo cuando unas declaraciones del director deportivo -Deco- han hecho temblar cimientos ya de por sí sensiblemente dañados. Tildado prácticamente de hereje, lo cierto es que el portugués ha tocado una tecla prohibida en las oficinas del Camp Nou, que de momento sostienen a Xavi al comando de un Barça desnortado, sin fútbol, pero sobre todo sin identidad alguna. Un buen momento para hacer la autopsia a una idea perentoria para dilucidar si es mejor suplantarla, actualizarla o morir con ella.

Para comprender si el modelo Barça se ha desmembrado, primero hay que ver en qué consiste y si sigue teniendo un sentido.

En La Masia te lo meten en la cabeza desde muy pequeño. Nos han educado así en la academia del Barça, y el modelo no se negocia. Recuerdo -cuando yo estaba allí- lo que Cruyff dijo: "Todos los equipos tienen que jugar el 3-4-3, sin excepción alguna". Nosotros sólo conocíamos ese tipo de fútbol. Obviamente, cuando fui al Arsenal me sorprendió comprobar que hay otro tipo de formaciones, de sistemas. Eso no se negocia en Barcelona, repito, y ha sido así desde hace muchos años. Creo que la gente está identificada y es intocable para ella, pero también te digo que hay que encontrar los matices para evolucionar de la manera correcta.

Tengo la sensación de que en ese integrismo e inflexibilidad hay veneno: una especie de jaula de oro. Existe un libro (La conciencia de Zeno, de Italo Svevo) donde un hombre no consigue dejar de fumar porque precisamente tenía eso como propósito, que al final puede ser una trampa. Incidir en algo cuando no funciona no es inteligente. Además, no comprendo por qué de antemano en este Barça no tengan sitio entrenadores del perfil de Allegri, Mou o el propio Conte, entre otros. Todos ganadores en serie.

Vamos a ver, vamos a ver… Esto tampoco es así. Hay que verlo desde muchas perspectivas. Estar tranquilos, pensar…

Cesc, sobre Tchouaméni. RELEVO/Julio Ocampo

No me quedo ahí. Deco presuntamente hablaba también de iniciar un cambio físico para recuperar jerarquía en Europa. Hay una serie de futbolistas que, por sus características, levantan sospechas y parten con desventaja para ser culés. Recuerdo, recientemente, Paulinho o Arturo Vidal. Tchouaméni, por ejemplo, ¿se hizo algo por traerle?

No sé si lo sabes, aunque creo que alguna vez lo dije públicamente. Tchouaméni es un jugadorazo que conozco bien porque coincidimos en el Mónaco. A menudo me preguntaba cosas para fichar por un grande… Entonces llamé a una persona del Barça para recomendar su fichaje. Les confesé que era buenísimo, pero me dijeron que por temas económicos era imposible porque costaba mucho. Siendo sincero, creo que el Barça no tiene las puertas cerradas a jugadores o entrenadores que cree le pueden aportar algo. Si lo piensas bien, Touré o Keita parecían que no eran perfil Barça, sin embargo, lograron ser importantísimos.

Volvamos a la pregunta de los entrenadores, y cómo algunos, etiquetados como tácticos, no son bien vistos, aunque hayan ganado todo. Lo de Setién o el Tata Martino sigue sin comprenderse. Fue una especie de locura hedonista para aferrarse a una idea platónica que, precisamente, ya no existe.

Lo cierto es que cada entrenador tiene su estilo, su manera de ver las cosas. Hay que entenderlo y respetarlo. Sí es cierto que hay algunos focalizados para un fútbol, quizás diferente a lo que busca el Barça según su historia reciente. La cultura del Manchester United no es la del Barcelona. Ellos se caracterizaron siempre por ser un bloque fuerte, de contragolpe, que peleaba hasta el final… Era lo más parecido al Madrid en la Premier. Luego estaba el Arsenal, que creía más en la posesión, y se ha quedado esa identidad que impuso Wenger. Ya no es el de los pelotazos de hace treinta años. No. Se ha creado esta idea, y la gente está contenta, cree en ella. Al final, lo difícil es encontrar la persona que te lleve al camino con el que te identificas.

Cesc, sobre la juventud de Lamine Yamal. RELEVO/Julio Ocampo

¿Entonces no hay puertas cerradas a estos técnicos?

No lo creo, para nada. Sí que es verdad, y ahora lo veo desde la posición de técnico, que hay entrenadores con estilos diferentes, luego cada club debe entender qué necesita en cada momento. Hay algunos que el gusto les da igual, mientras sea un entrenador bueno que aporte sus ideas y les haga ganar…

El Real Madrid por ejemplo. Es mucho menos rígido, más flexible, más pragmático. Ese cinismo, en ocasiones, le lleva a la victoria.

Sí, por ejemplo. Pero ellos también tienen una identidad, no te equivoques. Cuando puede jugar bien lo hace, pero no desoye el contragolpe. Ahora tiene un equipo físicamente top, chavales jóvenes con mucho talento, y lo están haciendo muy bien. Han mirado al futuro, y tiene fútbol para ocho o diez años. No sé, todo es relativo… El Liverpool era muy fuerte en los ochenta o noventa, después cayó para volver… El United ahora ha bajado, pero volverá… El Barça, el Madrid… Todos pueden tener altibajos, pero tarde o temprano regresan. El momento más difícil es creer en lo que haces cuando hay dudas alrededor. Es cuando se necesita más fuerza mental. No sé, estar seguro de algo: si el Barça se afianza en su idea y la sigue defendiendo como un dogma porque cree que eso le hizo grande pues adelante. Al final, el Dream Team, el Barça de Pep o Rijkaard forman parte de la historia por lo que ganaron y cómo lo hicieron. Creo que esto hay que apreciarlo, respetarlo, entenderlo para seguir. Sé que quienes gobiernan el club ahora están más que preparados para tomar decisiones importantes y no tengo dudas que así lo harán.

Pau Cubarsí, el fenómeno Lamine Yamal, pero también Balde, Héctor Fort, Pedri, Gavi… El vergel de jóvenes es, quizás, lo mejor de estos últimos años ¿Podría pasar factura a nivel psicofísico en algunos casos? El Barça parece sujeto por ellos en muchos casos. Clemente hace semanas criticó duramente este excesivo minutaje para tanto joven.

La edad no es importante. Yo lo viví en primera persona, porque con dieciséis años recién cumplidos debuté con el Arsenal, y a partir de ahí mi carrera fue subiendo a un nivel muy rápido. No me arrepiento de nada, aunque es verdad que, al empezar tan fuerte, de manera precoz y con una presión enorme… Esto hace que cuando seas mayor, quizás físicamente caigas más rápido de lo normal. A mí me ha sucedido. Yo era un niño, un palillo, no estaba hecho. Entonces, di muchísimo muy pronto cuando aún no estaba preparado porque era un imberbe. Creo que eso me incidió negativamente al rebasar los treinta años. Cuando tenía treinta y dos, por ejemplo, no lo quería ver o aceptar, pero sentía que el cuerpo no respondía de la misma manera que otro a la misma edad. Quizás, ahí es como si tuviera 38 años físicamente. Me cuidaba mucho, sí, pero genéticamente todos somos diferentes. Además, un mediocampista que corre doce km por partido, con un desgaste físico y mental enorme, más aún. Yo sí pagué esto físicamente, pero a nivel mental creo que hay de todo. Sí es cierto que cuando juegas en un gran club hay responsabilidad, presión, pero estos chicos están muy preparados. Mira Yamal, que ha estado en la academia del Barça… Es tan bueno que es imposible no meterle. Además, ya está acostumbrado a jugar contra el Real Madrid, el Espanyol, el United en estos torneos de verano. No te olvides de algo: en el Barça hay que formar, pero también ganar. Desde que tienes seis, siete, ocho años hay que ganar. Para mí la edad no es importante siempre que pueda gestionarse bien.

La última pregunta es para Luis Aragonés a diez años de su muerte. Hablando de estilo, de jóvenes, de ideas contraculturales y revolucionarias… Con él comenzó todo. Tú siempre como pieza clave, en clave europea y mundial. ¿Recuerdas alguna anécdota en particular?

Figura clave en mi carrera. Fue un pionero, una persona especial por lo que ganó y cómo lo ganó. Muchos hablamos del tiki taka, de esta generación que elevamos la posesión a lo más alto, pero lo inició todo él. Fue el primero que nos puso juntos y nos dio libertad para ejecutar su plan de asociaciones. No le importaban las características físicas del jugador, porque su obsesión era la búsqueda del talento. Él creía que con nosotros lo conseguiría. Luis te hacía exámenes mentales para testarte. Recuerdo que me echaba broncas después de hacer buenos partidos para ver cómo reaccionaba. Te hacía sentir cosas diferentes, jugaba con tu mente de forma especial. Era un tipo ambicioso con las ideas claras, muy fuerte psicológicamente porque sufrió mucho… Mira, recuerdo una vez tras una derrota contra Suecia estaba yo sentado con Puyol en el aeropuerto y él con miles de cámaras a su alrededor y todos los periodistas haciendo preguntas sobre una posible dimisión. Yo me sentía fatal. Tenía 18 años y le preguntaba a Puyi: "¿Cómo podrá soportar todo eso por haber perdido un partido?" Lo acribillaron, realmente lo acribillaron, pero él siguió su camino, sus creencias, soportó la presión y nos hizo campeones de Europa. Una persona respetada, admirada y querida por todos nosotros. Ese era Luis Aragonés.